La crisis del coronavirus

Nuevas estadísticas triplican el número de muertos por coronavirus en Rusia, cuestionada por su opacidad

El Gobierno ruso admite que el número real de fallecidos relacionados con la covid-19 es mayor que el que refleja el registro oficial, que los expertos critican desde hace meses

Empleados del servicio funenario ruso entierran a una víctima del coronavirus en el cementerio de Kolpino, a las afueras de San Petersburgo, el pasado junio.
Empleados del servicio funenario ruso entierran a una víctima del coronavirus en el cementerio de Kolpino, a las afueras de San Petersburgo, el pasado junio.Dmitri Lovetsky / AP

Durante meses, el Kremlin ha asegurado que la crisis sanitaria por el coronavirus en Rusia es grave, pero está bajo control. Y ha dicho también que quien afirme lo contrario y cuestione las cifras oficiales del impacto de la pandemia solo busca “desestabilizar” el país. Ahora, nuevas estadísticas sobre el exceso de fallecimientos en el país euroasiático, que indican que el número de muertos por la covid-19 es tres veces mayor que el reflejado en el cuestionadísimo registro oficial, asestan otro golpe a la credibilidad del Gobierno y de las instituciones en un país que adolece de falta de transparencia.

Entre enero y noviembre, Rusia ha registrado 229.700 fallecimientos más que en el mismo periodo del año anterior, un 14% más, según una nota de la agencia estatal de estadísticas Rosstat. Y un 81% de esas muertes se deben a la covid, según ha reconocido la viceprimera ministra Tatiana Golikova, coordinadora de la lucha contra el coronavirus. Esto significa unos 186.000 fallecidos relacionados con el coronavirus. El recuento oficial sobre la covid, que recopila los datos de las regiones rusas y que expertos nacionales e internacionales han puesto en duda desde primavera por infracontabilizar los decesos, indica 56.000 muertos.

La radiografía real de los efectos de la pandemia en Rusia, que ha informado de más de tres millones de contagios, pone en cuestión de nuevo las afirmaciones de las autoridades, que han presumido de sus cifras de fallecidos supuestamente bajas en comparación con las de los países europeos. Los nuevos datos colocarían sin embargo a Rusia (145 millones de habitantes) cerca de la tercera posición en número de fallecidos a nivel mundial, si se toma la estimación que recopila la Universidad Johns Hopkins.

Un voluntario acompaña a un paciente de coronavirus en el Hospital 52 de Moscú, el 16 de diciembre.
Un voluntario acompaña a un paciente de coronavirus en el Hospital 52 de Moscú, el 16 de diciembre.MAXIM SHEMETOV / Reuters

Pero el registro oficial no se ha inmutado y Rosstat ha bloqueado la posibilidad de bucear en sus estadísticas demográficas en los meses de la crisis sanitaria. “Rusia no oculta ni el más mínimo dato sobre mortalidad. Más aún, desde el principio publicó todos los datos de mortalidad general y por coronavirus”, ha defendido la viceprimera ministra Golikova este miércoles en una entrevista en la televisión estatal rusa. Desde las medidas de confinamiento de primavera, que causaron un duro golpe en la ya maltrecha economía rusa, el Gobierno ha rechazado aplicar medidas estrictas de cuarentena.

Durante los últimos meses ha habido controversia, sospechas y críticas de que el Kremlin maquillaba las cifras para tratar de aminorar la crítica y capitalizar el presunto buen funcionamiento de sus medidas anticovid. Sin embargo, los nuevos datos no han provocado una sacudida en el país euroasiático, dado que la mayoría de los ciudadanos están pendientes de Año Nuevo, la celebración más importante del año.

Protocolos de recuento “demasiado conservadores” o maquillaje

Los protocolos sanitarios de Rusia, que marcan la necesidad de una autopsia en muchos casos para confirmar la covid-19 o que permiten no computar el deceso si la persona padecía otras enfermedades, han derivado en la infrarrepresentación de los efectos del coronavirus. Como el caso de Yuri Nikolaevich, anestesista de la ciudad de Barnául (al sur de la Siberia Occidental), fallecido a principios de noviembre después de semanas con síntomas de coronavirus que la dirección de su hospital “ignoró”, denuncia su esposa, Elena Kochetova. En su certificado de defunción consta “insuficiencia cardíaca y muerte súbita coronaria”, explica la mujer. Ahora, su familia reclama que se analice el caso. Si se determina que falleció con covid-19, deberían recibir 2,7 millones de rublos (unos 30.000 euros) como indemnización.

Tumbas nuevas en el cementerio de Butovskoye, en la región de Moscú, el pasado junio.
Tumbas nuevas en el cementerio de Butovskoye, en la región de Moscú, el pasado junio. Dmitry Serebryakov / AP

Analistas y sindicatos médicos hablan también de “cifras cocinadas” desde las regiones para evitar el escrutinio nacional o la reprimenda de la Administración central, por ejemplo. Desde primavera, varios gobernadores y líderes regionales han tenido que dimitir por las deficiencias en el abordaje de la crisis sanitaria en sus territorios después de que se filtraran vídeos sobre las condiciones de la atención de los enfermos, por ejemplo. En el pico de la segunda ola, en noviembre, las imágenes de bolsas de cadáveres apilados en el suelo de las morgues, grabadas por empleados de los saturados centros, causaron un enorme revuelo.

“Se subestiman las cifras para no causar pánico en la población y para que se preste menos atención a la pandemia, pero es una verdadera catástrofe”, comenta la radióloga Alsu Nigmetullova, presidenta del sindicato Alianza de Médicos de la ciudad de Ulianovsk. La sanitaria destaca que llueve sobre mojado y cree también que la desconfianza que está generando la respuesta de la Administración a la crisis sanitaria abarca otros elementos, como la vacunación. “La gente no confía en el Gobierno y eso les lleva a tener la sensación de que están siendo utilizados como unos conejillos de laboratorio”, apunta.

Empleados del servicio de emergencia de San Petersburgo, la semana pasada, en el hospital de Pokrovskaya.
Empleados del servicio de emergencia de San Petersburgo, la semana pasada, en el hospital de Pokrovskaya.ANATOLY MALTSEV / EFE

La poca transparencia inicial de los trabajos de la vacuna Sputnik V, la primera contra el coronavirus registrada en el mundo —anunciada por el presidente ruso, Vladímir Putin, este verano, mucho antes de que los ensayos clínicos estuvieran completos—, también ha generado suspicacias y dudas entre expertos nacionales e internacionales. Solo el 38% de la ciudadanía se muestra lista para recibir la inyección rusa, según una encuesta de diciembre del centro independiente Levada. El ministro de Industria, Denis Manturov, ha asegurado este miércoles que desde que empezó la campaña de vacunación regular, a principios de diciembre, un millón de personas se han inmunizado ya con la Sputnik V.

Para Rusia, que aspira a devolver la ciencia rusa a la primera línea con su vacuna y que confía en la inmunización como uno de sus pilares en la lucha contra la covid-19, la inyección es un elemento geoestratégico y diplomático de gran importancia. Argentina y Bielorrusia ya han empezado también a vacunar con la Sputnik V.

Información sobre el coronavirus

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