MEDIO AMBIENTE

Incendios, vertidos y exportaciones ilegales: las consecuencias del veto chino a los residuos plásticos

Un informe de Interpol alerta del aumento de los delitos relacionados con el tratamiento de los desechos en el mundo. España destaca por el incremento de los fuegos en plantas de reciclaje

Planta de reciclaje ilegal en Kuala Langat, Malasia.
Planta de reciclaje ilegal en Kuala Langat, Malasia.Lai Seng Sin / Reuters

El aleteo en este caso fue en 2018, cuando China vetó la entrada en su territorio de residuos plásticos de otros países. Y las consecuencias de este efecto mariposa se han notado en medio mundo en forma de incendios en plantas de reciclaje, vertidos ilegales, exportaciones fraudulentas... El resto de países —tanto los exportadores de estas basuras como los importadores— no han sido capaces de digerir de forma regulada las ingentes cantidades de desechos plásticos que hasta hace año y medio recibía China. Y los delitos relacionados con estos residuos, en los que muchas veces están involucrados el crimen organizado y las mafias, han experimentado un incremento “alarmante” desde 2018, según advierte un informe elaborado por Interpol a partir de los datos proporcionados por 40 países.

El informe analiza las consecuencias tanto para los nuevos importadores (países del sudeste asiático que han sufrido un “aumento considerable” en los últimos dos años de los envíos ilegales de residuos) como para los exportadores (entre los que destaca Europa).

Los autores de este análisis apuntan a que en los países exportadores de basura han experimentado un incremento significativo de la eliminación de desechos a través de “vertederos ilegales e incendios, tanto accidentales como deliberados” al no contar con una industria capaz de asumir los desechos que antes enviaban a China. En el caso de los nuevos importadores asiáticos, el rápido aumento de la llegada de residuos se ha traducido en un crecimiento del “reciclaje no autorizado” y también de “vertederos ilegales”.

“El aumento de las importaciones”, explica Interpol, “ha impulsado el vertido ilegal de desechos plásticos domésticos sin procesar en los países del sudeste asiático”. Además, han proliferado instalaciones y empresas piratas. Malasia, uno de los más afectados por este fenómeno, cerró 170 fábricas de reciclaje ilegal solo en 2019. En paralelo, han aumentado los intentos de introducir fraudulentamente contenedores cargados con estas basuras. El Gobierno de Malasia decidió el pasado año emprender una campaña de control e inspecciona todos los contenedores de residuos que llegan a sus puertos, en los que en muchas ocasiones se mezclan desechos para camuflar los más peligrosos.

España, incendios y exportaciones ilegales

El Gobierno de Malasia, al igual que el de otros países de la región, también ha emprendido una política de devolución de los contenedores a sus países de origen. A principios de este año, había devuelto 150 de estos contenedores. Y 10 regresaron a puertos españoles, donde hay abierta una investigación para aclarar la exportación irregular de residuos.

España forma parte del listado de países en los que se ha registrado un aumento de los delitos relacionados con el tratamiento de las basuras desde 2018. El 40% de los 40 países que han participado en el análisis de Interpol ha reconocido el crecimiento de esta delincuencia, entre ellos figuran también Francia, Italia, Suecia y Austria —todos ellos forman parte del bloque de exportadores de basuras afectados por el cierre de China—.

El informe resalta que España solía “exportar casi el 60% de sus residuos plásticos a China”. “Los centros de reciclaje actuales no tienen la capacidad de tratar todo el plástico que ya no se exporta”, advierten los investigadores de Interpol. Se señala que entre 2017 y 2018 aumentaron en España los incendios en vertederos y centros de tratamiento un 100%.

Los países del sur de Europa han informado principalmente a Interpol para la elaboración de este análisis de un aumento de estos incendios, aunque esos fuegos “sospechosos” también se han multiplicado en los países receptores del sudeste asiático. El estudio de Interpol reconoce la dificultad para poder probar la intencionalidad de este tipo de siniestros en plantas y vertederos, ya que son instalaciones que pueden salir ardiendo accidentalmente con relativa facilidad. Pero el informe resalta el caso de los Países Bajos, donde el Gobierno ha estado trabajando con las compañías de seguros, que han dejado de cubrir los incendios de residuos en los almacenamientos al aire libre. El resultado es que “las autoridades holandesas han observado una clara caída en el número de incendios en plantas de reciclaje entre enero y marzo de 2020 tras este cambio en la cobertura del seguro”. “Este caso muestra que una parte del aumento de incendios de desechos se debe casi con certeza a actos deliberados”, concluye Interpol.

Más restricciones

El cierre de China no ha sido el único que se ha producido. Otros países asiáticos como India y Tailandia han empezado a aplicar también restricciones totales o parciales ante el problema que se les está generando en su territorio. Los investigadores de Interpol advierten de que los exportadores se adaptarán de nuevo a estas restricciones y redireccionarán el comercio hacia países más vulnerables. El informe cita, por ejemplo, movimientos detectados ya hacia Laos y Myanmar.

Fuera de Asia, se apunta a otros futuros destinos, como países de América Latina y África. “En África, las rutas existentes para el comercio ilegal de desechos electrónicos posiblemente podrían utilizarse para envíos de residuos plásticos”, advierten.

Los autores también advierten de los riesgos futuros en las zonas de origen de estas basuras. Los cerca de 200 países del mundo acordaron el pasado año un endurecimiento de las normas de exportación de residuos plásticos en el marco del Convención de Basilea. Todos los cambios entrarán en vigor el próximo año y complicarán todavía más las exportaciones. Los investigadores alertan de que si los países generadores de residuos no invierten para tratar sus basuras dentro de sus territorios, la enmienda a la Convención de Basilea aprobada en 2019 “probablemente podría suponer una mayor eliminación ilegal de plásticos en las regiones de origen, junto con importaciones ilegales en las regiones de destino”.


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