La crisis del coronavirus

Un agricultor en Lleida: “Que no venga más gente, ya no hay más trabajo”

Los payeses de la región admiten que la petición de temporeros hecha en marzo les ha sobrepasado

Un temporero en Torres del Segre, en la comarca catalana del Segrià.
Un temporero en Torres del Segre, en la comarca catalana del Segrià.Javier Martín

“Cuando Pedro Sánchez declaró el estado de alarma, los agricultores entramos en pánico. No iban a poder venir trabajadores hasta Lleida, no se iba a poder recoger la fruta, nos íbamos a arruinar... Hicimos un llamamiento pidiendo temporeros. Ahora debemos lanzar otro: ‘Que no venga más gente. No hay trabajo para todos”, advertía este martes Jaume Pedrós, agricultor y responsable de temporeros del sindicato agrario Unió de Pagesos (UP) en Lleida. Pedrós denuncia que se ha culpabilizado a los agricultores del aumento de contagios de covid-19 entre los temporeros de Lleida. “No todas las personas que duermen en las calles de la ciudad son temporeros. Cuando hicimos el llamamiento vino mucha gente sin papeles a los que no podemos contratar. Si lo hacemos nos enfrentamos a multas de entre 3.000 y 6.000 euros”, advierte el líder sindical.

Cada campaña de la fruta moviliza 35.000 temporeros para trabajar en los campos y en las naves de distribución de la provincia de Lleida. “Este año las granizadas han hecho que se necesiten solo 28.000 y, en cambio, han venido muchos sin papeles que sobreviven en las calles y no pueden respetar las distancias de seguridad. Los culpables no somos los payeses, es este sistema”, reniega.

Los payeses dicen que los que viven en las calles no tienen papeles

El aumento de contagios entre temporeros preocupa a los responsables de las explotaciones agrícolas, ya que la campaña está a punto de finalizar en Lleida pero a solo semanas de comenzar en municipios cercanos.

Jordi Llanes ha sido toda su vida agricultor en Castellnou de Seana en la comarca del Pla d’Urgell. Desde 2007 es el alcalde de este pueblo de 700 habitantes dedicado a la recolección de peras y manzanas. Castellnou de Seana está a 30 kilómetros de Lleida y muy cerca de la frontera administrativa, ahora confinada, de El Segrià. “No nos ha afectado ninguna de las restricciones impuestas por la covid, pero la campaña de la fruta está a punto de comenzar en las comarcas como el Pla d’Urgell y la de l’Urgell”, advierte este payés y primer edil de su municipio.

Sulfatar calles y fachadas

“Durante el confinamiento nos dedicamos a sulfatar todas las calles y fachadas del pueblo durante 60 días consecutivos. Solo hemos tenido dos contagios. Ahora vendrán temporeros y hemos preparado dos viviendas que hay encima de las escuelas. Eran los pisos de los antiguos maestros. Por si algún temporero tiene síntomas y hay que confinarle”, admite el alcalde.

El coordinador nacional de Unió de Pagesos, Joan Caball, advierte de que el problema con el que se está encontrando la campaña de la recolección de la fruta en el Segrià podría contagiarse al resto de Cataluña en semanas. “Ahora finalizará la campaña de la fruta de hueso —melocotón, nectarina y paraguayo— en el Bajo Segrià, pero las campañas siguen hasta octubre dependiendo de las zonas y en todas se necesitan temporeros”.

Las granizadas reducen la necesidad de trabajadores

El presidente del consejo comarcal de l’Urgell y alcalde de Sant Martí de Maldà, Gerard Balcells, admite que el problema de los trabajadores del campo no es nuevo. “Tenemos la suerte de que la mayoría de los que vienen a la comarca son siempre los mismos y ya tenemos una estructura de albergues. Respecto al posible confinamiento de contagiados ya se han ofrecido incluso privados que disponen de espacio. Lo hemos estudiado de la misma manera que la ampliación de colegios en septiembre”, admite.

El que califica de “verdadero descontrol lo que pasa en Lleida” es el presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) de Lleida, Pere Roqué: “Las personas que están durmiendo en las calles no son temporeros. Son supervivientes que no tienen la situación regularizada, la mayoría son los manteros que tenía Ada Colau vendiendo camisetas en Barcelona”. Roqué lamenta que se está acusando a los agricultores de explotadores: “Es mentira, nosotros pagamos según el convenio, 6,65 euros netos la hora, y estamos aplicando todos los protocolos para impedir que se propaguen los contagios”.

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