Europa propone plantar 3.000 millones de árboles en 10 años para detener la pérdida de biodiversidad

La nueva estrategia de biodiversidad para 2030 de la UE incluye la reducción del 50% en el uso de pesticidas

Vivero forestal deLürssen (Alemania).
Vivero forestal deLürssen (Alemania).Getty

La Unión Europea ha lanzado este miércoles su nueva estrategia de biodiversidad para 2030, con el objetivo de parar la destrucción que sufre la naturaleza. La difusión de esta estrategia también está marcada por la crisis de la covid-19. “La pandemia está creando conciencia sobre los vínculos entre nuestra propia salud y la de los ecosistemas” y de que el riesgo que existe en “la aparición y propagación de enfermedades infecciosas aumenta a medida que se destruye la naturaleza”, aclara el documento.

Dentro de las propuestas clave se encuentran la plantación de tres mil millones de árboles, la reducción de los pesticidas en un 50%, invertir la perdida de polinizadores, incrementar la agricultura ecológica para alcanzar el 25% del total de la tierra agrícola y aumentar la protección de las áreas marinas. Todo ello, en un escenario de utilización de energías renovables y reducción de la contaminación atmosférica. Algunos de estos objetivos se propondrán en 2021, sujetos a una evaluación de impacto.

La UE reconoce que no se ha conseguido proteger la naturaleza de forma completa, a pesar de contar con leyes, estrategias (entre ellas la de biodiversidad para 2020) y planes de acción. Solo se han emprendido proyectos a pequeña escala, que son completamente insuficientes. En 10 años, Europa pretende dar la vuelta a esta situación y restaurar áreas significativas de ecosistemas degradados y ricos en carbono; que los hábitats y especies no muestren una tendencia de deterioro y que, al menos, el 30% alcance un estado de conservación favorable o una tendencia positiva.

La aplicación de estas iniciativas choca con la falta de un marco de gobernanza general, advierte el documento. Y es ahí donde el científico del CSIC, Fernando Valladares, encuentra el mayor escollo para seguir avanzando. “Están evitando entrar en el quid de la cuestión, en el problema socioeconómico. Los políticos van podando todo y se queda algo que vale como introducción, pero nada más”, advierte. La estrategia plantea la creación de ese marco en el que se evaluará el progreso de las iniciativas y se establecerán medidas correctivas. La Comisión evaluará el progreso y la idoneidad de ese enfoque 2023, y estudiará si es necesario una normativa legal vinculante.

La estrategia dedica un capítulo a la degradación de los bosques, que se ha convertido en uno de los grandes desafíos que afronta Europa y el mundo. Su preservación es imprescindible, por ser uno de los principales sumideros de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero. Para ello, se precisa incrementar su “cantidad, salud y resilencia ante fuegos, sequías, enfermedades y otras amenazas que aumentarán con el cambio climático”. En este sentido, la UE propondrá en 2021 una estrategia de bosques que incluirá una hoja de ruta para plantar al menos tres mil millones de nuevos árboles para 2030.

El documento indica también que es necesario proteger, al menos, el 30% de la tierra y el 30% de las áreas marinas, un 4% y un 19% más en comparación con los entornos de este tipo que cuentan con figuras de salvaguarda en la actualidad. Solo el 3% de la tierra y menos del 1% de las áreas marinas están estrictamente protegidas en la UE. Y se emprenderán actuaciones de restauración en, como mínimo, 25.000 kilómetros de los ríos que corren libremente.

50% menos de pesticidas químicos

Las iniciativas de la Comisión Europea en biodiversidad se centrarán, al mismo tiempo, en reducir un 50% el uso general de pesticidas químicos —también los más peligrosos— para 2030. Una actuación que debe ser respaldada por la plena implementación de la Iniciativa de Polinizadores de la UE de 2018. En este camino de abrir espacio para recuperar animales salvajes, plantas y polinizadores, se necesita de forma “urgente recuperar al menos el 10% del área agrícola" recuperando su alta diversidad. Para ello, “al menos el 25% de las tierras agrícolas de la UE deben ser cultivadas orgánicamente para 2030”. Un objetivo que todavía queda lejos. La media de superficie agrícola ecológica en la UE en 2018 era de un 7,5% del total del terreno cultivado, según los últimos datos de Eurostat. Austria, con un 24%, se posiciona en primera posición y España con un 9,3% aparece en la duodécima, aunque es el primer país de la UE en superficie ecológica y el cuarto del mundo. La disminución de la diversidad genética también debe revertirse, incluso facilitando el uso de variedades tradicionales de cultivos y razas, añade la estrategia. Desaparecerán, al mismo tiempo, los pesticidas químicos en áreas sensibles como las zonas verdes.

La estrategia se detiene en las áreas marinas, donde asegura debe existir “una tolerancia cero con las prácticas ilegales”. En este sentido, es necesario implementar de forma completa la Política de Pesca Común, la Directiva Marco sobre Estrategia Marina y la Directiva de Aves y de Hábitats. Todas ellas adoptadas hace años. Y cuando sea “necesario” se introducirán medidas para limitar el uso de las artes de pesca más perjudiciales para la biodiversidad, “incluso en el fondo marino”. Una exigencia que repiten continuamente y desde hace años organizaciones ambientalistas como Oceana. El Fondo Europeo Marítimo y de Pesca también debería apoyar la transición a “técnicas de pesca más selectivas y menos dañinas”. La captura accidental de especies en peligro también debería ser eliminada o reducida al máximo para permitir su total recuperación.


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