Las medidas de seguridad de la Iglesia: confesar a un metro y dar la paz sin tocar al prójimo

La Conferencia Episcopal publica los 27 preceptos que adoptarán las diócesis durante las fases de la desescalada para que los fieles participen en las celebraciones religiosas de manera segura

Iglesia vacía de la parroquia de Santa Cruz, en Madrid, este martes. En vídeo, el secretario general de la Conferencia Episcopal, Luis Argüelles, anuncia este jueves las medidas para volver a ofrecer misas durante las fases de desescalada.MARTA FERNÁNDEZ JARA / EUROPA PRESS
Madrid -

El sacerdote murciano José S. no para de dar vueltas por su despacho mientras piensa en cómo cuadrar algunas de las 27 sugerencias que la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha entregado este jueves a las diócesis para volver a ofrecer misas públicas durante las diferentes fases de la desescalada. Confesar a un metro de distancia y con mascarilla, bautizar a los niños con el menor contacto posible y, sobre todo, cumplir la norma de no superar un tercio del aforo durante la fase 1 del desconfinamiento. “Es muy complejo. Yo sé calcular el tercio de la capacidad de mi pequeña iglesia, pero ¿qué pasa si un día viene más gente? Tengo que invitarles a que se marchen, pero si no lo hacen, ¿llamo a la policía? Imagínate los calentamientos de cabeza que tengo”, dice el sacerdote.

El elenco de sugerencias, 27 en total, en el que la CEE llevaba trabajando varios días, engloba desde aspectos generales —como la reducción del aforo, que pasa de un tercio a la mitad durante la segunda fase— hasta específicos, como pasar el cepillo en la puerta de las iglesias o darse la paz durante la misa con un gesto aún sin especificar para evitar que los fieles se besen, abracen o se den la mano. Desde el decreto del estado de alarma, las celebraciones religiosas han estado permitidas (siempre que haya un metro de distancia entre asistentes y con medidas de seguridad sanitarias), pero la mayoría de los obispos decidieron suspender la asistencia a las iglesias por prevención.

La CEE indicó que la aplicación de estas medidas comenzará cuando reabran los templos, en principio, el lunes 11 de mayo, con el objetivo de “tener una experiencia previa” para las celebraciones dominicales de esa misma semana. El órgano religioso recomienda a los obispos que aumenten el número de celebraciones los días en los que haya más afluencia de fieles, como los domingos. Asimismo, les recuerda que se deben seguir las medidas de seguridad (como el uso de mascarillas y guantes).

Por ello, junto a las pilas de agua bendita —vacías para evitar contagios— se colocarán botes con gel hidroalcohólico. Las puertas de los templos deberán estar abiertas antes y al terminar las celebraciones “para evitar el contacto de los fieles con los pomos y las manillas”, añade el documento. El sacerdote, que deberá desinfectarse las manos antes de cada oficio, entregará la comunión en las manos y en silencio.

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Las recomendaciones de la Conferencia Episcopal son similares a las que su homóloga alemana publicó la semana pasada, aunque con ligeras diferencias: a los obispos españoles no se les ha mencionado qué medidas tomar en las celebraciones al aire libre o si deben poner marcas y barreras en los bancos para indicar a los fieles cuál es la distancia de seguridad que deben adoptar. Las sugerencias ya se han entregado a las 70 diócesis, que serán las encargadas de ejecutarlas, dado que la CEE es un organismo que no tiene autoridad sobre los obispados como para exigirles las disposiciones que deben realizar en esta materia. Prueba de ello es el caso de Alcalá de Henares (Madrid), en el que el obispo Juan Antonio Reig Pla se mostró objetor y no suspendió, como la mayoría de los episcopados españoles, las misas públicas.

La CEE también recoge varias indicaciones específicas para las celebraciones de los sacramentos, que se verán modificadas a causa del riesgo de propagación del virus. Por eso, durante la confesión, tanto el sacerdote como el feligrés deberán llevar mascarilla y guardar la distancia de seguridad sanitaria, por lo que los confesionarios quedarán en desuso. “Se ha de escoger un espacio amplio y mantener la distancia social asegurando la confidencialidad”, dispone el nuevo protocolo.

Turnos para comulgar

Para que estas proposiciones se ejecuten de la mejor manera posible, la CEE recomienda a las diócesis que elijan a “personas responsables” para que ayuden a organizar las celebraciones: apertura de puertas, distribución de fieles, el turno para comulgar, etcétera. Otra de las recomendaciones es evitar los coros. “Se recomienda mantener un solo cantor o algunas voces individuales y algún instrumento. No habrá hoja de cantos ni se distribuirán pliegos con las lecturas o cualquier otro objeto o papel”, indica la dispensa. Al terminar la celebración, cada parroquia desinfectará todo templo, desde los bancos hasta los objetos litúrgicos. El texto también pide a los obispados prohibir las visitas turísticas a los templos durante la primera y segunda fase de la desescalada.

Para los ritos donde el sacerdote debe aplicar óleo o agua bendita (caso de bautismos, confirmaciones y unción de enfermos), el presbítero no podrá reutilizar el agua entre los bautizados y deberá utilizar un bastoncillo o algodón de un solo uso para ungir a los fieles, que luego tendrá que incinerar al terminar la celebración. En estas sugerencias se recomienda que los sacerdotes de mayor edad no administren la unción de enfermos a personas con la covid-19. Para los funerales y las exequias se seguirán las mismas disposiciones de aforo que en el resto de misas dominicales. “Aunque sea difícil en esos momentos de dolor, [debemos] insistir en evitar los gestos de afecto que implican contacto personal y la importancia de mantener distancia de seguridad”, dice el texto a las diócesis.

“No me imagino al cura con mascarilla”

Para Marian Vivas, feligresa de Casar de Cáceres, volver a su iglesia va a ser una experiencia muy extraña. “No me imagino ver al cura con mascarilla y me genera inseguridad no saber qué vamos a tener que hacer durante la misa”, dice. “La prevención de los contagios es lo más importante ahora, y yo creo que la gente tendrá miedo de ir a la iglesia”, opina.

 

Tras recibir las sugerencias de la CEE, las diócesis españolas están estudiando cómo ponerlas en práctica, ya que las circunstancias de cada parroquia son muy distintas. Como Vivas, la gran mayoría de feligreses aún no saben exactamente qué tendrán que hacer cuando acudan a misa o a otras celebraciones. “Y en las bodas, ¿qué hace el cura si hay demasiados invitados?”, se pregunta la mujer. Y zanja: “De la iglesia no se puede echar a nadie”.

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