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Al Gore: “Soy el mayor fan de Greta Thunberg”

El exvicepresidente de EE UU y premio Nobel de la Paz aplaude el "liderazgo" europeo en la lucha contra el cambio climático, pero advierte: "El Pacto Verde debería ser más atrevido"

Al Gore
Al Gore, exvicepresidente de EE UU, en la COP25.

Al Gore (Washington DC, 71 años) puede utilizar con razón eso de "te lo dije". Porque el vicepresidente de Estados Unidos entre 1992 y 2000 –y candidato demócrata a la presidencia en 1999– lleva dos décadas alertando de los impactos del cambio climático, al que ahora se refiere como “crisis climática”. Este premio Nobel de la Paz es uno de los líderes históricos de esta lucha, pero desde los despachos. Y observa con alegría el movimiento que lidera en la calle la joven Greta Thunberg. "Soy su mayor fan", dice de ella. "Es un desastre para la política climática", dice, por el contrario, sobre Donald Trump, presidente de su país. Al Gore es uno de los participantes en la Cumbre del Clima que se celebra en Madrid.

Pregunta. ¿Estamos ante una emergencia climática?

Respuesta. Sí.

P. ¿Por qué?

R. Porque emitimos 152 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera al día. Esos gases atrapan tanta energía adicional como si se soltaran 500.000 bombas atómicas como las de Hiroshima cada día. El 93% de esa energía acaba en el mar y altera el ciclo del agua haciendo que las tormentas en los océanos sean mucho más fuertes cuando llegan a tierra. Derrite el hielo, aumenta el nivel del mar, modifica las condiciones meteorológicas, que provocan trombas de lluvia, inundaciones y aludes de barro como los se han producido en España en los dos últimos meses. Y propaga incendios más grandes por todo el mundo. También en la península Ibérica, como se ha visto en España, y hace no mucho, en los trágicos incendios de Portugal y Grecia. El cambio climático propaga enfermedades tropicales hacia latitudes más altas y provoca que haya cientos de millones de refugiados climáticos, quizás 1.000 millones durante este siglo. Hemos observado que el flujo de refugiados del Mediterráneo Oriental tras la sequía entre 2006 y 2010 y la guerra civil en Siria han alterado el equilibrio político de Alemania, han contribuido a la estúpida decisión del Brexit y han provocado la aparición de líderes populistas como Orbán en Hungría y otros lugares. Las proyecciones apuntan a que seguirán aumentando los eventos extremos y que empeorarán de manera constante. Y esto llama la atención de la gente. Pero lo que ha pasado hasta ahora es solo un aviso de lo que los científicos nos dicen que pasará en el futuro inmediato si no dejamos de usar el cielo como una cloaca.

P. ¿Aún se puede cumplir la meta de que la temperatura del planeta no supere los 1,5 grados respecto al nivel preindustrial?

R. Sí, todavía es posible. Aunque se debe ser realista y reconocer que la dificultad para cumplir ha aumentado significativamente porque ha pasado más tiempo y se ha actuado poco. El fracaso de las políticas en EE UU ha tenido un efecto negativo en la capacidad de la comunidad mundial de avanzar. Pero espero que el próximo año EE UU se una de nuevo a la comunidad mundial y ayude otra vez a avanzar para conseguir soluciones a la crisis climática.

P. ¿Qué piensa de Greta Thunberg?

R. Soy su mayor fan. Creo que tiene una llamativa clarividencia y elocuencia en sus declaraciones, y representa un soplo de aire nuevo. Quizás los hombres mayores a los que oigo oponerse a ella lo hagan porque saben que tiene razón. Creo que ha mostrado una elegancia y un liderazgo extraordinarios.

P. ¿Y qué piensa de Trump?

R. Tengo que elegir mis palabras con cuidado porque no estoy en mi país, pero es un desastre para la política climática y para otras muchas. Espero que sea derrotado el año que viene.

P. ¿Qué le parece el papel de China en la lucha climática?

R. China ha encabezado el mundo en la financiación de las energías renovables, la construcción de instalaciones solares, eólicas, de vehículos eléctricos y redes inteligentes, y en muchos otros sectores. Pero también es cierto que China sigue consumiendo una gran cantidad de carbón y construyendo nuevas plantas de carbón. Y también financia muchas plantas de carbón nuevas en otros países. Creo que es un error y espero que cambie estas políticas. Pero también se debe señalar que, cuando China fija objetivos para reducir las emisiones, normalmente, se diferencia de algunos países occidentales a los que les resulta fácil hablar de objetivos pero difícil cumplirlos luego. Según mi experiencia, China hace lo que dice que hará. Espero que sus emisiones alcancen su máximo pronto, mucho antes de 2030, que es lo que se fijó al firmar el Acuerdo de París en 2015.

P. ¿Cuándo cree que alcanzará China ese techo de emisiones?

R. Quizás, en 2022. Es una opinión optimista, pero creo que es una posibilidad realista.

P. ¿Qué le parece el papel de la UE en la política climática?

R. Europa ha sido un líder para el mundo, especialmente porque el sistema político estadounidense provocó un resultado caótico con la elección de Trump. Tenemos suerte de tener el liderazgo de la UE. Sin embargo, el nuevo Pacto Verde europeo debería ser más atrevido, y hay muchos activistas de base en toda Europa que presionan a la UE para que haga más.

P. ¿Le preocupa la brecha entre lo que reclaman los jóvenes en las calles y los Gobiernos?

R. Los jóvenes nos dicen la verdad. Me recuerdan a la famosa parábola del emperador desnudo. Todos los que le rodean le halagan diciéndole que su ropa invisible es bonita, hasta que un niño reconoce la realidad y la señala. Es idéntico a lo que pasa hoy. Cuando el 99% de la comunidad científica es clara sobre el cambio climático y cuando la madre naturaleza nos dice de una manera inconfundiblemente persuasiva que esta crisis va a empeorar mucho, resulta absurdo que los políticos en cualquier país metan la cabeza en la arena como los avestruces y pretendan que al ignorarla va a desaparecer esta crisis.

P. ¿Cuál es la diferencia entre el contexto en que se firmó Kioto (1997) y el del Acuerdo de París?

R. Se han producido muchos cambios entre Kioto y París. Un año antes de firmarse París en 2015, EE UU y China lograron un acuerdo binacional de cooperación para disminuir drásticamente la distinción entre los países desarrollados y los que están en desarrollo, que era una característica predominante de la estructura del Protocolo de Kioto [entró en vigor en febrero de 2005]. Desde Kioto, China se ha convertido en una de las dos economías más poderosas del mundo y muchos países en desarrollo han sacado a miles de millones de personas de la pobreza. El segundo gran cambio es que desde Kioto hemos observado una espectacular disminución del precio de la energía solar, la eólica, los vehículos eléctricos y las baterías. A España, por cierto, el mundo tiene que agradecerle que ayudase a empezar esta revolución de las renovables. Aunque después rectificó y redujo sus políticas de implantación de renovables. Ahora ha corregido esa corrección y, una vez más, las tecnologías solar y eólica sostenibles están en auge en España. El mundo le tiene que estar extremadamente agradecido también a España por la increíble iniciativa de organizar esta conferencia en Madrid con un tiempo muy corto y por convertirla en un homenaje a Chile. Esta mañana paseábamos por la cumbre y nos decíamos que es realmente increíble que España haya podido hacerlo en tan poco tiempo. Un amigo español me decía ayer que si les hubiesen dado un año, se habría fastidiado.

P. ¿Quién es el mejor candidato para vencer a Trump?

R. No voy a expresar mi opinión. Es demasiado pronto. La primera votación será en febrero.

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