Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La ciencia despega en la Universidad pese al menor apoyo empresarial

Las publicaciones y patentes crecen en los campus españoles, aunque la inversión privada no se ha recuperado tras las crisis

Pamplona, 22052019  - Jóvenes investigan en el Centro  de Investigación Médica Avanzado (CIMA) de Pamplona. Foto: Pablo Lasaosa
Pamplona, 22/05/2019 - Jóvenes investigan en el Centro de Investigación Médica Avanzado (CIMA) de Pamplona. Foto: Pablo Lasaosa EL PAÍS

Las universidades públicas no están saneadas y la red industrial no ha vuelto a invertir las cantidades de 2008, pero entre 2015 y 2019, según datos presentados ayer en su ranking por la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD), han aumentado las patentes concedidas por profesor (7,49%), el número de publicaciones regionales (4,80%) e internacionales (4,07%), los fondos externos de investigación liquidados (4,79%) y las publicaciones por profesor (3,97%).

Hay “un poderoso estímulo para que crezca la producción”, explica Martí Perellada, el director del ranking, y es que “aunque no han crecido los recursos en la pública y las tasas de reposición [relevo de los jubilados] han seguido existiendo, la carrera académica del profesor está vinculada a la acreditación y para conseguirla son relevantes las publicaciones”. Además, “los presupuestos de I+D no han crecido e incluso decrecieron de manera sustancial en los primeros años de la crisis, y las universidades se han visto obligadas a recurrir más que nunca a fondos europeos y eso se refleja en el indicador”, añade.

Además de la financiación, José Manuel Torralba, director general de Universidades de la Comunidad de Madrid, cree que es fundamental “cambiar la legislación que encorseta el I+D en las compras, la tasa de reposición o las tasas salariales”.

Otros indicadores de CYD presentan entre 2015 y 20189 una evolución negativa. El porcentaje de profesores extranjeros, por ejemplo, ha bajado un 4,11%, porque en horas de pocos contratos se ha optado por regularizar a quienes ya estaban en condiciones precarias. Y han menguado las publicaciones citadas en patentes (-3,77%) y fondos privados (-2,72%). “El nivel de contrataciones con las empresas no llega ni por asomo a los niveles precrisis”, prosigue Perellada.

Según la Encuesta sobre innovación en las empresas 2018, del Instituto Nacional de Estadística, un 10,8% de las empresas realizaron en España actividades de innovación tecnológica en 2016, frente al 17,8% de 2008. En ese lapso de tiempo pasaron de ser 36.100 empresas a 15.600. Torralba también percibe que la implicación de las empresas no se recupera tras la crisis: “Tenemos que conseguir crear lazos de unión entre el mundo académico y las empresas para colocarnos en un lugar mejor. La parte pública en inversión en ciencia no está tan distanciada del resto de Europa, pero sí la empresarial”. En países como Suiza o Alemania el sector económico se implica para hacer país.

En su anuario La Universidad en cifras la conferencia de rectores (CRUE) echa en cara al mundo empresarial que reacciona tarde “ante los cambios tecnológicos disruptivos” a pesar de que sus “ventas de sus productos innovadores no ha dejado de crecer ininterrumpidamente desde 2002”.
Desde el otro lado, Antonio Abril, presidente de la Conferencia de Consejos Sociales de las Universidades Españolas —el órgano puente entre la sociedad y los campus— se muestra más comprensivo con los empresarios. “El sector productivo español está compuesto mayoritariamente por pequeñas empresas en sectores que generan escaso valor añadido y poco intensivas en nuevas tecnologías”, opina. Aunque cree que deben activarse. “Según la última edición del European Innovation Scoreboard 2017, España es uno de los países donde más ha disminuido la proporción de pymes tecnológicamente innovadoras o que han desarrollado alguna innovación”, lamenta Abril, secretario general de Inditex. En su opinión, la clave está en que los resultados de la investigación pública se conozca en la empresa. “Tendría un doble efecto: mejoraría el componente tecnológico del sector privado y este aportaría a la financiación universitaria”.

Las universidades públicas son el 60% del total, pero hacen casi toda la ciencia. Un caso inusual, como la Universidad de Mondragón, es el de la Universidad de Navarra, que pese a su tamaño mediano (12.000 alumnos) se posiciona tercera en investigación. Su rector, Alfonso Sánchez Tabernero, cree que su éxito radica en que hacen ciencia sus profesores, sus médicos, sus enfermeros y sus casi 1.000 doctorandos. “Competir en Europa es muy difícil y tú espabilas cuando tus recursos dependen de tu éxito”, razona. Además, Navarra tiene “una fuente de captación de ingresos inusual, 16 millones al año en donaciones de empresas y particulares”, relata el rector. Eso les permite invertir 103 millones en investigación al año.

Pese a la crisis, en Navarra aumenta cada año un 10% los recursos que provienen de empresas biomédicas y tecnológicas. Muchas son extranjeras y eso, piensa el rector, les ha permitido vadear mejor la crisis porque no estaban tan condicionados a la economía española.

Los mejores campus están en Cataluña

La ciencia despega en la Universidad pese al menor apoyo empresarial

Según el ranking de la Fundación CYD las universidades que más rinden son, por este orden, la Autónoma de Barcelona, la Autónoma de Madrid, Navarra, la Pompeu Fabra y Pontificia Comillas. Por el final, las más débiles son la Universidad a Distancia de Madrid, la de Cádiz, la de Las Palmas de Gran Canaria, la Europea Miguel de Cervantes y la UNED.

“Los buenos datos catalanes se producen porque desde hace años su sistema ha organizado la investigación a través de las universidades y de instituciones de nuevo cuño —consorcios y fundaciones— en las que participan universidades, la Administración, el CSIC”, explica Martín Perellada, director del ranking de la Fundación CYD. “Una cosa parecida ocurre en el País Vasco y en Madrid”.

Las universidades públicas copan los mejores puestos en investigación, porque son casi las únicas que invierten, y los peores las privadas y los campus a distancia, salvo la Universidad de Navarra que es la tercera.
En cambio, en docencia siete de las diez mejores posiciones las ocupan centros privados en esta clasificación, encabezados por Navarra, la Autónoma de Madrid y la Católica de Valencia. Este ranking mide la calidad de la enseñanza por la tasa de aprobados en grado y máster y el porcentaje de alumnos de otras comunidades.

IE University afirma a este diario que no ha participado nunca en el ranking de la Fundación CYD.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >