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Diez poderosas ideas para reiniciar la Universidad

No hay que esperar a que haya una nueva ley o unos buenos presupuestos para instaurar prácticas novedosas en los campus. La fundación Cotec aporta ejemplos

El festival informático t3chfest en la Universidad Carlos III.

Si la Universidad no se reformula, podría quedarse muy desfasada, según la Fundación Cotec para la Innovación. Por eso, plantea un decálogo de ideas para adaptar los campus al siglo XXI. Lo novedoso de su apuesta es que aporta ejemplos positivos que ya se encuentran en campus españoles.  "Aunque no haya un cambio estructural de la Universidad, se pueden hacer cosas nuevas. No hay que esperar a que haya una nueva ley o unos buenos presupuestos", reflexiona Jorge Barrero, su director general. El decálogo pretende ser "un repositorio de buenas prácticas que vaya creciendo, que estas iniciativas puntuales sean como un virus que se vaya inoculando en toda la Universidad. Sabemos que no va a ser rápido ni a la vez en todos los sitios", prosigue Barrero.

Normas más flexibles. Las empresas y los centros educativos no reglados se adaptan rápidamente a la realidad y responden con titulaciones y contenidos a las demandas de la sociedad, por ejemplo, para montar un curso de big data. En cambio, la Universidad pública se eterniza. Diseñar y activar un título nuevo dura entre un año y medio y dos años. Los profesores hacen la memoria de un título, pasa por los órganos de gobierno de la universidad correspondiente, lo supervisa el Gobierno autonómico, la agencia de evaluación ANECA emite un informe y cuando este resulta positivo, debe aprobarlo el Consejo de Universidades, autorizarlo la comunidad autónoma y al fin publicarse en el BOE. 

Nuevos formatos. Para conservar el liderazgo en la formación continua, la Universidad tiene que cambiar su oferta de títulos. Que haya cursos breves, con contenidos muy actuales. En el caso de la Universidad de Barcelona, programa 400 cursos especializados en 17 áreas de interés para público no necesariamente con titulación y con profesores propios y externos. “Necesitamos cada vez más gente multidisciplinar. Quien desea hacer cosas, quiere saber de distintos lados y no se puede plantear hacer cinco carreras antes de empezar un proyecto”, argumenta en un vídeo de Cotec Rosalía O’Donnell, directora de Talentum Labs de Telefónica.

Autoaprendizaje. Ni Bill Gates, fundador de Microsoft, ni Mark Zuckerberg, de Facebook, terminaron la Universidad. Gracias a la tecnología avanzada, aprender de forma autodidacta va a más. “Antes, la gente encajaba en la Universidad porque el sistema te sacaba a un tipo de vida que en muchos aspectos era mejor y te daba cosas que nadie te podía dar”, razona Mariano Fernández  Enguita, catedrático de Sociología de la Educación. “Pero hoy prácticamente no hay nada en el sistema educativo que no se pueda aprender sin él”. En España hay 50 laboratorios —1.500 en el mundo— con máquinas controladas por ordenadores (impresoras 3D o robots basados en Arduino) capaces de fabricar sus propias creaciones. Las universidades, piensa Cotec, deberían seguir la estela de Alicante, Sevilla y Deusto, que han incluido en su estructura este do it yourself (hazlo tú mismo). 

Experiencias de aprendizaje. El marco de Bolonia terminó con la forma de dar clase tradicional, en la que los alumnos tomaban apuntes de una lección magistral y se puntuaba con un examen. Se impuso entonces una enseñanza más cercana, que incluía además trabajos y evaluación continua. Sobre el papel lo importante no es memorizar —para eso ya está Google—, sino ser capaz de hacerse preguntas. Cotec propone ahora que se combine también con una aplicación práctica. “La ventaja de la Universidad es que hay muchísima gente reunida en un lugar y un tiempo concreto alrededor de una inquietud, mucho más que los temarios”, piensa el realizador publicitario Bruno Teixidor. En 2009 dejó sus estudios de Comunicación Audiovisual aburrido de la dinámica en el aula. En el grado de Educación Social, la Universidad de Barcelona ha desarrollado itinerarios personalizados para cada alumno a través de un libro de contabilidad electrónico (parecido a una base de datos relacional) que puede ser compartido por muchos estudiantes.

Juan González sostiene dos piezas de robots diseñadas por él mismo.
Juan González sostiene dos piezas de robots diseñadas por él mismo.

Otros perfiles docentes. Se necesitan, en opinión de la fundación, profesores más pegados al mundo laboral. Para eso se creó la figura del profesor asociado, que trabaja en su campo —por ejemplo, abogados, ingenieros o médicos— e imparte unas horas de clase. Pero desde la crisis, ese perfil camufla situaciones irregulares. Cotec apuesta también por potenciar al mentor. "Se necesita un facilitador. No es cuestión de contenidos, sino de qué hacer con estos contenidos", propone Sergio de Pazos, cofundador de #elinstituto, una exitosa empresa de contenidos digitales.  Cotec pide también perfiles con grandes competencias tecnológicas en el aula. Es el caso de Juan González, profesor ayudante doctor de Telecomunicación en la Universidad Rey Juan Carlos, el único español ganador del O’Reilly Open Source Award, el premio de código abierto más importante del mundo.

Comunidades de aprendizaje. Se necesita trabajar en equipo para contestar a preguntas complejas. Por eso hay que favorecer la colaboración entre profesores y las facultades. En el grado de Ingeniería Multimedia de la Universidad de Alicante trabajan por proyectos y han agrupado asignaturas en dos itinerarios y se han sincronizado sus entregas. No hay exámenes y el trabajo gira en torno a un proyecto.

Nuevos perfiles de alumnos. Vamos hacia un mundo en constante cambio en el que el trabajador se va a ver obligado a reciclarse constantemente y desaparecerán casi los trabajos no cualificados. Entre hoy y 2030, los nuevos puestos en España requerirán un 65% de profesionales con Formación Profesional y un 35% de universitarios. La Escuela de Formación Continua de la Universidad Carlos III ofrece cursos especializados y flexibles, másteres propios o seminarios en colaboración con empresas. La Complutense otorga diplomas a quien termine un curso de menos de 50 horas de ciencias sociales, ciencias de la salud, arte y humanidades. 

Conexión con la sociedad. “Tiene que generarse un entorno de hibridación importante de los entornos académicos, empresariales y de los centros tecnológicos. La ventaja de poner a la Universidad en el centro es que tienes a los jóvenes, que son muy creativos e innovadores”, opina Rafael Garesse, rector de la Autónoma de Madrid. Eso ha hecho Granada, que ha creado un campus científico de 82 empresas, 71 de ellas en los próximos años. Hoy la universidad supone el 5% del PIB de Granada.

El festival informático t3chfest de la Universidad Carlos III.
El festival informático t3chfest de la Universidad Carlos III.

Cultura de innovación.  Para ser motor de cambio se necesitan todo tipo de planes de estudios, no solo cuatrimestrales. En los países anglosajones se está imponiendo el grado abierto, que permite durante dos cursos estudiar asignaturas de dos grados distintos. Jaume Casal, rector de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, se muestra más radical: "La apuesta debía de ser que los estudiantes quisieran ir a tu universidad, pero no para estudiar tal cosa o tal otra. Pondría un grado en la entrada. Luego allí encuentras tu camino y ves si acabas como ingeniero o historiador". Su campus permite elegir materias de 20 grados distintos el primer curso y el primer trimestre del segundo año. No se ofertan muchas plazas debido a las dificultades administrativas y logísticas. La Carlos III deja elegir distintas asignaturas dentro de la misma área de conocimiento para no dispersar demasiado lo que se aprende y facilitar la logística.

Innovación abierta. Hay que terminar con las jerarquías profesor-alumno porque estos también tienen mucho que aportar. Mario Montes, uno de los organizadores de la feria T3chfest, reconoce que hace siete años la Universidad Carlos III estaba algo temerosa de su iniciativa, pero que hoy todo es un sí a la hora de ceder espacios y ayudar en la logística. "Nos dimos cuenta de que falta ver el mundo real, lo que reclamaban las empresas", cuenta. A la última edición, celebrada la semana pasada, acudieron 35 empresas y 2.200 estudiantes (parte de ellos de FP). "La Universidad se ha quedado un poco anticuada, te da la base pero el mundo de la tecnología cambia cada pocos meses y eso lo ves en la feria".

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