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Un tribunal obliga a escolarizar a un niño autista con altas capacidades en un colegio ordinario

Óscar, de 11 años, cursa sexto de Primaria a caballo entre su clase y un centro de educación especial en Torrent (Valencia)

autismo
Juan Diego Rodríguez enseña la sentencia que obliga a la Generalitat a escolarizar a su hijo íntegramente en su colegio ordinario.

La ilusión de Óscar, de 11 años y diagnosticado de Trastorno del Espectro Autista (TEA), es ser programador de videojuegos y, si puede, ir a la universidad. Pero, de momento, su caballo de batalla es integrarse en su colegio público de Torrent (Valencia). Allí va dos días a clase y los tres siguientes asiste a un centro de educación especial que no ha sido satisfactorio para el menor, sostiene su padre, Juan Diego Rodríguez, quien llevó el caso a los tribunales. El juzgado acaba de sentenciar y obliga a la Generalitat a escolarizar al niño en su colegio ordinario con el personal de apoyo adecuado.

El padre de Óscar lo trasladó a mitad de Primaria a un colegio público de la localidad valenciana donde residen, pero no había plaza en un aula específica y el menor comenzó a dar clases con apoyos. Óscar mostraba en ocasiones conductas disruptivas (agresividad, sobre todo), explica el padre, debido al acoso escolar que sufrió con anterioridad. El problema no remitía y en 2016 la Administración valenciana apostó por una escolarización combinada de dos días en su colegio ordinario, donde el niño sacaba adelante su programa curricular, y tres en uno de educación especial, donde trabajaba el comportamiento.

Dos cursos después, la fórmula no parece funcionar con él. El niño tiene altas capacidades, saca adelante el curso y no ha repetido. Alumnos que han compartido clase con él recuerdan su increíble facilidad y rapidez para hacer cálculos matemáticos. "Su obstáculo principal es el relacional; es lo que más le cuesta", dice su progenitor. "Hemos notado regresión en algunos aspectos. Al estar con niños que tienen una afectación mayor en el centro de especial, los imita y cuando vuelve al aula ordinaria, su diferencia destaca más. También se está acomodando porque en la escuela de especial hacen sobre todo actividades lúdicas y se resiste a hacer los deberes del curso al margen de su capacidad". se explaya Rodríguez.

Cansado de que la Administración valenciana no atendiese la solicitud de que su hijo se escolarizase a tiempo completo en el colegio público Federico Maicas, que se ha desvivido por el menor, presentó una demanda por vulneración del derecho a la educación y a la igualdad.

"Queremos que se aplique la Convención de la ONU de 2008, que establece el derecho de todas las personas a una educación inclusiva de calidad", reclama Sandra Casas, abogada de Acción para la justicia social y defensora de Óscar.  "La dinámica habitual de los niños con diversidad es que son expulsados del sistema ordinario porque no reciben apoyos por falta de medios, cuando tienen derecho a estar en colegios de su entorno", prosigue.

Un juzgado de lo contencioso-administrativo de Valencia acaba de pronunciarse sobre el caso del menor y obliga a la Consejería de Educación valenciana "a adoptar las medidas necesarias para que el niño pueda ser escolarizado en un centro ordinario". La sentencia no es firme, pero deja claro que la escolarización combinada "no está justificada y supone una discriminación y una vulneración de los derechos fundamentales del demandante", recoge el fallo.

"Esto es solo la punta del iceberg", subraya el padre. "La importancia de todo esto es que si no lo pasan a su colegio ordinario con el personal de apoyo necesario, Óscar acabará sus estudios en un centro de especial a tiempo completo en lugar de ir a un instituto de ESO", añade.

"Conozco casos de muchos padres que les han convencido de que sus hijos no pueden seguir en un colegio ordinario y la gente, por desconocimiento, por miedo o muchas veces porque esto es una batalla de años, se quiebra y da su brazo a torcer, cuando los niños podrían estudiar perfectamente en su aula habitual con el apoyo del personal adecuado. Es una pena", concluye Rodríguez.

La consejería no conoce todavía la sentencia pero asegura que ha seguido las recomendaciones de los servicios psicopedagógicos escolares "para la mejor inclusión y aprendizaje del alumno". "Se consideró que el alumno podía recibir una mejor atención personalizada y que hubiera una mejor convivencia entre toda la comunidad educativa. En todo caso, se hará lo que dicte la sentencia y cuando el alumno pase a un instituto ordinario también contará con el apoyo en un aula específica", señala una portavoz oficial.

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