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Los madrileños ya pueden retirar medicamentos en otras comunidades con la receta electrónica

Farmacias de Castilla-La Mancha, Aragón y Cataluña, al menos, tienen problemas de conexión

Una farmacéutica madrileña coteja recetas en papel.
Una farmacéutica madrileña coteja recetas en papel.

Un problema técnico sin precisar complica que, de momento, los madrileños puedan retirar fármacos fuera de su comunidad con la receta electrónica. Este periódico lo ha podido comprobar esta mañana en dos farmacias de la avenida de Alcalá de Azuqueca de Henares (Guadalajara, Castilla-La Mancha), donde el documento madrileño no ha funcionado. También fuentes del colegio de farmacéuticos del Cataluña han confirmado que en esa comunidad no funciona el sistema. Y lo mismo han dicho en Aragón.

Pese a ello, fuentes de la consejería de Sanidad de Madrid han afirmado que hasta las 16.00 de hoy se habían "dispensado fuera de Madrid 859 administraciones", lo que indica que los problemas no son generales. "En Castilla-La Mancha llevamos casi 500", han indicado.

El Ministerio de Sanidad también quita importancia a los fallos. "Es normal que cuando se incorpora una comunidad grande al sistema fallen entre un 10% y un 20% de las operaciones", han afirmado fuentes del departamento, que confían en que los fallos se solucionarán pronto.

La Comunidad de Madrid y el Ministerio de Sanidad habían anunciado que a partir de hoy Madrid se incorporaba, aunque fuera parcialmente, al sistema que ya conecta las tarjetas sanitarias de las demás comunidades. Era  la única comunidad autónoma que faltaba, al sistema interoperable nacional. Los madrileños iban a poder ya comprar medicinas en cualquier farmacia de España, aunque los españoles de otras comunidades que viajen a Madrid no podrán acceder a este servicio hasta las próximas semanas, pues las farmacias de la región se irán incorporando "en breve y de forma progresiva" al sistema, según el Gobierno autonómico.

Esta modalidad de receta, que permite al facultativo emitir y transmitir prescripciones de forma digital, lleva más de una década en funcionamiento en España, pero hasta 2015 solo servía para retirar medicinas en farmacias de la comunidad de origen del paciente. Ese año el Sistema Nacional de Salud puso en marcha un proyecto para permitir la dispensa farmacéutica en otras regiones sin necesidad de una receta en papel.

El sistema común de identificación personal está centralizado en el Ministerio de Sanidad, en el que se recoge la información de todas las tarjetas sanitarias de las comunidades y asigna a cada persona un código de identificación único para el Sistema Nacional de Salud. Este código permite vincular toda la información sanitaria de una persona generada en cualquier servicio de salud, independientemente del lugar de procedencia de la tarjeta o de los diferentes formatos que tengan en cada comunidad que la emita.

Además, en la Comunidad de Madrid las medicinas prescritas en los hospitales se pueden adquirir directamente en las farmacias con la tarjeta sanitaria, sin tener que pasar antes por el centro de salud para obtener la receta.

Esto es posible gracias al denominado Módulo Unico de Prescripción, una herramienta informática puesta en marcha en la Comunidad el pasado mes de septiembre, que permite a cualquier profesional disponer del histórico de recetas de un paciente en farmacia.

Está en marcha en todos los centros de Atención Primaria, hospitales, centros de especialidades del Servicio Madrileño de Salud, incluyendo los servicios de urgencias, así como en residencias de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS). El sistema, según ha informado el Gobierno regional, estará disponible "en breve" en el Summa 112.

Aparte de la interoperabilidad de la receta electrónica, todavía no completa al 100%, el sistema está pendiente de cerrar la conexión entre comunidades de las historias clínicas electrónicas. Según Sanidad solo falta que Cataluña se prepare no solo para ofrecer sus datos, sino para recibir los de las demás comunidades. Con ello se completará un proceso de más de 15 años en los que, tras las transferencias de las competencias de sanidad a las comunidades que se completaron en 2002, hubo primero un proceso de disgregación entre las autonomías, en el que cada una montó un sistema propio, que luego ha habido que reconducir definiendo un conjunto básico de datos para compartir de cada paciente y desarrollando los sistemas informáticos que las interconecten.

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