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Exteriores pide explicaciones a la Embajada en Kiev por denegar el registro de vientres de alquiler

El ministerio recomienda a las familias que vuelvan a intentar inscribir a los bebés y asegura que consultará con Justicia

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha pedido un informe "urgente" a la Embajada de España en Kiev sobre "los fundamentos jurídicos que han motivado" la denegación del registro de varios bebés nacidos mediante la práctica de vientres de alquiler y asegura que consultará con Justicia sobre los mismos, según un comunicado remitido a este diario. El ministerio señala al departamento dirigido por Dolores Delgado porque la instrucción que abrió la posibilidad de inscripción de los menores, emitida por la Dirección General de los Registros y del Notariado de 2010, es del Ministerio de Justicia.

Varias familias aguardan desde diciembre en la capital ucrania para completar el proceso de inscripción de menores. El miércoles, hubo al menos tres que recibieron la negativa a inscribir a los niños. Este jueves les ha sido denegada a otras tres, según cuentan los afectados. Interfertility, agencia con la que varias parejas cerraron el contrato, estima que hay unas 30 parejas en la capital de Ucrania pendientes de una solución.

Exteriores no aclara, ni por escrito ni en conversación con este diario, de cuántas familias se trata ni por qué ha cambiado de criterio el Consulado de España en Kiev. El pasado enero, el encargado del Registro Civil Consular, Rodrigo de la Viña Muhlak, se reunió con las familias asegurando, según estas, que tendrían una solución y saldrían con los menores antes de que les caducaran los visados de turistas de 90 días. Algunos de los afectados se han concentrado este jueves ante el Consulado en Kiev y aseguran que se les impidió la entrada.

Ucrania lleva años como uno de los destinos principales para parejas españolas que recurren a los vientres de alquiler, una práctica que no es legal en España y que supone que una mujer gesta un bebé y cede la maternidad y paternidad a terceros. En este país del este solo está permitido para parejas heterosexuales casadas y que puedan acreditar la imposibilidad de tener hijos o que los embarazos son de riesgo. Y es uno de los lugares con más demanda porque el coste total que pagan las familias -entre 40.000 y 60.000 euros- es hasta la mitad de lo que cuesta en Estados Unidos.

En el escrito de denegación entregado a las familias que están ahora en Kiev, que firma Rodrigo de la Viña Muhlak, la Embajada les solicita una sentencia judicial de un tribunal competente “que determine la filiación del menor”, algo recogido en la citada instrucción de la Dirección General de los Registros y del Notariado de 2010, pero que nunca hasta el momento se había exigido en Kiev.

Hasta agosto, para inscribir a los bebés se reclamaba una prueba de ADN que probara que el padre español aportó el material genético. Las familias aseguran que esta prueba ya no se solicita. Se pasó a exigir que la madre gestante reconozca al hombre como padre y autorice que el bebé se inscriba en el Registro Civil español, además de dos certificados que identifican a la gestante (alumbramiento) y a los solicitantes españoles (nacimiento).

El Ministerio de Asuntos Exteriores señala que "desde 2016 viene advirtiendo de los problemas de la gestación subrogada" en Ucrania y, por ello, "desaconseja recurrir a ese país". Pese a esa advertencia, se han seguido haciendo inscripciones en los años posteriores. Exteriores sostiene que solo la Embajada en Kiev dispone de los datos concretos para analizar los expedientes. El ministerio recomienda a los afectados que "evalúen la posibilidad de volver a solicitar la inscripción ante dicha Embajada o presentar el oportuno recurso en el caso de que no estén conformes con la denegación".

El ministerio "muestra voluntad de intentar dar una solución acorde a los intereses de los niños y están en la búsqueda de esa solución más allá de los atropellos que están haciendo", señala Ana Miramontes, abogada experta en esta materia e integrante del comité de Asuntos Jurídicos de la asociación Son Nuestros Hijos. 

Sobre la oferta de Exteriores para que las familias vuelvan a intentar la inscripción en el Consulado o presenten un recurso, señala que "se debe valorar de forma individual cada caso".  Una solución posible es gestionar un pasaporte ucraniano para los menores y que, una vez en España, se inicien los trámites para la nacionalidad española. Esta nueva vía puede alargar la estancia de las familias en Kiev. "El problema no es que los niños tengan un pasaporte extranjero, sino la situación tan errática y a la demora injustificada que han vivido estas personas", concluye Miramontes.

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