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El uso del inglés en Holanda desafía la lengua neerlandesa en la universidad

Un grupo creciente de expertos teme que la calidad de la lengua materna se pueda deteriorar en la educación superior

Una mujer va en bicicleta por un campus holandés.
Una mujer va en bicicleta por un campus holandés.

El amplio uso del inglés en el mundo académico en Holanda facilita la llegada de estudiantes extranjeros y fomenta la internacionalización de universidades y escuelas superiores. En 20l7 el 25% de los programas de licenciatura (bachelor) y el 75% de los de másteres fueron solo en inglés. El ministerio de Educación no lo considera un problema para la calidad de la enseñanza, a pesar de que la mayoría de los docentes son holandeses que imparten sus clases en dicha lengua, que no es la materna. Para un grupo cada vez más numeroso de catedráticos y escritores autóctonos, sin embargo, el manejo del neerlandés corre el peligro de no alcanzar un buen nivel universitario, o desaparecer del terreno científico oscurecido por el inglés. De ahí que hayan remitido una carta a la ministra, Ingrid van Engelshoven, abogando por una mayor paridad entre ambos.

“Es un tema muy delicado, y por supuesto, estoy a favor del uso del inglés en la educación superior. He publicado en esa lengua, como el resto de mis compañeros, y todos hemos animado a nuestros alumnos a hacerlo. [En la investigación], el eco internacional de tu trabajo es mayor de ese modo. Pero en la docencia el inglés ha ido demasiado rápido y abarca también demasiado. Ello se debe principalmente a la competición entre universidades para sumar más alumnos. Al ofrecer el bachelor y el máster todo en inglés, son más atractivas para los estudiantes porque ya no hay barrera lingüística. Pero si una lo hace, las demás no pueden quedarse atrás porque entonces pierden cuota de mercado y con ello parte de su financiación”, dice Annette de Groot, catedrática emérita de Psicología de la Lengua en la Universidad de Ámsterdam, una de las firmantes de la carta.

“Con respecto al inglés, los holandeses creen que lo manejan bien, pero está claramente mucho menos desarrollado que su neerlandés. Su capacidad de expresión, comprensión y pensamiento son, por tanto, menores en inglés", añade De Groot, durante una charla en Ámsterdam. "Su uso como lengua de la educación tiene, de este modo, un efecto negativo en la calidad de la misma. Además, el nivel de neerlandés de los estudiantes holandeses en programas impartidos solo en inglés, se estanca y puede quedar a la altura obtenida en la secundaria: su lengua materna no tendrá categoría académica. La mayoría de estos estudiantes holandeses encontrarán un trabajo en su país al concluir la universidad, por eso es muy importante que hayan desarrollado su propio idioma al mayor nivel posible”, prosigue.

400 euros por una habitación

La llegada de alumnos extranjeros a las universidades holandesas ha provocado un problema que no se tuvo en cuenta a tiempo: la escasez de habitaciones. Los colegios mayores o residencias de estudiantes no son tradición en el país y el sector privado aprovecha la situación para hacer caja. El Sindicato Nacional de Estudiantes indica que “faltan unas 40.000 habitaciones”, y este agosto, una pequeña en un piso compartido costaba ya más de 400 euros mensuales. En Ámsterdam, podía llegar a 571, según Kamernet, la mayor red digital estudiantil de búsqueda de acomodo. Para los autóctonos, es una carrera contra reloj. A los de fuera, que desconocen el panorama, les puede complicar el estudio mismo: hay alumnos que se han visto obligados a trasladar la matrícula de agosto a febrero por no tener casa.

A Bart Pierik, portavoz de la Asociación de Universidades, los temores de la experta le parecen infundados. “Es verdad que la entrada de estudiantes extranjeros ayuda a cuadrar las cuentas de las universidades, pero la calidad de la enseñanza es buena y aumenta con la diversidad. Y desde luego, sigue habiendo suficientes clases en neerlandés como para mantener el nivel lingüístico”, asegura. De todos modos, en el plan presentado por la Asociación el pasado mayo al ministerio, se pide poder regular el flujo de candidatos extranjeros en las licenciaturas ofrecidas en inglés. También se incluye la exigencia de un nivel C1 de inglés (avanzado) para los profesores, y se ofrece a los alumnos extranjeros clases de neerlandés.

Según la Oficina Central de Estadística, en 2017 había en Holanda 268.000 estudiantes universitarios, de los cuales 48.500 eran extranjeros, comunitarios o no. En 2010, los foráneos eran 14.700, de un total de 212.700. El Proceso de Bolonia (1999) creó un Espacio Europeo de Educación Superior competitivo, y un alumno de la Unión Europea paga lo mismo que un holandés: unos 2.000 euros anuales de matrícula, en los cursos de Bachelor, y entre 2.000 y 5.000 euros al año para el máster. Para los no comunitarios, las tasas son más elevadas: entre 6.000 y 12.000 euros para el Bachelor, y entre 8.000 y 20.000 euros anuales en el máster. En el año 2000, el Estado holandés abonaba a la universidad unos 20.000 euros por alumno, entre los salarios de los profesores, uso de bibliotecas, laboratorios y demás servicios. Ahora son cerca de 15.000 euros, “unas cantidades todas aproximadas”, señalan fuentes ministeriales. En términos contables, los inscritos de fuera de la UE (China, Estados Unidos, Indonesia, Turquía en India con los principales países, indica la rama holandesa de la Red Europea de Migraciones) son los que más aportan a las arcas universitarias.

La Universidad de Groningen (al norte del país), con unos 60.000 estudiantes (de 203.000 habitantes, según el Ayuntamiento), es una de las más populares. Casi 8.000 inscritos eran extranjeros en el curso 2017-2018, entre universitarios y escuelas superiores. Ofrece 36 licenciaturas (Bachelor) en inglés, desde Historia del Arte y Matemáticas Aplicadas, a Geografía Humana, Urbanismo, Teología o Estudios Religiosos. La presencia de jóvenes es mayoritaria en la ciudad, aunque la mezcla entre el alumnado foráneo y el autóctono no siempre se mantiene fuera de las aulas. “Podemos trabajar juntos en proyectos y presentaciones, pero luego la tendencia es a reunirnos con nuestros propios grupos, más homogéneos”, admite Eva, que estudió Pedagogía (en neerlandés) seguida de un máster impartido en inglés. Otra cosa es un máster selectivo, con nota mínima exigida, entre otros criterios. En el de Relaciones Internacionales y Diplomacia, de la Universidad de Leiden, la presencia de holandeses es menor, comparada con los matriculados de China o India. Pero ahí, las ventajas de socializar con alumnos de otras culturas son más visibles.

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