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La Iglesia mantuvo en activo a un cura condenado por distribuir pornografía infantil

La diócesis de Cáceres permitió a un sacerdote sentenciado a prisión por corrupción de menores coordinar catequesis dirigidas a personas con discapacidad

La diócesis de Coria-Cáceres permitió a un cura condenado por corrupción de menores coordinar catequesis dirigidas a personas con discapacidad. El sacerdote Ignacio Lajas Obregón fue sentenciado en 2004 a 16 meses de prisión por distribuir pornografía infantil por la red. No ingresó en la cárcel por tratarse de una pena inferior a dos años y carecer de antecedentes. Y continuó en activo tras el fallo judicial, según tres boletines de la diócesis de Coria-Cáceres.

Sacerdotes con cálices durante una misa. Ampliar foto
Sacerdotes con cálices durante una misa. Getty

El religioso se encargó tras su condena de oficiar misas en las parroquias de los municipios cacereños de Riolobos (1.301 habitantes), Holguera (673) y Valdencín (382). Y en octubre de 2014 se reunió con representantes de la Asociación de Personas con Discapacidad de Coria y Comarca San Ignacio de Loyola (AXPAY). El encuentro sirvió para “ultimar” y coordinar la organización de estas catequesis “especiales” con el colectivo, según el boletín 3.167 de la diócesis.

Las catequesis se celebraron, al menos, entre 2014 y 2015 en la iglesia Santa Catalina de Riolobos. El cura asistía a estos encuentros a “leer el Evangelio y rezar”, aunque no dirigía la actividad, según una fuente de la diócesis de Coria-Cáceres que pide el anonimato. Y que cifra en 40 los discapacitados físicos, psíquicos, sensoriales y personas con enfermedades mentales que participaron en esta iniciativa en cuatro localidades cacereñas entre 2010 y 2017.

El 10 % de los asistentes a estos cursos, donde entre otras enseñanzas se preparaba para tomar la primera comunión, eran niños, según la citada fuente, que reconoce que la diócesis de Coria-Cáceres sabía que Lajas Obregón fue condenado en 2004 por corrupción de menores.

Francisco Cerro Chaves, obispo de Coria-Cáceres (157 parroquias), cesó a Lajas Obregón en septiembre de 2015 como sacerdote de las localidades de Riolobos, Holguera y Valdencín, según el boletín 3.200 de la diócesis. EL PAÍS ha intentado sin éxito averiguar el trasfondo de esta decisión. Tampoco ha sido posible saber qué medidas siguió el prelado para impedir el contacto del cura con menores entre 2004 y 2015 o conocer el destino actual del sacerdote. La apertura de una investigación canónica sobre el caso también es un enigma. La diócesis no ha contestado al cuestionario de este periódico.

Durante su etapa en la jurisdicción de Coria-Cáceres, tras ser condenado por corrupción de menores, el sacerdote Lajas Obregón se codeó en actos con la jerarquía religiosa, como el obispo Cerro Chaves o un vicario general. Y escribió crónicas en el llamado Semanario Diocesano de Información. En uno de sus textos, de febrero de 2013, el sacerdote describe la celebración de la festividad de san Antonio Abad en el municipio cacereño de Valdelamatanza (203 habitantes). La noticia se ilustró con la imagen de un cura bendiciendo la mascota de una niña.

Los embrollos judiciales de Lajas Obregón arrancaron en febrero de 2002. La Unidad de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional arrestó entonces a este sacerdote junto a ocho personas más, de entre 50 y 15 años de edad. Los agentes atribuyeron al cura integrar una red de intercambio de pornografía infantil que se desmanteló en la denominada operación Asterisco. Los tentáculos del grupo se extendían a Argentina y México.

A través de Internet, la red se dedicaba a promover agresiones y pornografía infantil. Y sus miembros, que manejaban una "ingente cantidad" de material pedófilo, recurrían a plataformas para "comentar e intercambiar experiencias”, según el Ministerio del Interior español.

La organización –según los agentes- creaba accesos restringidos a webs y “almacenes virtuales” con pornografía infantil. Y tenía en sus filas a un joven mexicano de 15 años al que los policías le incautaron una pistola tras su detención, según la Agencia Federal de México.

El Obispo: "Un religioso con una conducta ejemplar"

Cuando Lajas Obregón fue detenido, en 2002, tenía 29 años y oficiaba como párroco en la localidad cacereña de Casares de las Hurdes (413 habitantes). El juez ordenó su ingreso en prisión provisional. Y el entonces obispo de Coria-Cáceres, Ciriaco Benavente, acudió al penal a arropar al clérigo. El prelado destacó la “conducta ejemplar” del pastor y ensalzó que “gozaba de la estima de cuantos le habían conocido y tratado”. “Lajas Obregón se siente profundamente arrepentido por estos hechos, de cuyo alcance delictivo, confiesa, nunca tuvo conciencia”, indicó Benavente, según declaraciones recogidas por la Agencia EFE.

Enganchado al ordenador

El que fuera alcalde de Casares de las Hurdes hasta 2011, el socialista Olegario Rodríguez, recuerda que un grupo de vecinos recogió 70 firmas a favor del cura tras conocer su arresto. Y destaca que el religioso residía en la casa parroquial junto a su madre. “Se pasaba las noches enganchado al ordenador”, relata por teléfono el exregidor.

Tras aflorar la detención del cura, Rodríguez asegura que la diócesis pidió perdón y prometió confinar al sacerdote a un monasterio. Dos años después, un juzgado de lo penal de Madrid condenaba a Lajas Obregón. Y el religioso volvía a oficiar misas en tres parroquias situadas a hora y media en coche del municipio donde fue arrestado por distribuir pornografía infantil.

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