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Seis claves para entender la alerta de la lechuga romana en EE UU

La bacteria E.coli se ha encontrado en esta hortaliza, la segunda más común en las ensaladas envasadas

Un letrero advierte a los consumidores de que no consuman lechugas en un supermercado de Massachusetts, en Estados Unidos.
Un letrero advierte a los consumidores de que no consuman lechugas en un supermercado de Massachusetts, en Estados Unidos. EFE

El tipo de lechuga que se ha visto afectada por la alerta de E.coli en Estados Unidos, y que el ministerio de Sanidad descarta en España, es la romana. Es, tras la iceberg, la segunda más común en las ensaladas envasadas, como la César. Los consumidores perciben que esta variedad de lechuga aporta mayor calidad a la ensalada, por eso la usa la industria, según el grupo de seguridad alimentaria del CSIC. El centro estadounidense para el control y prevención de enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) advierte a los ciudadanos de este país de que no deben comerla y les recomienda tirar la que mantengan en el frigorífico, el cual deben desinfectar después. Estas son las seis claves para entender la alerta.

Qué es E.coli. La escherichia coli (E.coli) es un tipo de bacteria que se encuentra en el medioambiente y en los alimentos. La mayoría de las cepas son inocuas e incluso forman parte de un intestino sano en humanos y animales, según la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan). Pero la O157 es la responsable de la alarma en EE UU, según señala el CDC, que no ha podido determinar la fuente de contaminación.

Por qué ha contaminado la lechuga. Aún no se ha aclarado el origen, aunque Mabel Gil, del grupo de seguridad alimentaria de los vegetales del CSIC comenta por teléfono que el agua con el que se riega las hortalizas es una de las principales vías de contaminación. Esta “transcurre por canales abiertos que atraviesa el ganado”, cuenta Gil, quien añade que es ahí donde se produce la contaminación, que “suele tener un origen fecal”. Según la científica, el otoño y la primavera son las estaciones de riesgo, ya que la humedad permite sobrevivir a estos microorganismos.

Qué efectos tiene. Aecosan sostiene que algunas cepas de E.coli provocan graves intoxicaciones alimentarias que derivan en diarrea, infecciones del tracto urinario, enfermedades respiratorias, infecciones del torrente sanguíneo y otras enfermedades. Solo en EE UU, según el CDC, la bacteria provoca todos los años 265.000 enfermedades, 3.600 hospitalizaciones y 30 muertes.

Por qué la alerta no ha llegado a España. El ministerio de Sanidad asegura que no ha recibido ninguna alerta relacionada con la detección de E.coli en lechuga romana a través de la Red de Alerta Alimentaria. "Solo cuando no hay producto suficiente se importa de Estados Unidos", asegura Gil, quien remata que es algo "poco común", porque aunque el cultivo de lechuga es mayoritario en Murcia, este se desplaza a otras zonas en función de las condiciones climáticas para cubrir el calendario.

Cómo se previene la contaminación. El control en todas las etapas de la cadena alimentaria es fundamental, según alerta el Ministerio de Sanidad. "Desde la producción agropecuaria en la granja hasta la elaboración, fabricación y preparación de los alimentos en las cocinas tanto de establecimientos comerciales como en los hogares", comentan fuentes del departamento que dirige María Luisa Carcedo. Además, recuerdan que el responsable de poner en el mercado un producto sano es el operador económico. "Las empresas de elaboración de ensaladas, por ejemplo, previenen en el campo: se aseguran de que el riego y el abono no estén contaminados", mantiene Gil. Una vez en la fábrica, sigue la científica, lavan las lechugas con un desinfectante. Pero este solo evita que las bacterias se propaguen, no las elimina. 

Qué se hace cuando el brote ya ha estallado. Aecosan asegura que después de la atención a los afectados, que según la CDC presentarán un cuadro de cólicos estomacales, diarrea (generalmente con sangre) y vómitos, es fundamental "localizar y retirar todos los productos del mercado". Además de acudir al origen de la contaminación para evitar la repetición de situaciones similares. "En el caso de este brote en Estados Unidos, se tendrá que destruir todo el cultivo", zanja Gil.

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