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El 85% de los profesores rechaza las oposiciones para acceder a la escuela

Nueve de cada diez docentes reclaman en una encuesta un cambio en su carrera profesional porque consideran que no avanza ni incentiva

Una clase en un instituto de Zamora.
Una clase en un instituto de Zamora.

Partidos, sindicatos y asociaciones de profesores comparten la idea de que hay que impulsar un nuevo modelo profesional docente adaptado a la realidad del siglo XXI. Que es necesario renovar el sistema, desde el acceso al grado de Educación Infantil y Primaria (Magisterio) hasta el devenir profesional docente. En ese contexto, REDE (Red por el Diálogo Educativo), que aúna a colectivos de todas las ideologías, da a conocer hoy miércoles una encuesta a 800 profesionales de la educación que representan proporcionalmente el perfil medio del docente en España. Nueve de cada diez de ellos creen necesario definir un nuevo modelo de profesión docente, pues para el 67% su carrera no es ni clara ni atractiva.

El 85% de los encuestados rechaza el sistema de oposiciones en España, que en la última gran convocatoria ha dejado sin cubrir el 9,6% de las 20.689 plazas de profesor de secundaria o FP ofertadas pese a que se presentaron unas 200.000 personas. El Ministerio de Educación no quiere entrar a analizar “ni la concepción ni la corrección de los exámenes” porque no le compete, pero su responsable, Isabel Celaá, ha anunciado que se “revisará el actual procedimiento de las oposiciones”.

A ocho de cada 10 participantes en el estudio no les convence la forma de valorar los méritos al acceder a la docencia. En la actualidad, el primer ejercicio de las oposiciones es teórico y es obligatorio aprobarlo para pasar al segundo, en el que se presenta una programación y se expone una unidad didáctica. En esta segunda fase pesa en la nota final la experiencia docente previa y la formación académica complementaria. “Hay consenso entre los docentes en el acceso a la profesión. No se puede llamar el MIR de los profesores porque ya está maldito”, explica Lucas Gortázar, experto en evaluación educativa y miembro de Atlántida, la asociación pedagógica que con la Fundación Cotec para la Innovación han impulsado la encuesta.   El MIR, que da acceso a la profesión médica, fue una idea lanzada por Alfredo Pérez Rubalcaba en la campaña electoral de 2011. “Los profesores quieren una fase de transición remunerada, que les habilite en el ejercicio de la docencia con un componente práctico, más allá de las facultades de Educación. Que se les acompañe cuando no saben dar clase”, prosigue.

Comisiones Obreras, sindicato mayoritario de la enseñanza,  reivindica que las pruebas no sean eliminatorias y que se valoren más los años de docencia. "¿Un profesor de instituto debe ser un gran matemático o alguien con habilidades para enseñar los fundamentos de la materia?", se pregunta Francisco García, secretario general del sindicato. Una opinión que comparten los interinos, que representan ya –tras años de recortes y oposiciones escasas— el 29% de las plantillas.

“Queremos con REDE ser un actor en el juego. Queremos que los intereses de aquellos elementos trasversales sobre los que todo el mundo esté de acuerdo estén representados en el debate público”, explica Gortázar.  “Y que cuando un partido quiera jugar con la politización de la educación (independientemente de quien sea) decirle no. No se puede poner los intereses partidistas por delante de los educativos” Esta encuesta pretende ser “un preámbulo, empezar a generar debate, movimiento, que se visualice lo que queremos”, prosigue.

Cuando se pide a los encuestados que enumeren las cuatro características básicas que debe tener un buen profesor, alrededor de un 10% cita el expediente académico, pero para un 59% es conocimiento de la asignatura. Para los docentes es más importante ser empático en clase, aplicar pedagogías activas o ser capaz de gestionar el aula.

Los sistemas educativos de mayor éxito en las evaluaciones internacionales (los de Singapur, Finlandia y Canadá) tienen muchos puntos en común: la comunidad educativa trabaja codo con codo con otros sectores de la sociedad (universidad, empresas o clase política), aplican métodos pedagógicos que dotan al profesor de libertad de acción y se establecen redes de trabajo en las que los profesionales de distintos centros comparten sus experiencias en el aula. De todo ello se quejan los encuestados en España. Un 80% piensa que no se trabaja de forma colaborativa entre profesores, un 81% echa en falta un mayor contacto con las universidades y para el 67% los nuevos docentes no reciben una formación práctica adecuada.

En un mundo globalizado, con grandes avances tecnológicos y acontecimientos imprevistos, todos los expertos coinciden en que los docentes necesitan reciclarse. Al 49% de ellos en España no les convence la formación continua que ofrecen los centros de profesorado, empobrecidos tras los años de crisis. Un 73% cree que habría que componer grupos de trabajo de profesores en torno a un proyecto común, un 63% replicaría las buenas prácticas de otros o un 60% querría que se celebrasen cursos o seminarios en su propio centro.

¿Qué incentivaría a los docentes en su carrera? Para el 80% de los encuestados, que les subiesen el salario. Las diferencias de sueldo entre comunidades son grandes. Si el docente de secundaria lo es en el País Vasco, su sueldo bruto mensual asciende a 2.757 euros. Si imparte clases en Baleares, cobrará 2.099. Junto a los docentes portugueses y griegos, son quienes más han sufrido los recortes en los sueldos. Aun así, los españoles están entre los que más cobran cuando empiezan a trabajar, según un estudio de la Unión Europea de 2016, pero su nómina se estanca y termina por debajo de la media cuando se jubilan. Pero antes que una subida del salario, los profesores ven como incentivo participar en intercambios con otros institutos o en experiencias de innovación.

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