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La batalla del patinete eléctrico se recrudece en Valencia

La policía local se ha incautado en la capital de más de 80 vehículos de la compañía estadounidente Lime porque carece de licencia

Uno de los patinetes eléctricos que Lime ha distribuido por València.
Uno de los patinetes eléctricos que Lime ha distribuido por València.

Una batalla en torno a los patinetes eléctricos se libra estos días en Valencia. Lime, la empresa estadounidense, con sede en San Francisco, que opera el servicio, desembarcó en la capital valenciana hace unas semanas y distribuyó por la ciudad cerca de 200 patinetes de alquiler, que se contratan por aplicación móvil y los usuarios aparcan en cualquier punto de la capital, incluidas las aceras. Este proceder no sentó bien al Consistorio, dado que la firma no solicitó licencia y, aprovechando la ordenanza de ocupación de la vía pública, conminó a la empresa a que retirase los vehículos. Lime no lo hizo y la Policía Local se incautó de 52 unidades y levantó 23 actas de denuncia. Los patinetes se llevaron al depósito municipal, de donde se pueden retirar tras el pago de la sanción. Lime no ha recogido ninguno.

La compañía ha pedido diálogo al Ayuntamiento y ha anunciado que presentará su proyecto en la capital en unos días tras la actuación policial. Pero ayer, sábado, cuando la batalla parecía suavizarse, volvieron a aparecer en diferentes puntos de la capital más patinetes, y los policías volvieron a retirarlos. Al final del día, según datos municipales, el parte de guerra era de 15 actas de denuncia y 25 vehículos incautados por ocupar sin autorización la vía pública, a los que se añaden otros cuatro retirados la pasada noche y otras dos denuncias. En total, unos 81 vehículos retirados y unas 40 denuncias, por las que deben pagar 750 euros por denuncia y otros 122 euros por la recogida y transporte de cada intervención: más de 30.000 euros.

El Consistorio valenciano, que gobiernan Compromís, socialistas y València en Comú, no piensa cruzarse de brazos. "No hay ninguna comunicación oficial" de la empresa de alquiler de patinetes eléctricos Lime  al Ayuntamiento, y "si no se pide permiso no se puede actuar", declaró rotundo el alcalde Joan Ribó el pasado viernes. "Nos parecen perfectos los nuevos tipos de movilidad, pero se deben respetar unas normas, no se puede entrar aquí como si fuera el rey del mambo", subrayó.

La compañía con sede en San Francisco recuerda que opera en más de 100 mercados en el mundo, incluyendo ciudades europeas como París, Madrid y Zúrich. En declaraciones a EFE, este sábado la empresa aseguró que veía la retirada de vehículos "fuera de la legalidad" pero que su voluntad era "sentarse" con el Ayuntamiento de València.

La ordenanza municipal de Movilidad de Valencia, que está redactándose, prevé que empresas como Lime obtengan una licencia. Pero todavía no está aprobada y la normativa de circulación estatal no los reconoce como vehículos por lo que existe un limbo legal. De ahí, que la pelota esté en el tejado de los Ayuntamientos.

No hay unidad de criterio dentro del Gobierno local acerca de la fórmula de funcionamiento de los patinetes; la socialista Sandra Gómez, primera teniente de alcalde, ha pedido un concurso público para adjudicar el servicio pero el alcalde, Joan Ribó, de Compromís, entiende que esta propuesta retrasaría su puesta en marcha en muchos meses y no secunda a sus socios.

Lime desembarcó en Valencia en agosto, igual que hizo en marzo en San Francisco, y en Madrid en agosto. Sus patinetes eléctricos quedan aparcados en las aceras y al igual que tuvieron una gran aceptación entre sus usuarios, otros ciudadanos se quejaron.

Diferentes ciudades han aprobado recientemente o están elaborando ordenanzas municipales para regular de forma específica el uso en calzadas y aceras de los patinetes eléctricos, vehículos que se han popularizado en los últimos años y cuya proliferación ha obligado a intervenir a los municipios.