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Valencia exige a la empresa Lime que retire sus 200 patinetes eléctricos o lo hará la policía

La compañía estadounidense desplegó 200 unidades eléctricas hace una semana sin pedir licencia

Patinetes electricos Valencia
Dos usuarios de Lime, este lunes en la calle Colón de Valencia.

El Ayuntamiento de Valencia ha exigido este lunes a Lime que retire sus patinetes eléctricos de las calles y ha advertido de que, si no lo hace, la policía local se incautará de ellos. La compañía estadounidense participada por Uber desplegó la semana pasada unas 200 unidades en la ciudad sin pedir permiso. El nuevo medio de transporte ha tenido un éxito inmediato, especialmente entre los turistas, pero también ha despertado críticas, sobre todo por su uso en aceras.

El Consistorio gobernado por Compromís, socialistas y València en Comú considera que los patinetes eléctricos son "una oportunidad" que conecta con su política de pasar de una movilidad basada en los coches a otra más limpia. Pero cree que la actividad de compañías como Lime debe ser regulada antes de que empiecen a operar.

Hasta que, dentro de unos meses, entre en vigor la nueva ordenanza en la que está trabajando el Ayuntamiento, ni Lime ni otras compañías similares podrán operar en la ciudad. Entre las condiciones que deberán cumplir figurará la obtención de una licencia, el pago de una tasa y la garantía de que los patinetes cuentan con un seguro de responsabilidad civil en caso de accidente, indica el concejal de Movilidad Sostenible, Giuseppe Grezzi. Este periódico ha intentado sin éxito obtener una versión de Lime.

De momento, en aplicación de la normativa de espacio público, las unidades que se encuentren en las calles serán retiradas por la policía al considerar que técnicamente no son vehículos aparcados, sino objetos abandonados.

El negocio de Lime se basa en que el cliente alquila el patinete en la calle a través de una aplicación móvil, que también le indica dónde puede encontrarlos. Cuando acaba de usarlo, lo deja en la acera a la espera de que otro usuario lo alquile. Por las noches, sus trabajadores los recogen, los cargan y vuelven a colocarlos en puntos estratégicos de la ciudad.

Lime empezó a funcionar en marzo en San Francisco, donde tiene su sede, y en agosto desembarcó en Madrid. La relación de la compañía con sus trabajadores ha generado polémica al utilizar, como Deliveroo y otras nuevas empresas digitales, lo que muchos consideran falsos autónomos.

La nueva regulación de Valencia, que en 15 días sacará a exposición pública un borrador, también delimitará por dónde podrán circular los patinetes eléctricos. Lo más probable es que se tome como referencia la que rige para las bicicletas.

Reducir el tráfico y la contaminación

El concejal de Movilidad, que pertenece a Compromís y es portavoz de Els Verds-Equo, afirma que los patinetes eléctricos son interesantes para el nuevo modelo urbano que el Ayuntamiento está implantando, porque pueden ayudar a reducir el tráfico y la contaminación. "Han encontrado su público, en parte en personas que antes iban en coche y no se ven en bicicleta, porque no tienen sitio para guardarla o no les resulta cómoda. Hay quien va en coche hasta las afueras de la ciudad, aparca allí y usa el patinete, que puede plegarse. Son una oportunidad, pero su uso no se puede hacer a expensas de una ocupación masiva del espacio público ni generando problemas de convivencia, peligro o sensación de peligro en zonas peatonales y carriles bicis".

El edil añade que el despliegue será planificado por el Gobierno local. "Tenemos que determinar cuántos sistemas de alquiler de bicis, motos y patinetes eléctricos caben en la ciudad. Cuántos necesitamos, para que no se nos vayan de las manos".

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