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La ONU califica de “emergencia” los abortos selectivos de niñas en India

La práctica no se frena y nacen 918 mujeres por cada 1.000 hombres; lo normal es que sean alrededor de 950

Huérfanas protestan contra el acoso sexual en Bangalore (India).
Huérfanas protestan contra el acoso sexual en Bangalore (India). EFE

India no consigue acabar con la práctica de abortos selectivos cuando se sabe que el feto es femenino. Los últimos datos que ha dado la ONU son que por cada 1.000 niños que nacen en el país, nacen 918 niñas, la cifra más baja desde que hay registros. Un desequilibrio que puede afectar a toda la sociedad, y que pone al país “en situación de emergencia”, ha dicho Mary John, del Centro de Estudios para el Desarrollo de las Mujeres en la India, que ha coordinado el estudio Ratios de sexos y prejuicios en la selección de género.

Los datos son prueba del fracaso de las políticas indias que intentar revertir la tendencia social a considerar las hijas una carga desde pequeñas (primero, cuando no trabajan; luego, porque para casarlas hay que pagar una dote, y quien se beneficia de su trabajo de adultas es la familia del marido). La proporción de niñas nacidas ha pasado de 976 por 1.000 varones en 1961 a 927 en 2001 y a 918 en 2011.

Lo normal en la naturaleza es que nazcan algunos niños más que niñas, un desequilibrio que luego se corrige e incluso se invierte porque las mujeres viven más. Por ejemplo, en España –que está en la media y donde se supone que no hay esos condicionantes culturales- nacen unos 106 niños por cada 100 niñas (unas 943 pequeñas por cada 1.000 pequeños), pero, si se considera el total de la población, hay 1.030 mujeres por cada 1.000 hombres.

En cualquier caso, India no es el único país con este problema. Según el World Factbook de la CIA, China tiene unas tasas aún peores, con 903 recién nacidas por cada 1.000 recién nacidos.

En los últimos años, el Gobierno indio ha intentado varias medidas para evitar estos abortos selectivos, como prohibir los ecógrafos portátiles para que los padres no puedan saber el sexo del futuro bebé e incluso restringir las ecografías durante el seguimiento del parto a los casos en que médicamente sean indispensables. También ha establecido un sistema de cunas en las calles para que las familias que no quieran una hija la depositen y no la abandonen, porque no son solo los abortos la causa del desequilibrio entre géneros. También las niñas pequeñas sufren más abandono, se las lleva menos al médico y, si hay escasez, se las atiende peor que a sus hermanos varones.