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Sudán ordena liberar a la mujer condenada por convertirse al cristianismo

Meriam Yehya Ibrahim ha permanecido detenida con su hijo de año y medio y ha dado a luz mientras permanecía en prisión

Meriam Ibrahim, después de estar 4 meses en la cárcel y condenada a muerte, finalmente ha sido liberada. Atlas

Un tribunal sudanés ha ordenado este lunes la puesta en libertad de Meriam Yehya Ibrahim, la mujer condenada a muerte por haberse convertido al cristianismo, según ha informado la agencia oficial sudanesa Suna.

El Tribunal de Apelación de Jartum ha sido el encargado de notificar la cancelación de la condena contra Ibrahim, de 27 años, que fue sentenciada a morir en la horca el pasado 15 de mayo por renunciar supuestamente a la fe musulmana. El abogado del caso, Mohamed Ibrahim, ha explicado que la Corte ha aceptado su recurso contra la pena de muerte y ha ordenado su liberación inmediata, ha informado a la agencia Efe.

Ibrahim fue encarcelada en agosto de 2013 con su hijo de año y medio. Durante su estancia en prisión ha dado a luz a su segundo bebé. La Justicia sudanesa le ofreció dos años antes de ejecutar la pena para que pudiera amamantar al bebé.

De padre musulmán y madre cristiana, Ibrahim fue condenada por su supuesta conversión al cristianismo, algo que rechazó ante el tribunal al asegurar que nunca ha profesado el islam porque fue educada por su madre. La tradición islámica designa automáticamente a los hijos de varones musulmanes como seguidores también de esta religión.

El juez la sentenció también por adulterio, al declarar nulo su matrimonio en 2011 con Daniel Wani, ya que las leyes de la sharía (ley islámica) no permiten que una mujer musulmana se case con un cristiano. Amnistía Internacional alertó de la situación de Ibrahim, que fue detenida tras ser denunciada por un familiar que la acusó por haberse casado con un hombre cristiano.

A raíz de la condena a muerte de Ibrahim, las embajadas de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Holanda pidieron al Gobierno de Sudán que respetara “la libertad religiosa, incluido el derecho a que una persona cambie sus creencias”. La mujer, ante el tribunal, afirmó que no era apóstata, sino "cristiana".

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