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El largo camino hacia la consulta popular por el Yasuní

Los ambientalistas entregaron 757.923 firmas que exigen una consulta popular sobre la explotación del parque natural

Desalojo de los ambientalistas en Jueves Santo.
Desalojo de los ambientalistas en Jueves Santo.

El colectivo Yasunidos, que agrupa a varias organizaciones ambientalistas, está midiendo el pulso de la ciudadanía frente al Gobierno. Desde que entregó las 757.923 firmas, el pasado 12 de abril, vigila de cerca el trabajo del Consejo Nacional Electoral (CNE), que tiene que validar las firmas recogidas como un paso previo para la aprobación de la consulta popular sobre la explotación del bloque 43, que está en el interior del Parque Nacional Yasuní.

Hasta el momento les han invalidado alrededor de 9.000 formularios, debido a alteraciones en el formato, tipo de papel, manchas y mutilaciones. Esto equivale a un estimado de 72.000 firmas menos. Lo siguiente será revisar cada una de las firmas que constan en los formularios que pasaron la primera etapa de verificación.

La colaboración de esta semana entre el CNE y el colectivo contrasta con los hechos registrados la semana pasada, cuando los activistas pidieron la suspensión del proceso de verificación de firmas hasta tener las garantías necesarias. La apertura de la caja que contenía las fotocopias de los documentos de identidad de los 1.275 recolectores de las firmas, a espaldas de los Yasunidos, sembró recelo en el grupo. Los activistas descubrieron la caja abierta en una de las oficinas del CNE -hay un vídeo que lo prueba- y al pedir una verificación del contenido no hallaron el respaldo de por lo menos diez recolectores. 

La denuncia de los ambientalistas se hizo inmediatamente ante los medios de comunicación y el CNE, en respuesta a este reclamo, convocó a una notaria para que avalara la revisión de las copias de los documentos de identidad. Finalmente aparecieron todas. Paúl Salazar, vicepresidente del CNE, consideró zanjado el asunto, pero el Jueves Santo un contingente de policías y militares rodeó el edificio del organismo electoral y desalojó con violencia a los ambientalistas que no querían que el medio centenar de cajas saliera del edificio hacia el recinto militar donde se haría la verificación. Este episodio sirvió para que el CNE desacreditara a los Yasunidos, al decir en una cadena nacional que mienten a la opinión pública.

Los Yasunidos se han negado a entrar en esta pelea mediática y están concentrados en la defensa de las firmas. Todos los días un grupo de 19 personas hace turnos para controlar al más de centenar de trabajadores del CNE que verifican los formularios. “Intenten llevarnos a terrenos lodosos, confundirnos, decir que somos mentirosos, esto revela un miedo profundo que cada es más evidente porque tenemos las firmas, tenemos las condiciones para la consulta y están tratando de dejar de lado el tema de fondo, que la gente quiere consulta, sería un golpe de Estado contra la voluntad del pueblo si no se logra la consulta”, dice Esperanza Martinez, de Acción Ecológica.

Estos jóvenes han declarado su apartidismo y han dicho que su único interés es defender la idea de mantener el petróleo bajo tierra, que fue una iniciativa gubernamental. Ecuador desde 2007 pidió dinero a cambio de no explotar el petróleo que está dentro de la reserva natural, pero la colecta internacional fue un fracaso y el presidente Rafael Correa decidió en agosto de 2013 explotar el petróleo que está dentro del bloque 43 y que constituye una especie de frontera natural del Parque Nacional Yasuní. La Asamblea Nacional consintió la explotación de ese campo petrolero aduciendo que los recursos que se obtengan ayudarán a erradicar la pobreza del país. A los ecologistas solo les queda que el Consejo Nacional Electoral y la Corte Constitucional den paso a la consulta popular para que la ciudadanía decida el destino del Yasuní. Por eso insisten que proteger las más 750.000 firmas que recolectaron.