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La Iglesia devuelve cuatro solares en Palma por falta de dinero para construir

El obispado renuncia a usar unos terrenos que el Ayuntamiento donó en 2006

El obispado de Mallorca ha renunciado al control y uso de 11.000 metros cuadrados edificables en cuatro enclaves de la ciudad de Palma. Se trata de cinco solares, en su conjunto valorados en cuatro millones de euros, que el Ayuntamiento donó para levantar nuevas iglesias en 2006. En uno sí se construirá un templo.

La diócesis ha devuelto la titularidad de estos suelos, que retornan al patrimonio municipal de Palma, y reconoce su incapacidad financiera para poder afrontar la construcción de cuatro nuevos templos, como se había previsto, sobre esos solares municipales regalados. El déficit de las arcas religiosas y la necesaria austeridad en tiempos de crisis han marcado la decisión del prelado Javier Salinas.

Antes de que estallase la burbuja inmobiliaria el obispado programó levantar hasta cinco nuevos templos en otros tantos barrios nuevos o en expansión de la capital balear. Pero de todos ellos solo se ejecutará uno. En enero de 2014, el grupo econacionalista Més reclamó la reversión del suelo por la inacción eclesiástica. El PP se opuso.

El regalo del suelo fue obra del Ayuntamiento de la capital balear que gobernaba en 2006, como ahora dominado por el PP. Se decidió ceder gratuitamente cinco solares del patrimonio público al obispado para extender la red de iglesias. Las parcelas estaban destinadas a servicios o infraestructuras sociales, según su origen y calificación urbanística. La izquierda lamentó entonces la donación.

Ahora, en 2014, ocho años después, sin haberse efectuado ninguna acción en los solares, la diócesis mallorquina ha asumido que no podrá ejecutar casi ninguna de esas obras nuevas previstas y ha renunciado a los derechos de construcción, titularidad y uso de estos terrenos. El obispado tenía un margen de 25 años para edificar los templos, según convenio.

La cesión de los solares la gestaron la anterior alcaldesa de Palma, Catalina Cirer —activista católica—, y el teniente de alcalde de Urbanismo, Javier Rodrigo de Santos, ligado a movimientos integristas posteriormente condenado en dos casos por corrupción política y abusos de menores. El Ayuntamiento de Palma se comprometió con el obispo de Mallorca a desarrollar las necesarias modificaciones del planeamiento urbanístico municipal para permitir las nuevas edificaciones religiosas.

Los solares que retornan al catálogo de bienes del municipio están en los núcleos nuevos de Son Peretó, Son Güells, Son Busquets, Son Ferragut y Son Dameto. En algunas zonas las promociones inmobiliarias pincharon. Solo será realidad el centro religioso de Son Dameto, en un sector consolidado de clase media alta.

La decisión de renunciar al uso del patrimonio la anunció otro hombre del PP ligado directamente a los movimientos católicos, el teniente de alcalde de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de Palma, Jesús Valls, que fue secretario diocesano de los Cursillos de Cristiandad. Este es un movimiento católico de cristianismo popular. Valls fue presidente de la Fundación Eduardo Bonnín, el mentor de los Cursillistas y que patrocinó el constructor e inmobiliario Miguel Llabrés Feliu.

El Ayuntamiento de Palma afirma que la decisión “es clara y gratuita” y señala que está dispuesto a "colaborar [con el obispado] para atender las futuras necesidades de los fieles de la Iglesia católica como corresponde". Los solares recobrados se han de destinar a equipamientos de interés general.