Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los cuervos que saben de vasos comunicantes

Un estudio demuestra que las aves entienden la idea del desplazamiento de líquidos

 

Los cuervos de Nueva Caledonia han demostrado una gran capacidad para manipular objetos. Y también para entender algunos principios físicos. Una serie de experimentos publicados en PLOS One muestran cómo adaptan sus ensayos hasta conseguir que el nivel de agua de un recipiente en el que flota una porción de alimento suba lo suficiente hasta que llegan a la comida con el pico.

Esopo ya describió un proceso similar en una fábula: el cuervo sediento llenaba la tinaja de piedras para que su volumen desplazara el agua del fondo hacia arriba. En este caso se han hecho varias pruebas, y en todas los cuervos (seis ejemplares) salieron airosos.

Por ejemplo, se ha visto que distinguen entre agua y arena. En el tubo con arena no echan piedras, como si supieran que el nivel no va a subir. En el de agua, sí.

También entienden que deben introducir objetos compactos (que desplazan más agua) o pesados (que no flotan). Y que el efecto se consigue antes si se hace en un tubo estrecho (al mismo volumen de piedras el nivel del agua sube más) que ancho.

Pero el ejercicio llega hasta la teoría de vasos comunicantes. Con unos ensayos el cuervo entiende que echando piedras en un recipiente sube el nivel del agua de otro, que está conectado y es donde está la comida. En cambio, si los recipientes están aislados, observa que no hay efecto alguno, y lo abandona.

La conclusión, señalan los autores, es que los cuervos tienen una capacidad mental similar a la de un niño de unos siete años… Al menos ante este problema.