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Más de 170.000 personas reclaman que la música no desaparezca de primaria

Una profesora lanza en una plataforma reivindicativa una campaña para frenar que un alumno pueda acabar la ESO sin haber estudiado nunca este arte.

Manifestación de alumnos y profesores de escuelas de música.
Manifestación de alumnos y profesores de escuelas de música.

El primer día que Cinta Domínguez lanzó su carta en change.org pidiendo que Música no deje de ser una asignatura en primaria, tan solo recabó 20 apoyos. Se decepcionó. Diez días después los firmantes superan los 170.000 y la cifra no deja de crecer. "No me puedo creer que no vaya a poder ejercer la carrera, Magisterio Musical, que estudié. Lo he hecho por eso y porque conozco a muchos niños chicos y me da pena que se pierdan clase de Música", cuenta por teléfono. "La gente se cree que no es importante. Pero no se trata de que el niño termine siendo Mozart, sino de que desarrolle las inteligencias emocionales de las que habla Punset a través de la música o la plástica".

A Domínguez, que imparte clases particulares en Sevilla a la espera de que hubiese oposiciones, no concibe que alguien pueda terminar la secundaria sin haber cursado nunca la asignatura de Música. "Vivimos en un mundo muy competitivo y va a ser difícil que Música compita con una segunda lengua como materia optativa", razona. Y eso que desarrolla "la psicomotricidad, el pensamiento lógico, las competencias en idiomas, la sensibilidad artística, los valores y la autoestima, entre otros factores", ha escrito en su carta abierta.

Muchos músicos y maestros la han respaldado en su demanda."Los alumnos que tocan un instrumento generalmente tienen mejores resultados en la mayoría de las asignaturas", opina Olga Valls, una profesora musical desde hace 16 años. Y es así, en su opinión, porque "es una de las pocas asignaturas que permite el desarrollo integral ya que se trabaja la memoria, la coordinación, el movimiento, la relación espacio-tiempo, la matemática y los valores fraccionarios, la sincronía".

Desde Oslo, un español que va a enseñar a tocar un instrumento sinfónico en clase, se quejaba en las páginas de este periódico. "Que los niños tengan la oportunidad de tocar un instrumento requiere inversión, pero sobre todo convicción de que la música es la única materia que aglutina procesos pedagógicos, físicos e intelectuales decisivos en el desarrollo personal", dijo en su misiva.

La casi desaparición de la música en las aulas de la educación formal coincide en el tiempo con las penurias que pasan las escuelas municipales o autonómicas por toda España. Hace 20 comenzó a verse estos centros como una herramienta para fomentar la cohesión social, el éxito escolar y el aprendizaje de las competencias básicas, pero la crisis ha dinamitado las buenas intenciones de los políticos.

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