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Arizona no podrá vetar los abortos tras las 20 semanas de gestación

El Supremo de EE UU no admite a trámite la ley de este Estado

Es la primera derrota en 2014 para los opositores a esta práctica

En los últimos tres años, se han aprobado 200 medidas restrictivas en 30 Estados

La división de la sociedad estadounidense con relación al aborto.
La división de la sociedad estadounidense con relación al aborto.

Los opositores al aborto de Estados Unidos han perdido, este lunes, su primera batalla legal de 2014, después de que el Tribunal Supremo no haya admitido a trámite el recurso presentado por el Gobierno de Arizona contra la sentencia de una Corte Federal que resolvió que reducir la posibilidad de abortar de 24 semanas a 20 era inconstitucional, informa REUTERS. Esta resolución solo afecta a este Estado, y no a los otros nueve que cuentan con la misma medida como, por ejemplo, Texas.

A lo largo de este lunes, una Corte de Apelaciones de Nueva Orleans escuchará, además, los argumentos con relación a una cláusula de la ley del aborto en este último Estado, que hace referencia al requisito de que los médicos que practiquen abortos deben tener privilegios de admisión en hospitales locales -los centros sanitarios deben estar situados a menos de 48 kilómetros de distancia-, medida que ha provocado el cierre de un tercio de las clínicas, por lo menos temporalmente, en el Estado.

En Texas, en los últimos meses, ha habido un enfrentamiento feroz entre los grupos que defienden el derecho a abortar, los que alegan que las disposiciones de la nueva regulación restrictiva tiene efectos "dramáticos y draconianos" para el acceso de las mujeres al aborto, y aquellos que aseguran que "las predicciones son exageradas y que la ley está dirigida a que el Estado proteja al feto".

Un último caso en el que una mujer con muerte cerebral está siendo mantenida con vida artificialmente por estar embarazada -lo exige la ley texana- ha abierto un intenso debate sobre los principios éticos que rigen este tipo de decisiones y hasta dónde puede llegar la regulación. La legislación de Texas, similar a la de otros 12 Estados, es sin embargo una de las más restrictivas en este ámbito, ya que obliga desde 1999 a mantener las funciones vitales de la madre mientras su embarazo sea viable.

En 1973, el Tribunal Supremo de EE UU resolvió que el aborto era constitucional para todas las mujeres hasta las 24 semanas de gestación o el momento en el que el feto es potencialmente capaz de vivir fuera del útero materno sin ayuda artificial. Cuarenta años después, muchos Estados han aprobado leyes más restrictivas a esta resolución que vulneran considerablemente los derechos de la mujer.

El conflicto que se está produciendo entre la ley federal y las leyes estatales –el Supremo añadió en su sentencia que ningún Estado podía prohibir la interrupción del embarazo- ha provocado que se sucedan un gran número de pleitos en toda la geografía del país con un único fin: tanto los opositores como aquellos que respaldan el derecho a abortar pretenden que la discusión llegue de nuevo al Supremo y se discuta otra vez y, tras cuatro décadas, la constitucionalidad de esta práctica con gran controversia en la nación.

Los más conservadores se amparan en sus gobernadores republicanos, mayoritariamente próvida por ellos, mientras los demócratas confían que la mayoría que tienen en el Senado propicie que la situación del aborto en EE UU se resuelva a su favor. “Unas 15 mujeres de cada 1.000 interrumpen el embarazo al año en la nación y una de cada tres se someterá a un aborto antes de cumplir 45 años”, según informa el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de EE UU. Mientras que sus defensores llevan años celebrando con entusiasmo la decisión del Supremo, los detractores llevan los mismos intentando debilitar este derecho.

Tan solo en 2013, 22 Estados de los 50 que conforman la nación adoptaron más de 70 medidas restrictivas diferentes, según informa The New York Times. El año anterior, 19 Estados proclamaron un total de 43 leyes limitando el aborto, de acuerdo de National Partnership for Women & Families. Este número de prohibiciones fue la mitad de las redactadas en 2011, cuando fueron 92, cifra récord impulsada por la llegada del Tea Party al Congreso, según el último informe del Instituto Guttmacher.

Como ejemplo, ese año Luisiana prohibió el aborto después de 20 semanas de embarazo; las mujeres en Utah deben someterse durante 72 horas a la consulta de médicos, psicólogos y psiquiatras para reflexionar antes de someterse a la intervención; y en Montana, las menores de 16 años tienen prohibido abortar.

Muchas de estas nuevas regulaciones, votadas sobre todo en los últimos tres años, tiempo en el que se han aprobado más de 200 medidas en 30 Estados, obligan, además, a las mujeres a someterse a una ecografía antes de interrumpir el embarazo; a que las clínicas estén situadas a menos de 40 kilómetros de un hospital; a que no se pueda abortar desde el momento en que haya latido; a que la vida del feto valga más que la de la madre, y a que el aborto no esté cubierto en los seguros sanitarios, entre otras medidas.

Veinticuatro Estados han retirado de la cobertura sanitaria del aborto y nueve lo han prohibido en sus seguros privados. De ellos, 12 han prohibido la cobertura de aborto más allá de las 20 semanas de gestación, basadas en gran parte en la teoría de que el "feto sufre". Diecisiete Estados usan fondos públicos para pagar los abortos para las mujeres más pobres, aunque tan solo cuatro lo hacen voluntariamente, los demás lo aplican por orden judicial, explica el mismo estudio. Un 20% de los abortos se practican bajo el Medicaid.

Además, existen cuatro Estados que tan sólo cuentan con una clínica: Dakota del Norte, Dakota del Sur, Arkansas y Misisipi. En este último, el destino de su única clínica está en el aire, ya que no cumple una de las leyes estatales que indica "que las clínicas que practican abortos cuenten con un hospital que atienda a los pacientes en caso de que ocurriera cualquier problema durante la intervención". Si el centro sanitario cierra, este Estado se convertiría en el primero del país en el que sería imposible abortar.

Y todas las normas anteriormente citadas, sin excepción, van en contra de la ley federal estipulada gracias al caso de Roe contra Wade, y por la que el Alto Tribunal de EE UU resolvió que "la interrupción del embarazo debe estar permitida para la mujer por cualquier motivo y hasta el momento que el feto sea viable". Y no solo son contrarias a la legislación, sino también a la opinión pública estadounidense. En enero de 2013, y por primera vez en la historia, la mayoría de los ciudadanos, exactamente un 54%, aseguró que "el aborto debería ser legal en la mayoría de los casos" y más de un 70% concluyó que la sentencia de 1973 no debía ser modificada. Este porcentaje fue el más alto en dos décadas.