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La policía vuelve a la casa de Alcalá en busca de tóxicos

Los investigadores creen que la comida se contaminó al entrar en contacto con un producto tóxico, probablemente químico

Los investigadores volvieron ayer a la casa de las víctimas. Ampliar foto
Los investigadores volvieron ayer a la casa de las víctimas.

Cinco días después de la muerte por intoxicación de tres miembros de una misma familia en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), la policía sigue sin saber qué sustancia fue la que mató a Enrique Caño, de 61 años, su esposa, Concepción Bautista, de 50, y su hija Tamara, de 14. Los análisis realizados a las muestras de comida recogidas en la casa han confirmado que los alimentos que consumió la familia en las horas previas al suceso estaban en buen estado, lo que refuerza la hipótesis principal de la investigación: que la comida se contaminó al entrar en contacto con un producto tóxico, probablemente de origen químico.

La policía volvió ayer a la casa familiar, en el barrio de Rabesa, para buscar alguna pista que aclare las muertes. Les acompañó la juez de Primera Instancia e Instrucción 2 de Alcalá de Guadaíra, que investiga el caso y que, ante la falta de pruebas, decretó una orden para hacer una nueva inspección en el domicilio. Durante el fin de semana, los investigadores se llevaron de la casa muestras de alimentos ya analizados y que han resultado estar libres de toxinas. Pero ayer, según fuentes de la investigación, buscaban sobre todo productos químicos relacionados con la fontanería, la actividad profesional del padre de familia que, aunque llevaba meses en paro, seguía ejerciendo si le salía algún trabajo.

Estas fuentes confirmaron ayer que los tres miembros de la familia fallecidos el sábado cenaron lo mismo el viernes: cazón en adobo, flamenquines y jamón. Todos los productos estaban en buen estado antes de ser cocinados. La hija pequeña, de 13 años, tomó un bocadillo de jamón. La menor presentó algunos síntomas similares a los del resto de su familia, como vómitos y náuseas, pero los investigadores no están seguros de si estos se debieron a que ingirió también el tóxico, aunque en menor medida que sus padres y su hermana, o si la situación que vio a su alrededor le casó los síntomas. La adolescente, que está fuera de peligro, permanece ingresada en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

La policía, la juez y el fiscal están a la espera de los resultados de los análisis toxicológicos que se están realizando en laboratorios de Madrid y Sevilla con las muestras encontradas en la casa y las recogidas durante la autopsia a los tres fallecidos. La policía sospecha que la intoxicación se produjo de forma accidental, pero no se ha descartado ninguna hipótesis. “El abanico está completamente abierto”, admite Ángeles Cano, fiscal jefe del área de Dos Hermanas, de la que depende Alcalá de Guadaíra, informa Javier Martín-Arroyo. En los últimos días, entre los vecinos de Alcalá ha corrido como la pólvora la hipótesis de que la intoxicación ha podido ser premeditada por alguno de los fallecidos que quisiera acabar con su vida y la de su familia, pero este supuesto, según la fiscal, “no tiene la más mínima base”.

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