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La OMS se retracta de un informe sobre el VIH en Grecia

Había dicho que cerca de la mitad de los nuevos casos de VIH en Grecia eran “autoinfligidos”

Según expresó la entidad, los afectados buscaban ayudas del Estado

La gente tardó un tiempo en darse cuenta, pero una vez que lo hizo, la noticia corrió como un reguero de pólvora: la Organización Mundial de la Salud (OMS) había dicho que cerca de la mitad de los nuevos casos de VIH en Grecia eran “autoinfligidos” para conseguir ayudas del Estado.

Las redes sociales estaban que ardían el lunes. Hubo titulares en The Daily Mail, el Drudge Report y Al Yazira. Rush Limbaugh, presentador de un programa de tertulias y analista político conservador, dijo que el informe mostraba “lo que hace el Estado del bienestar a la gente”.

Pero el martes por la mañana, la OMS y el grupo que elaboró el informe reconocían que la afirmación sobre el VIH no era cierta. “No hay pruebas de que haya gente en Grecia o en cualquier otro lugar de Europa que se esté infectando deliberadamente”, afirmaba Martin C. Donoghoe, un portavoz de la OMS.

Entonces, ¿qué pasó? Fue un error de edición, dijo el grupo, y se disculpó.

La alarmante afirmación estaba en una sola frase en la página 112 del informe europeo de la organización, publicado en septiembre, y al que el organismo dio mayor publicidad a finales de octubre.

“Los índices de VIH y el consumo de heroína han aumentado significativamente, y cerca de la mitad de las nuevas infecciones de VIH son autoinfligidas para permitir a la gente recibir ayudas de 700 euros al mes y una admisión más rápida en los programas de sustitución de drogas”, decía la frase.

El informe fue elaborado por el Instituto de Igualdad Sanitaria del University College de Londres, y supervisado por Sir Michael Marmot, un epidemiólogo. (Su título completo era Análisis de los determinantes sociales y la división sanitaria en la región europea de la OMS: Informe final.)

En respuesta a las preguntas de The New York Times, una portavoz del Instituto de Igualdad Sanitaria, Felicity Porritt, señaló por correo electrónico esta semana que la afirmación provino de un estudio de The Lancet realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge, la London School of Economics, la London School of Hygiene and Tropical Medicine y la Universidad de California, San Francisco.

Pero en ese estudio de The Lancet, publicado en 2011, se decía que solo se habían descubierto “unos cuantos” casos así, y, a su vez, se citaba otro informe de unos investigadores en Grecia. Sin embargo, en el informe griego se señalaba que solo era “una sospecha bien fundada de que algunos consumidores problemáticos se infectan intencionadamente con el VIH por las ayudas a las que tienen derecho”.

El martes por la mañana, Porritt dijo a The Times que el informe de la OMS debería haber dicho que “cerca de la mitad de las infecciones se deben a las inyecciones con agujas, algunas de las cuales son autoinfecciones deliberadas”.

Sin embargo, no estaba claro si había pruebas para decir siquiera eso. Los distintos informes no incluían ninguna documentación clara de ningún caso.

El martes por la tarde, la OMS ya había hecho pública su propia corrección: “La frase debería haber dicho: ‘La mitad de los nuevos casos de VIH son por autoinyecciones y, de ellos, hay pocos en los que el virus se inyecte de forma deliberada’”. Horas más tarde, también se retractaba de esa afirmación, y en vez de ello afirmaba: “No existen pruebas que indiquen que la autoinfección deliberada con el VIH vaya más allá de unos pocos casos anecdóticos”.

La afirmación griega sobre el VIH no recibió mucha atención cuando el informe se divulgó por primera vez, aunque se mencionaba en un artículo a finales de octubre en el sitio web de la revista New Scientist. Pero la afirmación se propagó rápidamente el lunes en Twitter, y fue retuiteada por periodistas y políticos europeos.

Un titular de Sky News afirmaba: “Los griegos se inyectan el VIH para reclamar ayudas de 700 euros”, mientras que un titular de Fox Business señalaba: “La crisis europea: la mitad de las infecciones por VIH en Grecia son autoinfligidas”.

Sin embargo, no todos lo aceptaron al pie de la letra. Media Matters for America, un grupo liberal de vigilancia de los medios de comunicación, escribía en Internet el lunes que “el informe de la OMS es incorrecto”, después de estudiar la cita.

Lo que no se discute es que aunque en Grecia han aumentado drásticamente los casos de VIH, el virus que causa el sida, con el comienzo de la crisis económica, las últimas cifras del Gobierno muestran que el número de nuevos casos está disminuyendo este año.

Un informe publicado el año pasado por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades señalaba que, debido a un fallo de los servicios de prevención, “el número de nuevos casos de los que se informó entre la gente que se inyecta drogas superaba el número de nuevos casos de los que se informó entre los hombres que practican sexo con hombres” en los ocho primeros meses de 2012.

“La inestabilidad económica actual seguirá teniendo efectos adversos para la prevención del VIH no solo en Grecia, sino también en otras partes de Europa”, indicaba el informe.

En un informe publicado este mes en la revista científica PLoS One que se centraba en Atenas se afirmaba que el incremento de las infecciones de VIH entre los consumidores de drogas intravenosas alcanzó anualmente las 260 en 2011, mientras que entre 2002 y 2010, aumentaron de 11 a 19. Y aumentaron hasta las 522 en 2012, según el informe. Se señalaba que se había demostrado anteriormente que “las transiciones económicas y sociopolíticas han contribuido a que se desencadenen epidemias de VIH en algunos países”.

El martes, la OMS aseguraba que el reciente aumento del VIH en Grecia “estaba impulsado en gran parte por las infecciones entre la gente que se inyecta drogas”.

Los investigadores, añadía el organismo, estaban trabajando “para entender totalmente las razones subyacentes y recomendar medidas apropiadas” para ayudar a los infectados.

La viceministra de Sanidad griega, Zeta Makri, afirmaba en Ginebra el martes que estaba “molesta” por la afirmación errónea en el informe, y que se quejaría a la OMS por ella en una reunión el miércoles por la tarde con la directora general de la organización. “Es triste y lamentable, pero al menos rectificaron el error”, dijo Makri. “Parece que no fue un intento intencionado de hacer daño, sino un error de verdad”.

Con información de Niki Kitsantonis, desde Atenas, y de Liz Alderman, desde Dublín.