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aula libre

¿Optativa o troncal?

Matemáticos y economistas defienden la importancia del cálculo en el bachillerato social

La respuesta es clara, troncal, siempre troncal. Las matemáticas posibilitan desarrollar el razonamiento lógico, la coherencia, la reflexión, la deducción, y preparan la mente para el pensamiento, la capacidad de abstracción y la visión crítica. El estudiante que se decide a cursar el Bachillerato de Ciencias Sociales precisa de una formación básica en lo que la propia LOMCE denomina el refuerzo de los conocimientos instrumentales. Una formación matemática que le posibilitará acceder después a estudios superiores en el ámbito de conocimiento de las ciencias sociales, ya sean titulaciones universitarias o estudios de ciclos formativos de grado superior. Son precisamente las matemáticas las que debe cursar de forma obligatoria, pues su diseño curricular le prepara para los conocimientos necesarios que le permitirán abordar con cierta garantía materias vinculadas con la macroeconomía, microeconomía, estadística, análisis matemático, presentes en los primeros cursos de estudios universitarios en Economía o Empresa.

La modificación introducida en la reforma unifica dos modalidades de Bachillerato en una: Humanidades y Ciencias Sociales, donde Latín es troncal y Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales elegible y, por tanto, supeditada a la programación educativa que establezca cada Administración educativa y dependiente de la oferta de los centros docentes. Es difícil de asumir esta decisión: solo Latín para todos. Tan importante es la formación en Latín para los estudiantes que deseen completar sus estudios con titulaciones de Humanidades, como lo es Matemáticas para los orientados hacia las Ciencias Sociales.

Sin entrar en el debate de las posibles consecuencias, y careciendo de sentido abrir frentes entre diferentes materias, cabe señalar una fórmula de equilibrio. Siguiendo la propia LOMCE: “La lógica de esta reforma se basa en la evolución hacia un sistema capaz de encauzar a los estudiantes hacia las trayectorias más adecuadas a sus capacidades”. Es posible esta propuesta: que los estudiantes de este nuevo Bachillerato elijan cursar, dentro de las materias troncales, entre Latín o Matemáticas y diseñen su propia trayectoria académica. No hay intereses particulares en este planteamiento. Colectivos del ámbito de las matemáticas, la economía y los estudios clásicos coinciden en ello. Más de 4.900 firmas en la plataforma Change.org apoyan esta propuesta. Dice el texto: “Esta ley orgánica es el resultado de un diálogo abierto y sincero, que busca el consenso, enriquecido con las aportaciones de toda la comunidad educativa”. Pues, sinceramente, de momento, no nos lo parece.

Ana M. López es presidenta de la Conferencia Española de Decanos de Economía y Empresas (CONFEDE). Antonio Campillo es presidente del Comité Español de Matemáticas (CEMAT).