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El trasplante de riñón cruzado despega en España

Este año se han practicado 26 de las 51 intervenciones realizadas desde 2009

El injerto de donante vivo mejora la supervivencia y aligera la lista de espera convencional

Cirujanos de la Unidad de Trasplantes del hospital Virgen del Rocío de Sevilla en una intervención.
Cirujanos de la Unidad de Trasplantes del hospital Virgen del Rocío de Sevilla en una intervención.

El primer trasplante renal cruzado en España tuvo lugar en 2009. El procedimiento, que consiste en intercambiar donantes entre parejas incompatibles entre sí, era un intento de profundizar en el camino de obtener órganos de donantes vivos, compensar de esta forma la caída de órganos procedentes de cadáver por la reducción de muertes en accidentes de tráfico y reforzar la buena salud del programa de trasplantes español. Desde entonces, ya se han practicado 51 intervenciones de este tipo, 26 de ellas este mismo año, como ha anunciado la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), que considera que cuatro años después, ya se puede decir que el programa se ha consolidado.

El trasplante renal de paciente vivo ofrece importantes ventajas respecto al injerto convencional. Aporta una mayor tasa de supervivencia y compensa uno de los grandes problemas actuales: la escasez de donantes jóvenes. Así, el receptor se beneficia de un órgano de mayor calidad y libera una plaza en la lista de espera para que otra persona pueda recibir un órgano de una persona fallecida.

Intercambio de órganos con Italia y Francia

España, Francia e Italia suman casi la mitad de toda la actividad de trasplantes que tiene lugar en Europa. Pero, además, estos países comparten una mismo enfoque: altruismo, voluntariedad, anonimato y  control de toda la actividad por parte de los ministerios de sanidad respectivos, es decir, por la Administración pública. Todos estos puntos en común frente a otros modelos del norte de Europa han dado lugar a un acuerdo que ha desembocado en la Alianza de Trasplantes del Sur de Europa  integrada por estos tres países a la que, en breve, podrían incorporarse Portugal y Malta.

Uno de los principales objetivos que contempla esta organización consiste en compartir la información de los donantes de riñón que participan en los programas de trasplante cruzado para permitir cadenas internacionales. No es una tarea sencilla, por las complicaciones organizativas que supone. Pero ya se están sentando las primeras bases. Italia ha adquirido el programa informático que maneja España y se están realizando los primeros ensayos de simulaciones de cara a preparar los primeros casos reales.

"Hay que ir con calma y asegurar bien la coordinación entre países, en estas cuestiones no te puede permitir ningún fallo", asegura Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes. Tanto él como su homólogo italiano y, actualmente responsable de la Alianza, Sandro Nanni Costa, estiman que a medio plazo, en uno o dos años, se podría producir el primer trasplante cruzado con participantes españoles e italianos. Más adelante, se sumaría Francia.

La situación ideal es aquella en la que la pareja del paciente o un familiar pueda convertirse en donante. Pero no siempre es posible, debido a los problemas de compatibilidad de tejidos y el consiguiente riesgo de rechazo del órgano trasplantado. Es entonces cuando toma cuerpo la posibilidad de intercambiar la donación, ya sea entre dos parejas en las que existe compatibilidad cruzada, o entre tres o más bandas.

No es sencillo poner en marcha un programa de este tipo. Se necesita un volumen suficiente de parejas dispuestas a participar en estas donaciones cruzadas para facilitar los intercambios. A mayor número de donantes y receptores, mayores probabilidades de éxito a la hora de casar combinaciones de compatibilidad entre ellos. De ahí que los comienzos de la técnica fueran lentos. En 2009 hubo solo dos casos y en 2010 ninguno. Pero con el tiempo, la creciente aceptación por parte de los pacientes y sus familiares, así como de los nefrólogos, inmunólogos y urólogos, este procedimiento ha alcanzado velocidad de crucero. En 2011 fueron siete las intervenciones de este tipo, el año pasado 16 y a lo largo de este año ya se han alcanzado los 26.

En estos momentos (a 1 de septiembre) hay 89 parejas activas en el Registro Nacional de Parejas Donante-Receptor de la ONT, de los 228 pacientes que se han inscrito en algún momento en el registro (que no es excluyente de otros, por lo que si se da la ocasión, pueden ser llamados a recibir un órgano de donante fallecido). Todo ello gracias a los 21 hospitales de 10 comunidades autónomas que participan en el programa de trasplante renal cruzado.

Otra pieza fundamental para gestionar toda esta información es el sistema informático que evalúa las posibles combinaciones entre las parejas registradas. Periódicamente, esta plataforma realiza una evaluación en búsqueda de parejas compatibles en las que se contemplan los cruces simples, los complejos (más de dos parejas) o los trasplantes en los que pudieran intervenir los donantes altruistas conocidos como buenos samaritanos, que, gracias a su generosidad, ceden el riñón que permite iniciar una cadena de trasplantes. En estos momentos, hay tres candidatos a someterse a buen samaritano. Otros tres han hecho posibles otras tantas cadenas hasta la fecha.

“Es un programa muy bonito, que ha solucionado el problema de la insuficiencia renal a 51 familias, pero que también ha potenciado el trasplante de vivo en nuestro país”, destaca Rafael Matesanz, director de la ONT. El año pasado se practicaron en España 361 trasplantes renales de vivo, lo que representó el 15% del total, la cifra que se fijó de objetivo la Organización Nacional de Trasplantes.