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Cataluña activa su plan de alerta sísmica

La Generalitat acuerda con los alcaldes una comisión de seguimiento de los terremotos

El Departamento de Interior de la Generalitat de Cataluña activó ayer en fase de alerta el plan sísmico, Sismicat, por los sucesivos terremotos que azotan las Tierras del Ebro. El consejero de Interior, Ramon Espadaler, se reunió en Alcanar con alcaldes, representantes de Protección Civil y del Instituto Geológico de Cataluña. Con ellos acordó una comisión de seguimiento de los seísmos. Espadaler se mostró convencido de que la empresa tiene una relación directa con los terremotos y exigió al Ministerio de Industria información al respecto para poder cotejarla con los datos de la Generalitat.

Aunque las instalaciones del Castor están en Vinaròs, la planta terrestre se encuentra a escasos kilómetros de Alcanar. Este último municipio siempre se ha opuesto al almacén de gas, entre otras cosas porque la empresa paga todos los impuestos a la comunidad valenciana, según ha venido quejándose el alcalde, Alfons Montserrat (ERC). Pero ediles y vecinos de Alcanar no solo recelan de las instalaciones por cuestiones económicas: la gran mayoría señala hacia el horizonte donde se divisa la silueta negra, enorme, de la planta marina del Castor. La envuelve el paisaje de Les Cases d'Alcanar, un espacio repleto de despeñaderos de rocas, vegetación y oleaje. “Somos uno de los últimos sitios del litoral catalán sin construcciones frente al mar, el paseo marítimo es de todos, siempre hemos luchado por preservar nuestro paisaje y ahora tenemos el almacén de gas delante”, narró Pietat Subirats, vecina de 47 años. Los vecinos de las poblaciones cercanas al almacén subterráneo de gas Castor viven con incertidumbre los temblores que noche tras noche azotan sus viviendas.

“Estaba durmiendo y se movió la puerta del armario que tengo justo detrás, me asusté y desperté de golpe, fue algo muy raro, nunca había sentido nada similar”, relató Ricard Fuster, residente en Alcanar. “Me pasé media noche en vela. En mi casa se han notado los dos terremotos más fuertes y en mi calle todos temblábamos”, contó Subirats.