Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

EE UU limita las emisiones de CO2 de las nuevas plantas energéticas

Por primera vez, las autoridades presentan los estándares de la ley de Aire Limpio para reducir la contaminación y luchar contra el cambio climático

Gina McCarthy, administradora de la EPA, presenta los estándares para reducir las emisiones de CO2 en Washington.
Gina McCarthy, administradora de la EPA, presenta los estándares para reducir las emisiones de CO2 en Washington. AFP

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, en sus siglas en inglés) ha presentado este viernes en Washington los estándares de la Ley del Aire Limpio, con el fin de reducir las emisiones de CO2 en las nuevas plantas energéticas y así combatir el cambio climático y mejorar la salud pública en la nación. Es la primera vez que el país plantea una medida similar.

Conforme a lo presentado, la propuesta limita las emisiones de las nuevas plantas alimentadas por gas natural a 454 kilogramos de dióxido de carbono por megavatio-hora, y en el caso de las nuevas plantas alimentadas por carbón, a 500 kilogramos por megavatio-hora. Las medidas están incluidas dentro del Memorándum que el Presidente del país, Barack Obama, hizo público el pasado 25 de junio, y que bajo el epígrafe “Estándares de Contaminación de Carbono del Sector Energético” (incluido dentro del Plan de Acción Climático del Mandatario) cuentan con un periodo para actuar hasta junio de 2015.

“Estas normas estimularán la innovación que necesitamos para construir la siguiente generación de plantas energéticas, ayudando a desarrollar una economía de energía limpia más sostenible, y asegurarán que las nuevas plantas se construyan con tecnología limpia, como la del carbono avanzada; la energía nuclear, o la energía renovable, como la eólica y la solar”, ha asegurado Gina McCarthy, administradora de la Agencia Ambiental en EE UU durante la presentación.

El único problema es que la mayoría de las plantas energéticas del país son de carbón y no cumplirán con estas normas sin una tecnología muy costosa para poder capturar y almacenar las emisiones de CO2 (conocida como tecnología CCS). Según los expertos, ninguna compañía en el mundo cuenta con este sistema aunque, según ha explicado McCarthy, dos se encuentran en construcción, una en Canadá y otra en Misisipi, que abrirá el próximo mes de mayo. En EE UU está previsto que se construyan dos en Texas y una Illinois.

Por su parte, los responsables de la industria del carbón ha asegurado que la regulación propuesta, en caso de aprobarse finalmente por la EPA, provocará más cierres de plantas de carbón y el incremento de los costes de la electricidad, según han explicado en un comunicado en la sede St. Louis Peabody Energy, una de las plantas más grandes del país. Según los expertos, muchas empresas ya han subido sus impuestos para hacer frente a estos costes. En el caso de Misisipi Power, lo hizo un 15% el año pasado y está previsto que añada un 3% más este 2013 para costear la nueva planta en el Condado de Kemper, cuyo precio ha pasado de los 2,4 millones de dólares a los 3,8 millones de dólares, según explica The New York Times. Los defensores del medio ambiente han aplaudido las medidas en distintos medios estadounidenses:

“Podemos decir adiós a las plantas energéticas más sucias”. “Entendemos el esfuerzo, pero tenemos la obligación moral de luchar contra el cambio climático porque es uno de los retos más importantes de nuestro tiempo y más significativos en cuanto a la salud pública. Esta propuesta es fundamental para actuar con sentido común y limitar la contaminación de carbono de las nuevas plantas de energía, ya que podremos desacelerar los efectos del cambio climático y cumplir nuestra obligación y asegurar un medio ambiente sano y saludable para nuestros niños”, ha declarado la administradora McCarthy. Pero no solo las nuevas plantas se enfrentan a los cambios.

Otro de los anuncios presentados este viernes en el National Press Building de la capital federal, es que la EPA “ha iniciado un esfuerzo de alcance público con los gobiernos estatales, locales, la industria, y los líderes industriales del sector para establecer las nuevas normas que tienen que cumplir las plantas energéticas ya existentes, al objeto de conseguir un sistema energético más limpio”, ha explicado McCarthy. “Las propuestas finales, a este respecto, se harán públicas el próximo 1 de julio de 2014”, ha añadido. Las plantas de energía son la mayor fuente de gases de efecto invernadero de EE UU, representando un tercio del total, según la EPA. En la actualidad, cerca de una docena de Estados ya han implantado su propio programa con el fin de reducir las emisiones de carbono. Otros 25, han instaurado regulaciones de eficiencia energética y más de 35 “se han puesto como objetivo las energías renovables”.

Mientras que el país cuenta con leyes en vigor que establecen los niveles permitidos de arsénico, mercurio y plomo que las plantas energéticas pueden emitir, no existían límites sobre la cantidad de carbono que podían emitir las plantas nuevas. En 2009, la EPA determinó que la contaminación de gas de efecto invernadero amenaza la salud y el bienestar de las personas que viven en el país por sus efectos negativos sobre la salud y el medio ambiente. “El adoptar pasos estables y responsables para reducir la contaminación protegerá a los niños y nos encaminará a vivir en una nación más limpia y más estable para las generaciones futuras. Al mismo tiempo que será una energía fiable y accesible para el crecimiento económico”, ha concluido McCarthy.