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Japón inyecta 358 millones para atajar las fugas de Fukushima

El Ejecutivo contempla levantar un muro helado alrededor de los edificios de los reactores 1 a 4

La crisis está perjudicando la imagen de la candidatura olímpica de Tokio

Miembros de la Autoridad de Regulación Nuclear inspeccionan Fukushima.
Miembros de la Autoridad de Regulación Nuclear inspeccionan Fukushima. EFE

Japón ha anunciado este martes que invertirá fondos públicos por valor de 358 millones de euros para solventar las fugas de agua contaminada en Fukushima, algo que puede ayudar a mejorar la imagen de Tokio a cuatro días de que se elija la sede olímpica de 2020. Es el primer paso real del Gobierno nacional para responsabilizarse de la limpieza de uno de los peores desastres nucleares de la historia. El principal problema al que se enfrenta la central es la enorme acumulación de agua altamente radiactiva en los sótanos de los reactores, que aumenta en cerca de 400 toneladas diarias.

Como parte de una plan de emergencia, el Gobierno reveló que invertirá 47.000 millones de yenes (358 millones de euros), de los cuales 20.000 millones (152 millones de euros) procederán de fondos reservados correspondientes al ejercicio fiscal 2013. Las medidas anunciadas incluyen dos proyectos: rodear los cuatro reactores dañados con un muro de hielo subterráneo, y construir una segunda planta de procesamiento para filtrar partículas radiactivas de agua. La construcción del muro de hielo, que será de 1,4 kilómetros de largo, es un plan caro y sin probar, que no se pudo llevar a cabo por su coste. Este impediría que las aguas subterráneas se mezclaran con el agua de refrigeración que se contamina después de entrar en contacto con el combustible nuclear fundido.

El Gobierno también va a crear una oficina especial para hacerse cargo del control de agua contaminada en Fukushima Daiichi, en el que se concentrarán recursos y conocimientos antes dispersos por las jurisdicciones de diferentes ministerios y el regulador nuclear.

La implicación del Ejecutivo en la crisis refleja la gravedad de la situación en la planta, que además se teme que está perjudicando la imagen de la candidatura de Tokio para los Juegos Olímpicos de 2020, los cuales aspiran también a organizar Madrid y Estambul. "El mundo está observando para ver si podemos llevar a cabo el desmantelamiento de la central nuclear de Fukushima, donde se incluye la lucha contra los problemas del agua contaminada", dijo hoy el primer ministro, Shinzo Abe, en una reunión ministerial.

El propio Abe defenderá el próximo sábado 7 de septiembre el proyecto tokiota en Buenos Aires, donde el Comité Olímpico Internacional (COI) elegirá la que será la sede del evento deportivo en 2020.

Pero la intervención del Gobierno representa sólo una pequeña porción de los miles de millones de euros que muchos expertos estiman va a costar el desmantelamiento de la planta. El proceso llevará más de 40 años y se basan en tecnologías no probadas. Estas no abordan quién pagará estos costes. "Este es un asunto de seguridad pública, por lo que el país tiene que tomar la iniciativa en este asunto y responder lo más rápidamente posible”, ha dicho el ministro de Economía, Akira Amari, en una conferencia de prensa, según la agencia de noticias Reuters. “Averiguar quién pagará los costes puede venir después".

Este anuncio se ha producido un mes después de que Abe dijera que el país tenía que intervenir y hacerse cargo de la situación, una vez que Tepco, la operadora de la planta, admitiera que 300 toneladas de agua subterránea contaminada caen al mar todos los días. Otras calamidades han seguido esta revelación, incluyendo el descubrimiento hace dos semanas de alrededor de 300 toneladas métricas de agua altamente radiactiva fugadas de un tanque de almacenamiento, el peor incidente desde el comienzo de la crisis en 2011.

Del monto aprobado hoy, que se enmarca en un plan de emergencia para contener la situación en la planta nuclear golpeada por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo de 2011, 32.000 millones de yenes (243 millones de euros) se destinarán a un sistema para congelar el suelo alrededor de los edificios de los reactores 1 a 4. Este proceso experimental se realizaría mediante la inserción en el terreno de unas varillas refrigerantes que crearían de este modo un muro de 1,4 kilómetros de largo que bloquearía la entrada y salida de agua en los sótanos de estos edificios.

“En un momento en que la opinión pública internacional está preocupada por las consecuencias a largo plazo de las repetidas fugas (en Fukushima), Tokio parece estar más pendiente del corto plazo por las Olimpiadas", dijo Mycle Schneider, analista de energía nuclear, por correo electrónico a Reuters. Una opción más sostenible, añadió, sería buscar el apoyo mundial para hacer frente a los desafíos sin precedentes de Fukushima.

Pero los miembros del comité olímpico japonés creen que la crisis no debería afectar a las posibilidades de Japón. "Los funcionarios del Gobierno japonés están tomando todas las medidas necesarias para gestionar la situación, y los expertos están actuando de forma rápida y eficiente”, dijo la oficina de prensa de Tokyo 2020 en un correo electrónico a EL PAIS. "Los niveles de radiación en Tokio en el aire y el agua son seguros. Son comparables con los niveles es Londres, Nueva York y París. La vida cotidiana continúa con normalidad para los 35 millones de personas en la ciudad.”

El grave problema al que se enfrenta Tokio se debe a que el líquido utilizado para refrigerar los reactores de la central nuclear se filtra en parte a los sótanos, al tiempo que las aguas naturales del subsuelo procedentes de las zonas colindantes penetran también en los edificios. Debido a esto, se cree que la central vierte unas 300 toneladas diarias de agua radiactiva al océano Pacífico.

La situación se ha complicado aún más tras detectarse en agosto una fuga de agua muy radiactiva en uno de los miles de tanques que se emplean en la central para almacenar el agua que se ha usado para enfriar los reactores.

Mientras Tokyo Electric Power (TEPCO), operadora de la planta, intenta trasladar este líquido cuanto antes a otros depósitos construidos con materiales más sólidos para evitar nuevas filtraciones, la eléctrica y el Gobierno intentarán instalar cuanto antes un sistema para reducir la toxicidad del agua.

De este modo, para la instalación del Sistema Avanzado de Procesamiento de Líquidos (ALPS por sus siglas en inglés) se emplearán los otros 15.000 millones de yenes (114 millones de euros) del presupuesto aprobado hoy.

La gestión de la operadora, que no ha sido capaz en más de dos años de controlar la crisis en la central, se está poniendo en entredicho y el propio Gobierno le ha acusado de responder de manera improvisada por lo que ahora ha decidido tomar las riendas de la situación. En este sentido, tres ciudadanos japoneses presentaron hoy una denuncia por negligencia contra TEPCO por no tomar las medidas necesarias para prevenir el vertido al mar de agua contaminada.

La denuncia, que se presentó ante la policía de la provincia de Fukusima, responsabiliza a la operadora y 32 de sus directivos, incluido el actual presidente Naomi Hirose.