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Imputadas 19 personas por comprar bebés en Marruecos para españoles

28 niños fueron vendidos en los años setenta y ochenta por hasta 6.000 euros

Un total de 31 personas han sido implicadas en una trama organizada que, durante los años setenta y ochenta, se dedicó a la compraventa de bebés procedentes de Marruecos para entregarlos después a familias españolas. 28 lactantes fueron introducidos en la Península, vía Melilla, con documentación falsa bajo la apariencia de hijos biológicos, según detalló ayer la Guardia Civil de Melilla. Doce de los protagonistas de esta red ya han fallecido, otros tienen una edad muy avanzada o se encuentran en muy mal estado de salud. 19 están imputados.

Las personas intermediarias, algunas de Melilla, Valencia, Granada, o Málaga, contactaban con parejas deseosas de tener hijos para ofrecerles, a cambio de dinero, un recién nacido. Hecho el trato, la trama se ponía en marcha: localizaba a gestantes que quisieran deshacerse del futuro bebé, las llevaban en los últimos meses de embarazo a la casa" refugio" y allí cuidaban de ellas y hacían un seguimiento al parto. Les costeaban los gastos que conllevaban esos cuidados y el billete ida y vuelta a su lugar de origen, generalmente Marruecos, en la provincia de Nador, y se fabricaba un certificado de nacimiento falso. "Cada uno dentro de la organización tenía un rol y una función. Estaban perfectamente organizados", asegura el Comandante de Operaciones, Arturo Ortega. Captadores, intermediarios, vendedores, compradores, suministradores, facultativos... A los miembros de la red se les imputan diversos delitos, desde detención ilegal a falsificación de documentos públicos o suposición de parto.

Una vez que el niño había nacido, se le entregaba a la pareja, que lo inscribía en el Registro Civil de la localidad de entrega o de residencia de la pareja. Antes, entraba en acción un sanitario, entre ellos una matrona, que entregaba un documento falso de asistencia al supuesto parto de esa madre. Otras veces certificaban que el nacimiento había sido en el propio domicilio. Esa documentación falsa, se presentaba en el registro Civil, para inscribir al bebé como hijo biológico. Los intermediarios cobraban entre 200.000 y 300.000 pesetas (entre 1.200 y 1.800 euros) de media, pero hubo casos en los que llegaron a embolsarse hasta un millón de las antiguas pesetas (6.000 euros). Algunos de los intermediarios de la trama se hacían pasar por familiares, tíos políticos,etc. de la receptora del bebé para dar más credibilidad en el registro. La mayoría de los casos fueron ventas acordadas, en otro al parecer no se recibió dinero, sino que fue para buscar un mejor hogar al bebé, y al parecer sólo hay una víctima que denunció que les dijeron que su hijo había muerto.

Toda la investigación surge tras una denuncia en el Juzgado de instrucción de Melilla nº 2. La Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares (ANADIR) llevó a la justicia dos casos de bebés que sabían a ciencia cierta que habían sido "vendidos" a otros padres. Lo habían confesado los padres de "adopción".

La denuncia la presentaron a finales del año 2011 y desde entonces la Guardia Civil de Melilla ha trabajado en la investigación que, según el Teniente Coronel, Ambrosio Martín, y el Comandante de operaciones, Arturo Ortega, "ha presentado muchas dificultades". "Lo más dificultoso ha sido el tiempo que ha transcurrido", dijo, "también nos hemos encontrado con una gran carga emocional en los entrevistados y eso para el equipo de investigación ha sido duro, admite.

Los hechos ocurrieron en la década de los 70-80. Concretamente la investigación termina en el año 85. Entre los implicados de la trama organizada estaban tres hermanas, una de ellas se convirtió al islam, y se marchó a vivir a Marruecos, haciendo de enlace desde este país, y manejando sus contactos con futuras gestantes en el hospital de la zona. Los contactos eran con los hospitales de Oujda y el de Nador, principales centros de la trama, según la investigación. También figura una mujer de Valencia como dirigente de esta trama.

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