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“El cierre no tenía ni pies ni cabeza”

Molinicos, en Albacete, recibe con alivio la noticia de que no se cerrarán las urgencias nocturnas

Vecinos de Molinicos se manifiestan contra el cierre de las urgencias.
Vecinos de Molinicos se manifiestan contra el cierre de las urgencias.

Molinicos (Albacete, 1.000 habitantes) recibió este miércoles con alegría, pero sobre todo con alivio, la noticia de que el Gobierno de María Dolores de Cospedal (PP) daba marcha atrás y, por ello, seguirá contando con atención de urgencias por las noches y los fines de semana. “El cierre no tenía ni pies ni cabeza” relata a las puertas del Mesón Serrano (uno de los cinco bares de la localidad) Miguel Ángel García, de 40 años. “No se pueden tomar las decisiones sin medir las consecuencias, se ha hecho justicia después de pelear y de muchas horas luchando”, explica este miembro de la plataforma creada para defender la atención sanitaria a partir de las tres de la tarde y hasta las ocho del día siguiente.

A escasos metros, en una glorieta de entrada a la población, una pancarta sigue recordando la protesta que ha mantenido la población desde el verano pasado, cuando se anunció por parte de la Junta de Castilla-La Mancha el cierre de 21 Puntos de Atención Continuada (PAC), entre ellos el de Molinicos. “No al cierre de urgencias. Plataforma ciudadana y Aldeas”, reza el letrero. En torno a ella, los vecinos de la población se han reunido a media mañana para festejar juntos su victoria.

“Se ha hecho justicia después de pelear y de muchas horas luchando”

La mitad del millar de habitantes que reside en el término municipal vive en el pueblo de Molinicos, situado en un valle de la Sierra del Segura con laderas cubiertas de almendros y olivos. La otra mitad de la población se encuentra diseminada entre 17 pedanías. El cierre de las urgencias implicaba que los vecinos de Molinicos estaban obligados a desplazarse a Elche de la Sierra, a unos 20 minutos en carretera (en el mejor de los casos, sin nieve ni desprendimientos) para ser atendidos por la noche y los festivos. “El problema no era solo ese, que ya es especialmente negativo para las personas mayores que no tienen vehículo: entre que llamas a la ambulancia, la esperas y llega se podía tardar mucho más”, relata el alcalde (PSOE) José González Osuna en su despacho.

Lo peor eran cómo salían parados los habitantes de las pequeñas aldeas, que tenían que recorrer bastante más trayecto por carretera. Es el caso de Vegallera, a 25 kilómetros de Molinicos en dirección al interior de la sierra, donde viven unos 170 habitantes, la gran mayoría de ellos -como en el resto del municipio- de edad avanzada. González Osuna señala que calcularon ante notario el tiempo que se tardaba en recorrer la distancia que existe entre Vegallera y Elche de la Sierra. “Contamos 44 minutos y 19 segundos, y eso que hizo un buen día y llevábamos el coche de la policía local abriendo camino”.

El cierre de urgencias les obligaba a ir a un pueblo a 20 minutos en coche

“Me he enterado a las 7.30 de la mañana cuando me han empezado a llamar los vecinos encantados de la decisión”, cuenta el alcalde. “Es una buena noticia, hay muchas personas mayores que necesitan una supervisión sanitaria cercana”. Pero la satisfación no se limitaba a ese motivo, sin duda el de mayor peso. “También es relevante para hacer de Molinicos un lugar más atractivo”. González Osuna destaca la importancia que tiene un servicio como la atención sanitaria para atraer vecinos y visitantes. “Si no hay médico, no vuelve la persona que tiene aquí una casa y viene de vacaciones, o puede anular una reserva una familia que busca una casa rural por la zona, estos aspectos también hay que tenerlos en cuenta”.

Detrás de la barra del Mesón Serrano está Concepción Cauce, de 49 años, que está al frente del negocio junto a su marido. “Estábamos muy preocupados por el cierre, es una alegría que las urgencias sigan abiertas”, comenta. Cauce sabe muy bien de lo que habla. Hace dos años, su hija de 24 años sufrió un desvanecimiento en la piscina mientras se bañaba. “Fue por la tarde, y está viva gracias a la rapidez con la que acudió el médico”. Lo habitual, sin embargo, es que los pacientes atendidos en urgencias sean de bastante más edad y presenten complicaciones derivadas de las enfermedades crónicas que padecen.

El hospital más cercano se encuentra en Hellín, a unos 60 kilómetros

Como Teodoro Campos, de 76 años, con problemas de próstata. “En cualquier momento puedes verte en la necesidad de ir al médico”, explica. “A mí me ha sucedido varias veces, y esperar a que venga la ambulancia es una faena”. Además, puede darse el caso de que después de esperar al transporte sanitario y finalmente llegar al PAC de Elche de la Sierra, se encuentre cerrado porque el médico ha atendido a cubrir una urgencia. “No era solución”, añade Inma, otra vecina. Es cierto que lo mismo puede suceder en Molinillos, pero la espera siempre será más corta y el médico puede acudir con mayor rapidez a tratar al paciente. Las urgencias hospitalarias más próximas están en Hellín a 60 kilómetros.

Burgaa Salim, de 38 años es el médico del servicio de salud de Castilla-La Mancha que cubre la guardia de urgencias en Molinicos desde el mes de enero. Insiste en que el perfil de los pacientes es el de gente de edad avanzada. “Suelen tener hipertensión, diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, gente que puede presentar patologías como un infarto, una crisis respiratoria aguda, un edema o una hipoglucemia que requieren atención inmediata”. Esta tarde, de momento no ha habido sustos. Por el PAC, situado al lado del ayuntamiento y la biblioteca municipal, no se han acercado pacientes con problemas graves ni se han registrado avisos de urgencias en las pedanías. En el consultorio está Susana Blasco que ha acudido a tratarse un ataque de asma. “Me pongo la mascarilla y en 20 minutos ya estoy bien”, explica. Salim le ha administrado polmicort, un corticoide para combatir este tipo de crisis respiratorias. “Si el centro no estuviera abierto me tocaba recorrer 20 minutos de ida y otros 20 de vuelta a Elche de la Sierra, y a veces son tres tratamientos diarios”.

Como los vecinos, Salim, de origen saharaui, también está satisfecho por la forma como se ha resuelto el conflicto. Pero no las tiene todas consigo. Teme que ahora la amenaza vengan por otro sitio. Quizás por un recorte en el número de horas que trabajan los médicos de urgencias. El tiempo lo dirá.