Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Basuras de Cataluña empiezan a quemarse en Mallorca

Comienza la polémica operación de importación de residuos procesados en “biocombustible”

Una pancarta de Greenpeace contra la incineración en Son Reus (Mallorca).
Una pancarta de Greenpeace contra la incineración en Son Reus (Mallorca).

En la macroincineradora de basuras de Mallorca queman desde hoy toneladas de residuos urbanos e industriales procesados en Sabadell, Cataluña. La primera partida de 140 toneladas llegó a la isla en un barco mercante. Fue cargada sin empaquetar a bordo de grandes camiones. La empresa de residuos de Mallorca, Tirme, cobrará por eliminar este material de importación denominado “combustible sólido recuperado”. La cremación ayuda a generar electricidad y a mantener funcionando a plena actividad, en la temporada baja del turismo, todos los hornos crematorios. La infraestructura está sobredimensionada buena parte del año.

El Consell de Mallorca, gobernado por el PP, se ha empeñado en la defensa de esta polémica operación de importación de residuos —o basura en el lenguaje común de la ciudadanía—, rechazada por la oposición. El PP reprocha a la izquierda “su falta de ética” y define el material transportado como “biocombustible” o, simplemente, “combustible”. Con esta especie de lenguaje en clave cargado de eufemismos, la incineradora es llamada “planta de valorización energética”. Está previsto importar 100.000 toneladas el primer año y el doble en adelante.

Una larga polémica

“Se pone en riesgo la salud pública”, aseguran los ecologistas del GOB (Grupo de Ornitología de Baleares) que han reactivado su campaña pública y en la red de rechazo frontal a la importación. El Gobierno afirma que la operación servirá para no incrementar la tasa de incineración que se cobra finalmente a los ciudadanos. La empresa Tirme dice que todo el beneficio económico, 1,7 millones de euros anuales, “se repercutirá de manera íntegra en la tarifa de tratamiento de residuos que abonan todos los mallorquines”.

La polémica sobre este asunto arrancó en las islas Baleares hace meses, cuando Tirme y el Consell del PP establecieron contactos en el sur de Italia para la importación de basuras y negociar con un empresario que estaba bajo sospecha de trabajar con la mafia. Aquello originó un gran rechazo político y social y fracasó, así que la empresa optó por trasladar residuos desde el puerto de Barcelona. Se habían valorado otros puntos emisores, algunos del norte de Europa.