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Mujica da marcha atrás en su proyecto de legalizar la marihuana en Uruguay

El presidente alega que la población aún "no está madura" para asumir que el Estado ejerza el monopolio absoluto sobre el cultivo y comercio del cáñamo con fines recreativos

Una reciente encuesta indica que el 64% de los uruguayos está en contra

Marcha prolegalización el mayo pasado en Uruguay.
Marcha prolegalización el mayo pasado en Uruguay.

El presidente de Uruguay, José, Pepe, Mujica frenó ayer el proyecto sobre el control estatal del mercado de la marihuana que él mismo había impulsado en junio. Alegó que la sociedad “no está madura”. "La decisión no está madura, por eso la frené. No me voten una ley porque tenga mayoría en el Parlamento. La mayoría se tiene que dar en la calle. La gente tiene que entender que a los tiros, metiendo gente en cana (prisión), lo único que estamos haciendo es regalarle un mercado al narcotráfico (…). La vamos a llevar suave", declaró el mandatario en referencia a la ley. "Capaz que la gente arrima soluciones mejores que uno plantea, porque este es un problema grave que le cuesta una guerra a México. A garrotazos no lo solucionamos", concluyó.

El economista uruguayo Carlos Casacuberta, que estudió la viabilidad económica del proyecto, cree que el frenazo tiene que ver con tres factores: Por un lado, “se acaba de publicar una encuesta donde un 64% de la población se muestra en contra de la ley”. Por otro, “no consta que haya unanimidad en el grupo parlamentario del Frente Amplio para votar el proyecto”. Y, finalmente, “va a entrar en la escena política como candidato del Frente Amplio el expresidente Tabaré Vázquez, que es un opositor muy duro a la legalización de la marihuana”.

El proyecto del Gobierno uruguayo suplantó en junio a otro que había presentado en el Parlamento un diputado de la oposición y que contemplaba la legalización del autocultivo del cannabis. El Gobierno pretendía que el Estado fuese el único productor y vendedor de marihuana. Después dio marcha atrás y aceptó la incorporación del autocultivo.

El interés de la población por la marihuana había estallado el 30 de enero de 2011 cuando se detuvo a la argentina Alicia Castilla, de 68 años y nacionalidad también española. La detuvieron por haberse hallado en su casa 29 plantas de marihuana. Castilla comentó el miércoles, en conversación telefónica, que no le sorprendía la reacción de Mujica. “El proyecto fue desde el principio un festival de improvisaciones. Solo quisieron desviar la atención de lo que estaba pasando en el país con Pluna, que es la línea aérea uruguaya que la dejaron fundirse. Nunca fue tan bien empleado eso de “la cortina de humo”. Hubo cuatro meses en que en Uruguay no se hablaba de otra cosa que de la marihuana. Vinieron periodistas de todo el planeta a entrevistar a Mújica y a mí. Y yo creo que había algo demasiado personal en el protagonismo que tomó Mujica. La popularidad le pudo. Se fue de mambo, que se dice en Uruguay”.

“Mujica bastardeó la propia discusión por la que pedía seriedad”, declaró el pasado octubre a este periódico el uruguayo Guillermo Garat, autor del libro Marihuana y otras hierbas. “Prometió que si el 60% de la población no aprobaba la iniciativa, entonces la anularía. Eso no es serio. ¿Un Gobierno lleva algo al Parlamento en función de lo que digan las encuestas?”.

En la actualidad, el proyecto se encuentra en la fase de estudio en el Parlamento. Contempla la creación del Instituto Nacional del Cannabis (INCA) y autoriza al Estado para asumir "el control y la regulación de actividades de importación, exportación, plantación, cultivo, cosecha, producción, adquisición, almacenamiento, comercialización y distribución de cannabis o sus derivados".

“La ley era inviable”, explica Alicia Castilla. “Te tenías que registrar para cultivar, pero solo te permitían cultivar seis plantas y no estaba permitido cultivar más de 40 gramos. ¿Cómo pretendían controlarlo? ¿Iba a venir a casa alguien del Instituto del Cannabis a pesar? ¿En qué momento? La planta la cortas y está húmeda, llena de savia. Y en dos meses pierde el 40% del peso. Además, no cosechas todas las plantas el mismo día. Era algo que ni Groucho Marx podía imaginar”.

Además de la oposición que encontró el Frente Amplio en un sector de la sociedad, se encontró con el voto en contra de al menos dos diputados. “Encima eran médicos”, explica Alicia Castilla. Y alegaron cosas que cuesta creer. Uno decía que lo votaría si se retirase el autocultivo, porque si hay una persona que tiene una planta en su casa, ¿quién le garantiza que no le daría una ramita a la hija de la vecina? Y el otro médico dijo que el consumidor tendría que recibirla la marihuana de un médico; y ese médico tendría que acompañar la primera ingesta para ver si podría vender los 40 gramos permitidos. En fin… No era una buena ley para los usuarios de marihuana. Y el Pepe [Mujica] nunca se la creyó”.

Sin embargo, el diputado Sebastían Sabini perteneciente al grupo que lidera Mujica dentro del Frente Amplio, se mostró optimista respecto al desarrollo de la ley: “Hay que escuchar al Pepe entero, el proyecto de regulación no se para, hay que debatir, convencer, y sumar. Vamos a legislar. No lo duden”, tuiteó.

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