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Garoña anuncia que adelanta su cierre definitivo por los nuevos impuestos

La nuclear dejará de producir electricidad el domingo por la reforma energética del Gobierno

Endesa e Iberdrola dicen que rectificarían si cambia sustancialmente la ley

Sala de control de la nuclear de Garoña.
Sala de control de la nuclear de Garoña.

El consejo de administración de Nuclenor, propietaria de la nuclear de Garoña, ha decidido hoy adelantar "el cese definitivo de la explotación" a este domingo. La central adelanta así su cierre, ya que tiene licencia hasta julio del año que viene. La planta, propiedad al 50% de Endesa e Iberdrola, achaca el cierre a los nuevos impuestos que aprobó el jueves el Senado y que aún debe ratificar el Congreso. Solo el nuevo tributo al combustible nuclear supondría 153 millones al año, que se unen a los 120 millones en obras derivadas de Fukushima. La planta insiste en que podría rectificar si el Gobierno cambiase "sustancialmente" las condiciones impuestas.

Con la decisión del consejo, el domingo puede ser el último día de producción de Garoña, que se conectó a la red en 1971. La central es la más antigua de España y para optar a la prórroga que el Gobierno le sirvió en bandeja debía acometer enormes obras derivadas de Fukushima. A eso se suman los impuestos (la tasa del 7% a la generación eléctrica, más a los residuos nucleares) que ha aprobado el Ejecutivo para paliar el déficit de tarifa.

"En caso de aprobarse el proyecto de ley con su redacción actual (...) incrementaría las pérdidas económicas hasta el punto de llevar a Nuclenor a entrar en causa de disolución y en situación concursal", afirma la empresa en un comunicado.

El cambio de la ley en el Congreso es algo complicado. El PP pudo en el último momento en el Senado intentar transaccionar con el resto de los grupos una enmienda que suavizase el impacto sobre Garoña y no lo hizo. Ahora debería votar contra su propio texto y renunciar a gravar el combustible nuclear de todas las centrales.

Las eléctricas mantienen un pulso con el Gobierno a cuenta de Garoña en el que, de momento, ninguno ha dado síntomas de ceder. El PP hizo de Garoña un emblema electoral cuando Zapatero decidió cerrarla en 2013 y las eléctricas saben que su cierre sería un duro golpe para los populares, al menos en Castilla y León.

Fuentes del comité de empresa dieron la decisión por irreversible y lamentaron los años de dudas y noticias contradictorias que han pasado: “Que se acabe la incertidumbre cuanto antes, porque nos han engañado a todos”. La empresa reconoce en el comunicado la "profesionalidad de" la plantilla. Garoña ha sido puesta a menudo como ejemplo de funcionamiento por el Consejo de Seguridad Nuclear.