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Los satélites polares vigilan el clima y el tiempo de la Tierra

Europa lanza al espacio con éxito el ‘Metop-B’ y ya está planeando la nueva generación de observatorios meteorológicos en órbita

Ilustración del satélite meteorológico polar 'Metop-B'.
Ilustración del satélite meteorológico polar 'Metop-B'.ESA/EUMETSAT/EADS ASTRIUM

Con el éxito del lanzamiento y puesta en órbita del satélite Metop-B, el pasado lunes, Europa garantiza la continuidad de operación de su sistema de satélites meteorológicos polares. El primero de la serie, el Metop-A está funcionando desde 2006 y el siguiente, el Metop-C, se lanzará en 2017. Este tipo de satélites que, por parte europea opera la agencia Eumetsat y que se complementan con los equipos equivalentes de la NOAA estadounidense, observan el planeta desde unos 800 kilómetros de altura (frente a los 36.000 kilómetros de los de tipo Meteosat) dando una vuelta completa a la Tierra cada 100 minutos pasando sobre los polos. Sus datos son importantes para ganar precisión en las predicciones meteorológicas a unas horas vista, y son esenciales para poder hacer predicciones del tiempo hasta con 10 días de anticipación, explicó el pasado lunes en Darmstadt (Alemania), en el centro de control de Eumetsat, su director Alain Ratier.

El Metop-B, construido por la empresa EADS Astrium, pesa algo más de cuatro toneladas y mide 17 metros de largo (con el panel solar desplegado). Da una vuelta completa a la Tierra cada 101 minutos y lleva una docena de instrumentos científicos para medir las temperaturas, la humedad, la velocidad y dirección de los vientos, la composición atmosférica, etcétera, datos de gran importancia también para alimentar los modelos de ordenador con los que los científicos hacen las proyecciones del clima del planeta en el futuro. Mientras que los Meteosar tienen a la vista aproximadamente el 33% de la superficie terrestre, quedando fuera de su observación las latitudes altas, los satélites polares la cubren entera y están unas 42 veces más cerca del suelo, por lo que obtienen muchos más detalles.

Del desarrollo y construcción de los Metop se ha encargado la Agencia Europea del Espacio (ESA) y de su operación, Eumetsat, que financia el 75% del coste del programa (3.100 millones de euros). “El hecho de que la ESA ya esté trabajando en la próxima generación de satélites muestra el fuerte compromiso de los Estados miembros de ambas organizaciones, que permitirá seguir recogiendo datos que nos ayudarán a mejorar las predicciones meteorológicas y a estudiar y comprender mejor el cambio climáticos”, comento en Darmstadt, en la sede de Eumetsat, Jean-Jacques Dordain, director general de la ESA.

De cara a la próxima reunión de carácter ministerial de los países miembros de la agencia espacial, incluida España, que se celebrará el próximo noviembre en Italia, se está ya barajando la propuesta de un programa de desarrollo de la segunda generación de satélites meteorológicos polares con un coste de unos 780 millones de euros (a los que se añadiría la correspondiente financiación de Eumetsat, el 75% del programa); se harían cuatro o seis satélites para entrar en operación a partir de 2020.

El trabajo conjunto de las distintas agencias internacionales en estos programas de meteorología se aprecia como realidad en la sala de control de los cuatro Meteosat operativos y de los Metop en la sede de Eumetsat. “Distribuimos los datos de los satélites a los usuarios, las agencias nacionales de meteorología, en cinco minutos desde que se toman y ya procesados”, explicó Michael Williams, responsable de los Meteosat. Pero no sólo los datos de los sistemas europeos en órbita. Una de las pantallas muestra la información de dos satélites estadounidenses, uno japonés y uno chino, cuyos registros se suministran igualmente desde el centro europeo. También pueden acceder a la información los científicos bajo petición, puntualizó Williams. En el piso superior, está la sala de control de los Metop, donde un centenar de monitores permite a los expertos ocuparse tanto del funcionamiento de los satélites en si, como de los instrumentos científicos que llevan y de la información que captan y envían.

Tras el lanzamiento del Metop-B con un cohete ruso Soyuz desde la base de Baikonur (Kazajstán), los responsables del centro de control de la ESA, ESOC, también en Darmastadt, realizan estos días las comprobaciones oportunas de todos sus sistemas y equipos. Después transferirán el control del satélite a Eumetsat, que se encargará de la puesta en servicio de los instrumentos científicos antes de comenzar su operación rutinaria junto con el Metop-A.

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