Tribuna
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El discreto encanto de la privatización de los trasplantes

En lo que va de año, aparte las sucesivas admoniciones de la señora Merkel y su equipo económico, han ido llegando de Alemania noticias cuando menos inquietantes relacionadas con los trasplantes, aunque desde luego reveladoras de por donde nos puede venir el viento en un campo del que los españoles nos sentimos legítimamente orgullosos.

De una parte, el reciente descubrimiento de que los datos de lista de espera para recibir un hígado habían sido manipulados en numerosas ocasiones con el fin de favorecer a determinados enfermos a la hora de ser trasplantados, obviamente en detrimento de otros no tan afortunados, o quizás con menos poder adquisitivo. Lo curioso es que el máximo responsable del escándalo, ya hace 7 años había hecho algo tan insólito como extraer un hígado donado en Viena e irse con él a trasplantar una enferma saudí, nada menos que a Jordania. A la cámara alemana de médicos le pareció todo de lo más normal y no hubo sanción alguna.

Unas semanas antes se producen en periódicos de medio mundo las denuncias del llamado Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, en las que se denuncian con bastante detalle una serie de obtenciones ilegales de tejidos en las morgues de Ucrania, sin autorización de la familia y con más que dudosas condiciones sanitarias. El destino: su procesamiento a cargo de una empresa alemana desde la que los tejidos se distribuyen y venden a la Unión Europea y a todo el mundo. Las autoridades alemanas tampoco dicen que les consten ilegalidades.

"En lo que va de año han ido llegando de Alemania noticias inquietantes sobre los trasplantes"

No me voy a referir en detalle al choque sucedido a principios de año entre la empresa alemana centrada en la obtención de médulas, y el conjunto del sistema nacional de salud español, tras entrar en nuestro país ignorando cualquier normativa y lanzar contra la ONT todo tipo de acusaciones y demandas. Está todo muy reciente y ya ocupó bastante espacio en la prensa española e internacional.

En el caso de las células también es reciente el escándalo de la clínica X Cell Center de Dusseldorf, el mayor exponente del llamado “turismo de células madre” en la Unión Europea, cerrada tras el fallecimiento de varios pacientes a los que se aplicaron tratamientos simplemente prohibidos en otros países tras cobrarles más que respetables sumas de dinero y atraer a pacientes desesperados de medio mundo con la promesa de que todo o casi todo se puede curar con células madre (¿les suena?).

Estas situaciones, referidas a la donación y el trasplante de órganos, tejidos y células procedentes de otro ser humano, tienen en común el manejo de este sector tan sensible de la sanidad por parte de entidades privadas y la falta de controles adecuados por parte de las autoridades sanitarias. Mientras que en España, la ONT es el organismo técnico del Ministerio de Sanidad, que coordina con los servicios de salud de las CCAA, la donación y el trasplante de órganos, tejidos y células, todo por tanto bajo estricto control público, la situación en un país como Alemania es radicalmente distinta.

Con un sistema sanitario tremendamente atomizado y un peso de la iniciativa privada muy superior al de la mayoría de los países de su entorno, la donación de órganos se coordina a través de una fundación privada: la DSO. La distribución de los órganos y el control de las listas de espera se realizan desde Holanda, a cargo de otra fundación privada en este caso internacional: Eurotransplant. En cuanto a los tejidos, existen multitud de empresas/fundaciones "sin ánimo de lucro" (según lo que se entienda por ánimo de lucro, concepto sobre el que habría mucho que hablar) como la que importa huesos de Ucrania.

"Si queremos salvar una de las joyas de nuestro sistema de salud, ya sabemos lo que no hay que hacer"

Si hablamos de células madre sanguíneas, mientras que en España la responsabilidad de su control es de la ONT y de las comunidades autónomas, con una delegación específica de la búsqueda de médulas y cordones en la Fundación Josep Carreras que viene funcionando sin problemas desde hace 20 años, en Alemania hay hasta 40 registros privados distintos de donantes de médula, similares al que quiso implantarse en España, aunque más pequeños y no tan expansivos. Huelga decir que la coordinación entre ellos no está entre sus mejores virtudes.

A diferencia de lo que algunos alemanes parecen opinar de los europeos del sur, yo no creo que la tendencia al fraude sea algo innato de los habitantes de según que países y me libraré mucho de sacar conclusiones sobre las virtudes o defectos germanos de los hechos que acabo de exponer. Lo que si parece claro es que, cuando se mueven muchos intereses y los controles se dejan poco menos que al buen gobierno de las entidades privadas, ocurren estas cosas.

En todo caso, y aunque no corren buenos tiempos para la lírica, si queremos salvar una de las joyas de nuestro sistema nacional de salud, al menos ya sabemos lo que no hay que hacer.

Rafael Matesanz es director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

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