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Cazar al lobo en Picos de Europa

Asturias estudia permitir batidas en el único parque natural donde habita la especie ibérica

Un ejemplar de lobo ibérico.
Un ejemplar de lobo ibérico. CORDON PRESS

Lobo sí, lobo no. La eterna polémica ha vuelto a resurgir con fuerza esta vez en una zona especialmente sensible: el Parque Nacional de los Picos de Europa, el único que mantiene una población de lobos en España y el único de Europa Occidental donde habita la especie. La directora general de Desarrollo Rural del Principado de Asturias, Tomasa Arce, encendió la mecha a finales de julio cuando desveló que se iba a permitir una batida contra el lobo en terrenos del Parque. Las organizaciones ecologistas se oponen a la medida, mientras que los ganaderos la aplauden. La controversia ha aterrizado en las redes sociales, por Twitter circula una carta para adherirse a “evitar las matanzas de lobos”. De momento, y según sus impulsores, han logrado 25.000 apoyos.

“Hay una situación problemática, porque se lleva un tiempo largo sin hacer una gestión del lobo en Asturias y porque el pago de los daños a los ganaderos lleva retraso”, confirman desde la consejería de Agroganadería y Recursos Autóctonos del Principado, sin precisar el lapso al que se refieren. La secretaria de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) Asturias, Mercedes Cruzado, concreta más: “Hay más de un millón de euros sin pagar. Algunos ganaderos llevan dos años sin cobrar las indemnizaciones y muchos desde marzo de 2011”. Cruzado también se queja de que sufren ataques a diario, una situación que les lleva a sospechar que la población de lobos ha aumentado. Según datos del Principado, hay detectadas cinco manadas en territorio asturiano.

Los ganaderos dicen que llevan más de un año sin percibir indemnizaciones por los ataques

Desde la consejería desmienten que se haya llevado a cabo ningún control de la población de lobos, aunque sí autorizarán alguno puntual si se comprueba que existe un exceso de ejemplares. “Se estudia caso por caso y son los técnicos lo que deciden”, aclaran las mismas fuentes.

Algo que no es nuevo, sostiene Jesús Casas Grande, director general del Parque entre 1997 y 1999 y vinculado con Parques Nacionales durante años. “Siempre se han autorizado recechos, no batidas, sobre ejemplares concretos, porque no hay que olvidar que la ganadería es importantísima en esa zona y completamente legítima. Es el personal del parque el que se encarga de ello”, explica.

En los parques nacionales solo se permite cazar con carácter excepcional

La caza en estos terrenos protegidos está prohibida por la Ley 5/2007 de Parques Nacionales. Los controles poblacionales de cualquier especie solo son posibles con “carácter excepcional”, basados en el mejor conocimiento científico posible y “cuando no exista otra solución satisfactoria”, recuerdan desde el Ministerio de Medio Ambiente. En este caso le corresponde tomar la decisión al consorcio Interautonómico, órgano de gestión del Parque Nacional de Picos de Europa, que incluye terrenos de Asturias, Castilla y León y Cantabria.

Para las organizaciones ecologistas la forma en la que se gestiona esta especie es inconcebible. “La competencia para la conservación del lobo es estatal y es el ministerio el que tiene que coordinar. Y nos encontramos con un oscurantismo total en los datos, no sabemos ni cuántos lobos hay en España, se habla de 2.000, pero podrían ser más o menos, porque el único censo nacional es de 1988”, explica Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España. “La mayor parte de las decisiones se toman basándose en trabajos parciales realizados entre 1997 y 2004”, añade. Por este motivo piden que se lleve a cabo un censo nacional por especialistas independientes, para conocer la situación real y porque es vital una convivencia entre el lobo y los ganaderos, a los que considera vitales para mantener el entorno.

Juan Carlos Blanco, autor de ese primer censo del lobo, afirma que la situación va más allá de un censo más o menos. “Es un desastre absoluto. No existe una política nacional de gestión del lobo, con unos criterios técnicos que indiquen en qué sitios se puede cazar o no”. En su opinión, el lobo es un síntoma, “la punta del iceberg, porque lo que ha pasado es que se ha desmantelado el tejido técnico en materia de conservación y gestión del medio natural”.