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Las becas de mayor cuantía exigirán aprobar todo el curso

En las ingenierías podrán suspender un 15%, según el plan de reformas enviado a Bruselas

Las ayudas salario están destinadas a los alumnos con menos recursos

El ministro de Educación, José Ignacio Wert.
El ministro de Educación, José Ignacio Wert. EFE

Las becas-salario son las más cuantiosas que se conceden a los alumnos con menos recursos. Estas ayudas, que tratan de compensar que el joevn siga estudiando en lugar de ponerse a trabajar, serán más difíciles de conseguir y de mantener a partir del próximo curso, al igual que el resto de las becas. Será más complicado aún de lo que adelantó la semana pasada el Ministerio de Educación, según el Plan Nacional de Reformas enviado por el Gobierno español a Bruselas.

Para acceder por primera vez a las becas generales, los alumnos deberán llegar a los campus con un 5,5 de nota de Selectividad, y con un seis, para las becas-salario; hasta ahora bastaba con haber aprobado. Y, para mantener las ayudas generales en los cursos sucesivos, a partir del próximo curso deberán tener aprobadas el 90% de las asignaturas matriculadas (ahora es el 80%), excepto en las ingenierías y Arquitectura, que pasan del 60% al 65% de aprobados como requisito. Pero en el caso de las becas-salario, se les exigirá un 100% de aprobados y un 85% en las ingenierías. Para conseguir una ayuda salario en bachillerato o FP, la exigencia será también del 85%.En ningún caso las becas (una parte muy importante de las cuales consiste en no tener que pagar la matrícula) cubrirán el precio de las asignaturas matriculadas por segunda o tercera vez, es decir, las que se repitan.

El Ministerio de Educación ha venido defendiendo en los últimos meses la idea de que las becas requieren mayor corresponsabilidad por parte de los beneficiarios, sobre todo en estos tiempos de crisis. Muchos expertos creen que endurecer demasiado los requisitos puede tener un efecto negativo, precisamente para los alumnos que más lo necesitan, muchos de los cuales se ven obligados a compatibilizar estudios y trabajo (incluso a pesar de las becas becas-salario, de unos 3.500 euros al año). "El sistema debería seguir los criterios tradicionales de renta en el momento de matricularse por primera vez; las notas de secundaria no son un buen indicador de lo que hará un estudiante en la Universidad; si se otorgaran las primeras becas solamente a los que terminan la secundaria con mejor nota podría llegarse a una limitación socialmente injusta", explicaba hace unas semanas a este periódico el experto europeo en universidades Guy Haug. El nivel socioeconómico tanto de los alumnos como de los colegios condiciona los resultados en los institutos y las becas precisamente tratan de compensar esas desigualdades.

Menos becas y matrículas más caras

En todo caso, lo cierto es que, en la práctica, esto significará que el próximo curso habrá menos becarios. Aunque se haya mantenido el presupuesto para la convocatoria general de ayudas y el umbral de renta para obtenerlas (como han repetido por activa y por pasiva varios miembros del Gobierno), el gasto será menor porque habrá menos estudiantes con derecho a ellas.

Menos becas y con matrículas más caras, ya que el ministerio ha propuesto a las comunidades aumentar el precio de las matrículas el próximo curso unos 540 euros más al año; ahora el coste medio es de unos 1.000 euros al año. Además, los repetidores podrán llegar a asumir el precio completo de su plaza universitaria, es decir, entre 5.000 o 7.000 euros.

Y todo ello, dentro de unas medidas que incluyen también las escuelas y con las que se pretende que las comunidades ahorren 3.000 millones de euros adicionales al recorte de más de 3.400 millones que ya se ha producido en los dos últimos años. En las escuelas, la principal medida consiste en aumentar las horas de clase a los profesores y aumentar también el número máximo de alumnos por aula.