Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La mujer que frenó su desahucio en Vallecas devuelve las llaves del piso al dueño

"Tengo mis llaves, parece un sueño", afirma el propietario que ante el impago tuvo que dejar su vivienda de alquiler

Susana García, una actriz de 38 años en paro que el martes pasado recurrió a los indignados de la asamblea del distrito madrileño de Puente de Vallecas para frenar su desahucio por impago de alquiler, ha entregado esta mañana las llaves al dueño del piso, Luis Valdecantos.

García alquiló el piso -de 50 metros y con terraza- hace tres años y pagaba un alquiler de 750 euros. Más tarde, cuando García empezó a tener apuros económicos, ambos negociaron una rebaja de 100 euros en el precio. Pero en agosto, García dejó de pagar y no lo ha hecho desde entonces.

Ante la orden de desahucio por impago, García recurrió a los indignados, que acudieron en su ayuda. La presencia de los indignados permitió a García negociar 48 horas más para organizar su mudanza. "Tengo mis llaves, parece un sueño, he conseguido mi casa", dice Valdecantos, que es dueño de una escuela de tenis y paga por el piso una hipoteca de 1.100 euros. Al dejar de percibir el alquiler de García, tuvo que dejar el piso de la zona de Pirámides en el que vivía de alquiler con su pareja. Ahora planea mudarse a su piso de nuevo.

"El momento de la entrega ha sido incómodo, pero el piso está en buen estado", continúa Valdecantos. "Ahora toca recuperar el resto del dinero, además ha dejado facturas sin pagar... Pero eso ahora me parece secundario". Valdecantos irá el sábado a la asamblea de Pueblo de Vallecas surgida del 15-M para exponer su punto de vista.

Por otra parte, la asamblea de Fuenlabrada prestó ayer su apoyo a Roque Marchal, un empresario y carpintero de la localidad de 56 años. Marchal hipotecó su casa para comprar un almacén para montar un negocio. Pero el negocio no salió adelante y el banco ha iniciado los trámites para subastar su casa, cosa que Marchal quiere frenar a toda costa.

Con ayuda de unos 70 indignados, Marchal -que está casado y tiene cuatro hijas y cuya deuda asciende a 45.000 euros, según informa él mismo- se manifestó ayer en las puertas de su sucursal bancaria, Ibercaja, para negociar con el director y frenar la subasta. El director le comentó que por parte del banco hay buena voluntad y lo tratarían con sus superiores en la entidad, comentan desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Madrid.