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Un estudio concluye que la marea negra del golfo era del tamaño de Manhattan

El crudo que emanó de la plataforma de BP llegó a tener una extensión de 35 kilómetros de largo y 1,5 de ancho, hundido a un kilómetro de profundidad

Los 4,9 millones de barriles de petróleo que se vertieron al océano después del accidente en la plataforma hundida Deepwater Horizon crearon una inmensa columna de crudo del mismo tamaño que la isla de Manhattan, hundida a un kilómetro de profundidad, de 35 kilómetros de largo y 1,5 de ancho, según información de un estudio independiente de la Institución Oceanográfica Woods Hole de Massachusetts, que se publicará hoy en la revista Science.

Hasta ahora, la gran mayoría de los estudios sobre el tamaño de la marea negra y su evolución en el golfo de México han sido elaborados por científicos del Gobierno o con información ofrecida por la Casa Blanca y BP, la petrolera responsable de la plataforma, en cuyo accidente murieron 11 personas. Esta es la primera investigación en profundidad elaborada por un grupo independiente de científicos, que tomó 57.000 muestras de agua a lo largo de 10 días en junio a bordo de un barco de la Fundación Nacional de Ciencia de EE UU.

Los investigadores que publican su estudio hoy en Science pudieron comprobar que en junio, una gran mancha formada por agua y crudo combinados se mantenía bajo la superficie. No se detecta a simple vista. Sobre todo, debido a que el crudo que ha emanado del pozo es del tipo conocido como ligero, de fácil disolución en el agua. Pero que esté diluido no significa que haya desaparecido. Una buena parte de él sigue, según estos científicos, a merced de las corrientes en el mismo golfo.

Además, la mancha no se ve ni se detecta en superficie. Los científicos que trabajan en el golfo han aventurado, de momento, dos hipótesis principales para ello: porque mucho de ese crudo ha emanado a 1,5 kilómetros de profundidad, en el lecho marino, y se mantiene en las frías profundidades, presionado por las corrientes cálidas de superficie, y porque los químicos disolventes usados por BP han facilitado que el crudo se divida en pequeñas microgotas que tienden a sumergirse.

"No sabemos por qué hay petróleo en el fondo marino cuando debería estar flotando en la superficie", dijo en conferencia de prensa un químico del equipo de Woods Hole, Christopher Reddy. "Lo único que sabemos es que sigue ahí".

Esto contradice el anuncio del Gobierno, el pasado cuatro de agosto, de que ha desaparecido ya un 74% del crudo que emanó de la fisura. Los científicos del Gobierno aseguran que parte de él se ha evaporado, otra parte ha sido quemada o recogida, y una tercera porción se ha disuelto y degradado en el agua.

"La Administración se mostró muy optimista", explica el profesor Bob Díaz, de la Universidad de William & Mary, reputado experto en consumo de oxigeno en profundidades marinas. "El efecto de los disolventes es que rompe el crudo en pequeñas partículas, que no flotan. Se hunden en el lecho marino. Muchos científicos temen que, al eliminarlo de la superficie, se haya salvado los humedales del Misisipi, los islotes y las costas, pero que se haya puesto en grave riesgo la vida submarina". Ya el miércoles, un estudio de la Universidad de Georgia contradijo esas mismas conclusiones.

Según los hallazgos del estudio que hoy publica Science, el crudo no se está degradando y desapareciendo al ritmo que se esperaba, sino con una mayor lentitud, lo que podría suponer un grave riesgo para la fauna marina, de la que depende una buena parte de la economía del golfo. "Va a pasar un buen tiempo antes de que el crudo se disipe o disuelva", dijo el jefe de la investigación, el profesor Richard Camilli. El equipo de Camilli no ha investigado la toxicidad del crudo para los peces y moluscos.