El fraude explota en la Red

Los delitos a través de Internet son cada vez más frecuentes debido al anonimato que proporciona

Unos tienen nombres extraños. Pharming o phishing son dos ejemplos. Otros, como fraude, injuria o pornografía infantil son más descriptivos. Pero tras todas esas denominaciones se oculta lo mismo: delitos, abusos y falsedades a través de Internet. Las 40 personas que trabajan en la Brigada de Investigación Tecnológica, que pertenece a la Comisaría General de Policía Judicial, se encargan de perseguir esas prácticas delictivas cada vez más frecuentes. Tratan de que las compras electrónicas no supongan ningún riesgo y de que los derechos de los niños y el honor de las personas no se vulneren a través de Internet. La pericia de los delincuentes informáticos, que avanza a la misma velocidad que la tecnología, no les facilita la tarea.

El phishing es una técnica mediante la que se intentan conseguir datos haciendo creer al usuario que está dando esa información a una página oficial y segura.
"Es menor el riesgo en la Red que el que hay en torno a las tarjetas de crédito y los cajeros", asegura el jefe de la sección técnica de la Brigada de Investigación Tecnológica
Los bancos se suelen hacer cargo del fraude siempre que no haya habido una negligencia grande por parte del usuario

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"La Red da la sensación de anonimato y mucha gente aprovecha los blogs o los foros para injuriar a otras personas", explica Fernando Fernández, jefe de la sección técnica de la Brigada de Investigación Tecnológica. De este tipo de casos se encarga la rama especializada en los delitos contra las personas. "Antes se mandaban anónimos. Ahora se pueden poner en cualquier sitio frases del tipo: 'soy homosexual, llámame', y escribir el teléfono de otra persona", explica Fernández. La policía comienza las investigaciones cuando el afectado denuncia el caso. Las pistas que les proporciona el perjudicado suelen ser clave, pues en la mayoría de los casos quien está detrás de la injuria es algún conocido del que ya se sospechaba.

La sección especializada en los delitos contra las personas también se encarga de la protección del menor y persigue, especialmente, la distribución de pornografía infantil a través de Internet, que se da sobre todo en programas como Kazaa o Emule. "Son ficheros a los que cualquiera puede tener acceso, incluso de forma accidental", advierte Fernando Fernández. ¿Qué hacer, entonces, si una persona se descarga material pedófilo por casualidad? El jefe de la sección técnica lo explica: "Hay que notificárselo a la policía [denuncias.pornografía.infantil@policia.es]. De lo contrario, ese usuario puede aparecer en cualquier investigación. Denunciarlo es una manera de decir que eres inocente y, además, nos permite hacer un seguimiento de ese material". Advierte, no obstante, de que una cosa muy diferente es que una persona lo notifique y se haya bajado 20 archivos porque eso difícilmente puede ser una casualidad.

Delitos económicos

Otra especialidad de la Brigada de Investigación Tecnológica son los delitos económicos y fraudes, los que más preocupan a quienes suelen utilizar la banca electrónica. Aunque las modalidades de delito en este campo son muy variadas, las dos más frecuentes son el phishing y el pharming. El phishing es una técnica mediante la que se intentan conseguir datos haciendo creer al usuario que está dando esa información a una página oficial y segura. Comenzó en forma de correos electrónicos que decían proceder de entidades bancarias. Lo último en esta técnica, sin embargo, es enviar correos que simulan ser de compañías aéreas que ofertan viajes por poco más de un euro. Junto al texto, se adjunta un enlace y, al pinchar en él, aparece una página web idéntica a la oficial. El usuario introduce allí los datos de su tarjeta para comprar el billete, pero lo que hace realmente es dárselos a los delincuentes. "Lo que hay que hacer en estos casos es no fiarse de emails que envían empresas con las que nunca se ha contactado. Además, un correo serio se dirigirá al cliente con su nombre y apellidos, y no solo como 'estimado cliente', explica Fernando Fernández. Otra señal de seguridad en la presencia de un candado en la parte inferior del navegador, que indica que los datos se envían encriptados.

También existe una evolución del phishing mediante la que los delincuentes infectan el ordenador con virus para recolectar datos bancarios. Estos archivos dañinos se introducen en el ordenador a través de un correo electrónico en apariencia inofensivo, porque en él no se solicita ningún dato, o a través de pantallas en las que se recomienda instalar la actualización de algún programa. "Estos virus también están en sitios tipo Emule", explica Fernández. Una vez que el ordenador está infectado, los delincuentes pueden hacerse con los datos del usuario cuando este se los proporciona a una página oficial. Lo que la policía recomienda en este caso es actualizar los programas en páginas de confianza y solo cuando sea necesario.

Otro fraude informático es el pharming. Cuando un usuario escribe la dirección de una página web en el navegador, el ordenador la lanza a un servidor para que la convierta en un número. El pharming consiste en hacer que el ordenador no pregunte el código de la web. De esta forma, la persona cree que está viendo la página de su banco, aunque realmente está en una web falsa.

Aunque estos delitos puedan hacer creer que la compra por Internet no es segura, Fernando Fernández lanza un mensaje de tranquilidad. "No deberíamos dejar de usar la banca electrónica porque haya fraudes. Es menor el riesgo en la Red que el que hay en torno a las tarjetas de crédito y los cajeros", asegura. Afirma, además, que "los bancos, que cada vez tienen más medidas de seguridad, se suelen hacer cargo del fraude siempre que no haya habido una negligencia grande por parte del usuario".

Otro delito frecuente en la red es el de la venta de medicamentos falsos. "Este tipo de fármacos pueden contener menos principio activo, para que su producción sea más barata, o contener excipientes que, quizá, no sean inocuos", señala el jefe de la sección técnica. También es frecuente encontrar gente en Internet que se ofrece para ser sicario o donante de órganos que, en la mayoría de las ocasiones, además de ilegal, resultan ser estafas.

Algunas ofertas de trabajo tampoco escapan al fraude. Disfrazadas de oportunidades, estas estafas consisten en ofertar un empleo para abrir cuentas bancarias que, posteriormente, se utilizan para realizar otros engaños. Ante estas situaciones, Fernando Fernández hace un llamamiento al sentido común. "¿Qué empresa te va a mandar un correo queriéndote contratar y pagarte por solo abrir una cuenta corriente?"

Para formar parte de la Brigada de Investigación Tecnológica no es imprescindible ser informático, aunque, obviamente, la experiencia en ese terreno ayuda. Los que forman parte de la brigada son, sobre todo, investigadores que deben recibir una formación continua para no perder la carrera con los delincuentes de la Red. La velocidad a la que avanza la tecnología no permite respiros.

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