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Dramático incremento del crudo fugado en el Golfo

BP niega que vaya a crear un fondo de ayuda para las víctimas del vertido

De izquierda a derecha, Rex Tillerson, de ExxonMobile; John Watson, de Chevron; James Mulva, de ConocoPhillips; Marvin Odum, de Shell Oil y Lamar McKay, de BP EE UU
De izquierda a derecha, Rex Tillerson, de ExxonMobile; John Watson, de Chevron; James Mulva, de ConocoPhillips; Marvin Odum, de Shell Oil y Lamar McKay, de BP EE UU AP

El derrame diario de crudo en el Golfo de México asciende a cerca de 60.000 barriles al día, más de 9,5 millones de litros, según una agencia gubernamental encargada de la medición. Las primeras estimaciones al comienzo de la crisis que dura ya ocho semanas -y entonces se pensaba que era un número muy elevado- hablaban de 5.000 barriles de petróleo al día.

"Estas nueva estimaciones son el resultado de combinar metodologías científicas y la última información que tenemos de lo que ocurre en el subsuelo marino", declaró el secretario de Energía, Steven Chu. "Conocer estos datos supone un gran paso adelante en nuestro esfuerzo por saber cuánto crudo se está fugando del pozo de BP".

Comparecencia del presidente de BP en EE UU

Por su parte, el presidente de la pretrolera británica en EEUU responsable del vertido de crudo que desde el 20 abril brota del subsuelo marino del golfo de México, Lama McKay, ha testificado ante el Comité de Comercio y Energía de la Cámara de Representantes. McKay ha asegurado que con todo, este país necesita el crudo que se extrae de allí y que mantener la economía, el estilo de vida y la seguridad en EE UU "depende significativamente de la producción de petróleo y gas doméstico". Ha rechazado también la idea de crear un fondo para indemnizar a las víctimas del vertido : "No estoy en disposición de afirmar si será creada una cuenta corriente o no", ha señalado McKay.

Como se avanzaba, el resto de los jefes de los gigantes petroleros -ExxonMobil, ConocoPhillips; Shell; Chevron- han cerrado filas entre ellos y se han distanciado de BP. Todos ellos han coincidido en que el mayor desastre ecológico en la historia de EE UU podía haberse evitado si se hubieran seguido algunas prácticas de seguridad básicas en la industria. "Creo que una investigación independiente mostrará que esta tragedia se podía haber evitado", ha dicho John Watson, jefe ejecutivo de Chevron.

La de hoy es la primera vez que el distanciamiento entre BP y el resto de las compañías se hace público. "Este accidente marca un antes y un después en las normas de perforación en aguas profundas", ha dicho Rex Tillerson, presidente de Exxon Mobil. Todos los directivos que a estas horas han pasado por los micrófonos del Comité de Energía insisten en despejar el pánico de la población de que las perforaciones no son seguras. "Es crucial una revisión imparcial y experta de lo que sucedió", ha insistido Tillerson. Para ellos hay mucho en juego.

BP ha perdido más de un 40% de su valor de mercado desde el comienzo del derrame y es muy criticada por su gestión de la limpieza. Dos legisladores demócratas han asegurado que la petrolera británica escogió arriesgar para ahorrar costes y tiempo y no esforzarse en prevenir los riesgos causados por esta política. Correos electrónicos entre ingenieros de perforación antes de la explosión en los que califican el proyecto de "pesadilla" y dicen que los líderes optaron por no usar equipamiento extra para reducir los peligros. Familiares de las víctimas entrevistados por este periódico la semana pasada -cuando los recibió el presidente Barack Obama en la Casa Blanca- declararon que sus seres queridos (hijo, novio, nieto...) les expresaron en más de una ocasión que algo no iba bien en la plataforma, que sufría un accidente el pasado 20 de abril que la hundió en el mar y provocó el derrame, además de la muerte de 11 trabajadores.

Obama en horario de máxima audiencia

Este era el mar de fondo horas antes de que el presidente compareciera esta noche en horario de máxima audiencia (8 de la tarde, dos de la madrugada en la España peninsular) ante la nación. Pasado el mediodía pronunciaba un discurso en Pensacola (Florida), en lo que ha sido su cuarta visita a la región del Golfo desde que se iniciara el desastre hace ocho semanas. En pocas horas, el Air Force One despegará rumbo a Washington y Obama informará a los ciudadanos de los pasos que va a seguir y las medidas que va a tomar.