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Greenpeace pinta la fachada de un hotel de la costa de Almería para pedir su demolición

El Algarrobico, situado en el Cabo de Gata, está en trámites de expropiación pero los ecologistas denuncian que su construcción sigue adelante

Una treintena de activistas de Greenpeace han desembarcado frente al hotel Algarrobico, construido en la línea de costa de la localidad almeriense de Carboneras, para pintar la fachada del establecimiento con el lema hotel ilegal, según fuentes de la organización ecologista.

Los activistas han desembarcado a primera hora de la mañana del buque Rainbow Warrior, que está de campaña por el Mediterráneo, y se han dirigido hacia el hotel para comenzar la pintada. Agentes de la Guardia Civil se encuentran en el lugar, pero no han intervenido hasta el momento.

El hotel Algarrobico, un edifico de veinte plantas y 414 habitaciones situado en las playas de Carboneras, dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, está en periodo de retracto de los terrenos, dentro del proceso de expropiación abierto por la Junta de Andalucía.

La organización ecologista ha explicado que el objetivo de la protesta, que ha comenzado pocos antes de las siete de la mañana, es hacer una pintada gigante con letras de tres pisos de altura y que ocupe una superficie de 1.200 metros cuadrados, incluyendo ventanas y balcones.

La obra sigue adelante

Greenpeace ha denunciado que la empresa que está a cargo de la obra ha seguido adelante con su construcción a pesar de que el Juzgado número 2 de lo Contencioso Administrativo de Almería decretó la paralización cautelar de las obras en febrero de 2006.

"Han pasado dos años desde nuestra primera denuncia. A pesar de los compromisos expresados tanto por la ministra de Medio Ambiente como el presidente de la Junta de Andalucía asegurando que el hotel se demolería, las obras han seguido adelante este tiempo y nada hace pensar que el hotel vaya a desaparecer de esta playa", ha asegurado desde la playa del Algarrobico la responsable de la Campaña de Océanos de Greenpeace, María José Caballero.

Greenpeace considera que la falta de coordinación entre la Junta de Andalucía y el Ministerio de Medio Ambiente ha sido "clave" para permitir que el hotel permanezca en pie. "A pesar de haber una confluencia de competencias, estas dos administraciones no han trabajado conjuntamente y el resultado ha sido un perjuicio claro tanto para el medio ambiente como para los ciudadanos", denuncian los ecologistas.