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Un tribunal británico autoriza a los médicos a decidir sobre la suerte de otro bebé enfermo

El caso de Luke Winston-Jones, que padece el síndrome de Edwards, es el segundo de este tipo que se produce en Reino Unido este mes

Un tribunal británico ha autorizado hoy a los médicos que tratan a un bebé de nueve meses enfermo terminal a no reanimarlo con ventilación artificial si sufriera un deterioro en su estado. El caso del pequeño Luke Winston-Jones, que padece una rara enfermedad genética, es el segundo de este tipo que se produce en Reino Unido este mes, después de que el Tribunal Supremo autorizara el pasado día 7 a los doctores a dejar morir a la niña de 11 meses Charlotte Wyatt si su estado empeoraba y dejaba de respirar.

Los especialistas del hospital de niños Alder Hey, de Liverpool, al noroeste de Inglaterra, donde está ingresado Luke, había pedido la intervención de la Justicia para tener la opción de dejar que el niño muera, por considerar que los tratamientos son muy agresivos. Sin embargo, la madre del pequeño, Ruth Winston-Jones, de 35 años, quería que los médicos prosiguieran con los tratamientos para su bebé.

El niño padece el llamado síndrome de Edwards, también conocido como Trisomía 18, que consiste en la presencia de un cromosoma adicional en el par 18, y cuyos síntomas son, entre otros, crecimiento lento, puños cerrados, retraso mental, cráneo en forma de fresa, defectos renales y malformaciones cardíacas. En su veredicto, la jueza Elizabeth Butler-Sloss ha señalado que Winston-Jones, a quien, según los médicos, quedan sólo unos meses de vida, sí que podrá recibir un masaje cardíaco si es necesario para aliviarle el dolor. "Esto debe ser una decisión clínica", ha subrayado la magistrada en la sentencia.

La madre no dejará de luchar

En la vista judicial del jueves, la madre del pequeño aceptó que su hijo es un enfermo terminal y que acabará muriendo, pero insistió en que no se le debería dejar morir sin intentar luchar por mantenerlo con vida. También admitió que la vida de su bebé será corta y que no quiere que sufra. Winston-Jones, separada de su esposo y madre de otros dos hijos -Andrés, de 12 años, y Sophie, de siete-, dijo que no dejará de luchar para que Luke siga viviendo.

Butler-Sloss, que preside la división familiar del Tribunal Superior de Londres, ha considerado la posición de la madre a la hora de dar su veredicto, que sigue el precedente sentado por el caso de Wyatt en el mismo tribunal unos días antes.

En ese caso, los jueces autorizaron a un hospital de Portsmouth (al sureste de Inglaterra) a que no se reanime a la pequeña Charlotte si empeora y deja de respirar, como ha ocurrido en otras tres ocasiones. Los médicos habían alegado que la pequeña está "inmersa en el dolor", que su estado es irreversible y que no superará la infancia, ya que sufre problemas cardíacos y pulmonares, y no puede respirar ni alimentarse con normalidad. Los padres de Charlotte se oponían a la posición de los médicos.