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Dolores Delgado sostiene que ser exministra la “fortalece” para dirigir la Fiscalía

Los partidos de derecha presentan su nombramiento como un pago a ERC

Dolores Delgado durante su comparecencia de este jueves en el Congreso.

La exministra de Justicia y futura fiscal general del Estado, Dolores Delgado, superó este jueves el trámite de su comparecencia ante el Congreso, donde los tres grupos de la derecha la esperaban con la batería de críticas que han vertido sobre su elección desde que el Gobierno la hizo pública hace más de un mes. En este tiempo la única que no había hablado era Delgado, que este jueves defendió sus méritos para dirigir la Fiscalía General. A sus 30 años de carrera fiscal, sumó sus 18 meses en el Gobierno: “El hecho de haber sido ministra no debe entenderse como una debilidad sino como una fortaleza”, zanjó.

Dolores Delgado tenía este jueves una cita incómoda, pero que a la postre resultó ser un trámite menos farragoso de lo esperado. Las críticas de los tres partidos de derecha se daban por seguras y, aunque no faltó dureza, no se salieron del guión. Y el resto de grupos, cuyas referencias a la elección de la ministra como fiscal general habían sido más difusas, no cuestionaron su idoneidad. El socio de Gobierno del PSOE, Unidas Podemos, elogió el currículum “intachable” de la aspirante. Y los grupos independentistas cuestionaron la labor de la Fiscalía como institución (los catalanes por la experiencia en el procés, y Bildu por su actuación contra la izquierda abertzale), pero no pusieron tacha a la trayectoria de Delgado.

Fueron PP, Vox y Ciudadanos los que cargaron contra la exministra, a la que señalaron como un elemento más del acuerdo de investidura de Pedro Sánchez con los republicanos de Oriol Junqueras. “Su propuesta está tan vinculada al pacto de PSOE con ERC como el aguijón a su veneno”, dijo el portavoz del PP en la Comisión de Justicia, Luis Santamaría.

En un examen sui géneris —un trámite sin votación—, Delgado esperaba uno por uno todos esos reproches e inició su comparecencia poniendo en valor su trayectoria como fiscal. Reivindicó un currículo que, sostiene, está a la altura del cargo que va a ocupar. Desgranó sus 30 años de trayectoria: desde sus inicios como “funcionaria de trinchera” en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, donde se especializó en delitos de narcotráfico, a sus más de 20 años en la Audiencia Nacional, primero en la Fiscalía Antidroga y luego contra el terrorismo, que la llevó a convertirse en coordinadora de la lucha contra el yihadismo, su último destino antes de dar el salto a la política.

Ahí, en junio de 2018, cuando fue nombrada ministra de Justicia, situó Delgado el inicio del último de sus méritos profesionales. Donde la oposición ve una puerta giratoria que la invalida para ejercer como fiscal general, ella ve un valor añadido. “El trabajo en el ministerio ha sido un factor que ha enriquecido mi perfil, dándome una visión general del sistema de justicia, un profundo conocimiento de sus actores, una visión internacional y gran experiencia en la formación y gestión de equipos de trabajo”, destacó la exministra, para quien haber ocupado esta cartera “no debe entenderse como una debilidad sino como una fortaleza”, remachó.

“No debería llamar la atención ni producir desasosiego que quienes nos representan y desempeñan cargos judiciales o fiscales hayan podido desempeñar alguna otra representación. El hecho de haber propuesto y defendido normas asegura un mejor y más profundo conocimiento de la justicia”, defendió la futura fiscal, que en su turno de contrarréplica, una vez escuchadas las intervenciones de PP, Vox y Ciudadanos, pidió que no se “estigmatice la política”. “Mi etapa como ministra enriquece mi currículo como fiscal: me avala porque he respetado en todo momento la independencia del Ministerio Fiscal”.

Las intervenciones de los tres grupos de la derecha no hicieron mella en la futura fiscal, que no se salió de ese guión. El PP, además de vincular su nombramiento al pacto con ERC, consideró que su elección “dinamita el Estado de Derecho”. “No cumple con ninguno de los requisitos para ser fiscal general”, señaló el portavoz popular de Justicia. Más duro fue el portavoz de Vox, Javier Ortega Smith, que tras recordarle las tres veces que fue reprobada como ministra la acusó de tener un solo objetivo: “Usted viene a ayudar a la impunidad de los condenados golpistas, a que no se aplique el derecho contra ellos”, dijo.

La derecha aludió unánime a la conversación grabada por el comisario jubilado José Manuel Villarejo en 2009 de una comida a la que acudió Delgado, entonces fiscal de la Audiencia Nacional. La futura fiscal general pasó de puntillas por este asunto (sin citar explícitamente a Villarejo) y se limitó a recordar que ya compareció en el Congreso para explicar ese caso.

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