Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Delgado, sobre las charlas con Villarejo: “No presencié la comisión de ningún delito”

El PP se lanza a una operación de acoso para exigir la dimisión de la ministra de Justicia

FOTO: La ministra de Justicia, Dolores Delgado, durante su intervención en la sesión de control en el Congreso. VÍDEO: Intervención de Delgado en la Cámara baja.

"Yo no he presenciado la comisión de ningún delito ni he estado presente delante de un hecho que me hubiera obligado a denunciar". La ministra de Justicia, Dolores Delgado, ha respondido así de tajante a la batería de preguntas que los diputados del PP le han planteado este miércoles en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados sobre su participación en una comida privada en 2009 con el excomisario José Villarejo. Esta cita trascendió tras la publicación de unas grabaciones efectuadas por el responsable policial. La ministra, que fue reprobada políticamente por la mayoría del Congreso este martes, y el 25 de septiembre por el Senado, por el contenido de esas conversaciones, rechazó que ella hubiera sido testigo en ningún momento en esa charla de alguna situación delictiva que fuera susceptible de ser denunciada: "Llevo décadas metiendo a culpables en prisión, sé distinguir lo que es un delito".

El diputado popular Javier Maroto utilizó una vieja táctica parlamentaria para sustentar la pregunta formal que había registrado en el Congreso sobre si la ministra de Justicia "está en posición de ser chantajeada" por el excomisario Villarejo al publicarse el contenido de las conversaciones en las que participó en esa comida en la marisquería Rianxo de Madrid en 2009 cuando ella era aún fiscal de la Audiencia Nacional. Delgado replicó, de entrada, que no se siente chantajeada por nadie y añadió: "Como usted o algunos de ustedes", en alusión a que el excomisario ahora en prisión se reunió en el pasado también con numerosos altos cargos de los ejecutivos del PP.

Maroto comenzó por decir que no pensaba realizar la típica pregunta de "tirarse al cuello" de la interpelada e incluso confesó que entendía lo "duro" del momento y lo mal que debía estar pasándolo la ministra en estos días, pero después detalló que Delgado tiene que sentirse mal al verse reprobada en el Parlamento, "al salir a la calle y ver que la gente la mira mal porque a la gente no le gusta que le mientan" o al "levantarse por la mañana y mirarse en el espejo y preguntarse, '¿qué hago?, ¿como Máxim [Huerta] o Carmen [Montón], que dimitieron, o como [Josep] Borrell y Pedro [Duque], que se agarran a la silla?". El diputado del PP agregó que debe ser más duro aún para Delgado comprobar que los socios de moción de censura de Podemos piden su dimisión y aventuró que incluso los diputados socialistas también la cuestionan: "Los españoles no se merecen una ministra como usted. Por dignidad, dimita", acabó Maroto.

La ministra Delgado interpretó la intervención de Maroto como uno de los monólogos teatrales del Club de la comedia y rebatió que ella y todo el Gobierno socialista de Pedro Sánchez "trabajan por España y por la gente que está ahí fuera". Fue cuando reafirmó que con esas grabaciones "ilegales, montadas y manipuladas", el Gobierno está "viviendo un chantaje al Estado" del que ella, dijo, como podía ser cualquier otro, es víctima. Y acusó al diputado popular de "revictimizar a la víctima de ese chantaje" al hacerse eco del contenido parcial de esas conversaciones. "Chantaje es hacer y seguir la lógica política que el chantajista quiere", recalcó.

Dolores Delgado no rehuyó tampoco la réplica de contenido político a las increpaciones del PP. Acusó a este partido de sumarse a la operación de acoso por no tener oposición, no hacer su trabajo en su momento en el Gobierno, y estar ahora "en descomposición sistémica".

El diputado del PP José Antonio Bermúdez de Castro preguntó a Delgado si considera "que todo ciudadano tiene la obligación de denunciar un delito del que tenga conocimiento", en referencia a que en las charlas se escucha a la ahora ministra contar que vio en un viaje como fiscal a Cartagena de Indias (Colombia) a jueces y fiscales españoles con menores de edad, o cuando Villarejo le narra que montó una agencia de modelos para extorsionar y obtener "información vaginal" de sus interlocutores. La fiscal Delgado amagó con proporcionar a Bermúdez de Castro "una lección de Derecho Penal y Procesal", pero lo reconsideró para reafirmar que con el actual Código Penal cualquier ciudadano, y también una fiscal, tiene la obligación de impedir, no encubrir, y denunciar un posible delito si lo presencia. El diputado popular recordó algunos pasajes de la charla grabada en la que figuran comentarios poco apropiados y alejados de un Gobierno que se define como feminista y le exigió de nuevo su dimisión.

La ministra aseguró que nunca presenció ningún delito denunciable en aquella visita a Colombia o en la cita con Villarejo —en la que estaban otros comisarios y el exjuez Baltasar Garzón— en el restaurante Rianxo. Delgado enfatizó que sobre esas grabaciones hay en curso un procedimidento judicial abierto. Y le reprochó al PP que ahora la repruebe cuando en su etapa en el Gobierno nunca denunciaron a su extesorero Luis Bárcenas cuando reconoció que entregaba sobres con dinero a algunos de sus dirigentes o cuando se descubrieron los manejos que la trama Gürtel tenía en algunos ayuntamientos de la Comunidad de Madrid.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información