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¿Qué peligros para la salud entraña el derrumbe de Zaldibar?

El Gobierno vasco mantiene la recomendación de cerrar ventanas pese al escaso riesgo de toxicidad

Fuegos en el vertedero de Zaldibar. En vídeo, resumen de la crisis del vertedero.

Las ventanas de buena parte de los 50.000 vecinos de los alrededores del vertedero de Zaldibar (Gipuzkoa) permanecen cerradas desde el pasado viernes. El Gobierno vasco recomendó no ventilar las viviendas, especialmente por las noches, y evitar hacer deporte al aire libre como medida de precaución por las sustancias tóxicas que comenzó a emitir la planta tras su derrumbe. Los expertos insisten en que las concentraciones no son preocupantes para la salud, pero las autoridades mantienen las recomendaciones.

 ¿Qué tóxicos se han emitido?

Dioxinas y furanos, ambos pertenecientes a una familia de sustancias que se pueden generar por la combustión del cloro o materiales que lo contienen, como puede ser el PVC.

¿Cómo se han producido las emisiones?

La fermentación de la materia orgánica del vertedero produce metano, que es inflamable. Según Julen Rekondo, técnico asesor ambiental, este tipo de residuos no debería estar presente en un vertedero industrial como el de Zaldibar.

¿Cuáles son los niveles registrados?

La concentración habitual de estas sustancias en el aire es de entre 10 y 50 femtogramos (una milmillonésima parte de un microgramo) por metro cúbico. La medición en los alrededores del vertedero era entre 40 y 50 veces mayor. Sin embargo, en opinión de Begoña Jiménez, investigadora del CSIC, siguen siendo proporciones “muy bajas” y no deberían ser preocupantes para la ciudadanía.

¿A qué niveles son peligrosos?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no establece niveles seguros en aire, puesto que la inhalación de estas sustancias es mínima: supone entre el 1% y el 2% de lo que llega al organismo a través de alimentos. Jiménez explica que podrían preocupar proporciones mucho más altas o que estas se prolongasen en el aire durante mucho tiempo, algo altamente improbable.

¿Cuánto tiempo estarán presentes las sustancias en la atmósfera?

Jiménez asegura que las muestras que se han analizado son del 10 de febrero, por lo que es previsible que en la actualidad sean menores, teniendo en cuenta que los incendios han remitido. Además, cuanto más lejos del vertedero, más diluidas están, así que las sustancias tóxicas que respiran los vecinos de la zona son con toda probabilidad mucho más bajas que las que se midieron. Pero los expertos no pueden determinar cuánto durarán estos niveles más elevados de lo normal.

¿Qué efectos tienen estas sustancias en la salud?

Niveles muy altos (mucho más que los medidos) a corto plazo pueden provocar lesiones en la piel, según la OMS. Una exposición ambiental prolongada puede causar un rango de dolencias, que incluyen afecciones al sistema inmunitario, efectos sobre el desarrollo neurológico, en las hormonas tiroideas y en la función reproductiva. Afectan especialmente a fetos y neonatos. Experimentos en animales también han mostrado efectos cancerígenos en una amplia variedad de tumores.

¿Es preocupante el amianto que había en el vertedero?

En el vertedero había casi 10.000 toneladas de amianto, una sustancia altamente cancerígena, por lo que los obreros que trabajaban en la zona tuvieron que tomar medidas de protección especial. Sin embargo, en las mediciones diarias del Gobierno Vasco no se han detectado fibras de este material, por lo que “no hay peligro para la salud”.

¿Están contaminadas las aguas?

Se han detectado niveles más altos de lo normal de amonio, pero “no en una cantidad preocupante para la salud”, subraya Rekondo. Las dioxinas y furanos son poco solubles en agua, así que su llegada a los ríos no es probable.

¿Es beneficiosa la lluvia?

Las precipitaciones ayudan a asentarse a las partículas en el aire, así que en ese sentido es positiva, pero dificulta los trabajos de las máquinas y hace más probables los deslizamientos.

¿Cómo se produjo el derrumbe?

Es algo que los técnicos están estudiando. Rekondo explica que el vertedero funciona desde 2011 y en nueve años había acumulada la cantidad de residuos prevista para casi 35. “Este ritmo acelerado pudo provocar que no se asentasen y se produjese el deslizamiento”, asegura.

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