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Urkullu pide disculpas por los errores en la gestión del derrumbe del vertedero de Zaldibar

Dos trabajadores siguen desaparecidos tras un alud en la escombrera de Bizkaia

El lehendakari Iñigo Urkullu, este martes.

El lehendakari Iñigo Urkullu (PNV) ha afirmado este martes que lamenta “mucho” los errores que se hayan podido cometer “al responder a una situación inédita y de máxima complejidad” como el derrumbe del vertedero de Zaldibar (Bizkaia) el pasado 6 de febrero. Dos trabajadores siguen aún desaparecidos. Urkullu ha explicado ante la mesa de la Diputación Permanente del Parlamento vasco la gestión que su Gobierno ha realizado desde el desprendimiento. La Cámara se encuentra disuelta tras la convocatoria hace una semana de elecciones vascas para el próximo 5 de abril.

El dirigente ha sostenido que no tiene problema en asumir críticas y ha insistido en que su equipo de Gobierno ha operado con la máxima diligencia para intentar encontrar a Alberto Sololuze y a Joaquín Beltrán, los dos empleados arrastrados por el alud. La oposición, en pleno clima preelectoral, le ha reprochado los vaivenes en las actuaciones de su Gobierno desde el primer momento, ante lo que Urkullu se ha defendido escudándose en la urgencia de las primeras intervenciones y la ausencia de información precisa en esos momentos. Los operarios de emergencias intervinieron en la zona derrumbada sin saber que el vertedero contenía materiales con amianto, una sustancia tóxica y nociva, de ahí la paralización durante horas de estas acciones apenas unas horas después de producirse la avalancha que cortó la autopista AP-8 entre Bilbao y Donosti.

El aspirante a revalidar el mando en la Lehendakaritza ha apuntado en todo momento a la empresa responsable de la planta de almacenamiento de residuos, Verter Recycling 2002. Se trata de una “situación de emergencia en un ámbito que corresponde a una empresa privada”, ha destacado. La proximidad de los comicios autonómicos se ha dejado notar en la sala. El PSOE, por medio de su portavoz José Antonio Pastor, ha mostrado en la sesión el apoyo que presta al PNV en el Gobierno vasco. Pastor ha considerado que las explicaciones de Urkullu dejan claro lo ocurrido y ha agradecido que no se hable de "hilillos", en alusión a cómo el PP infravaloró la repercusión del hundimiento del Prestige en 2002.

El resto del arco parlamentario ha arremetido contra Urkullu acusándolo de soberbia y falto de sensibilidad y credibilidad. Maddalen Uriarte, portavoz de EH Bildu en la Cámara vasca, ha incidido en sus preguntas previas al testimonio del jefe del Ejecutivo vasco en qué grado de conocimiento tenían las autoridades sobre el estado del vertedero y ha acusado al Gobierno de “estar desbordado” y de haber generado “una enorme inseguridad” a las 50.000 personas que residen en localidades próximas a la escombrera con su “descontrol”.

Lander Martínez, portavoz de Elkarrekin Podemos, ha criticado que “el derrumbe de un vertedero no es imprevisible ni inevitable” y ha declarado que la comarca “se siente desamparada”. Martínez también ha preguntado a Maria Jesús San José, responsable de Justicia, y a Iñaki Arriola, titular de Medio Ambiente, si asumirán responsabilidades por la crisis del vertedero. Ninguno le ha respondido con hipotéticas dimisiones. Alfonso Alonso, líder del PP en la Cámara vasca, ha catalogado de “estafa” a los ciudadanos el papel del Ejecutivo en este suceso y ha acusado al lehendakari de hacerse la víctima.

Los tres han coincidido en las consecuencias medioambientales que puede tener sobre el agua y el aire del entorno el deslizamiento ocurrido. El Gobierno vasco ha recomendado a los habitantes de la zona que no hagan ejercicio en el exterior y que no ventilen sus casas, especialmente por las noches. Las precipitaciones caídas sobre Euskadi en las últimas horas contribuyen a desahogar los cielos de la zona, pero a su vez complican las intervenciones en el vertedero porque elevan la inestabilidad de unos terrenos inseguros, tal y como han destacado los geólogos que han estudiado la situación.

Urkullu ha justificado su tardanza en verse con los familiares de las víctimas en que no tenía “información relevante” que aportarles hasta que se citó con ellos el día 12, casi una semana después del accidente. También ha hecho autocrítica si no ha hecho llegar a las familias "su profundo pesar" por lo ocurrido, aunque ha indicado que en las reuniones con ellas nunca le comunicaron que sintieran falta de empatía.

El lehendakari ha asegurado que la prioridad es el rescate de los trabajadores, pero que la inestabilidad del lugar ha ralentizado todos los procesos para conseguirlo. También se ha logrado apagar los incendios provocados en la planta a raíz del desprendimiento, aunque siguen observándose por si volvieran a avivarse.

El candidato del PNV ha concluido su intervención con una llamada a la unidad y ha valorado la labor de los equipos de seguridad que han trabajado en el vertedero. Urkullu también ha censurado a aquellos que tienen “prisa por debilitar al adversario político” aprovechando una cuestión como la del derrumbe. El encuentro, que ha durado casi cinco horas, ha trascurrido sin tensión hasta que al final del mismo Josu Egibar, portavoz del PNV en el Parlamento vasco, ha afirmado: "Se ha puesto de moda ser miserable en la política mundial, pero no sabía que aquí también" en alusión a las duras críticas de EH Bildu desde que comenzó la polémica del vertedero. El comentario ha provocado el enfado de los representantes abertzales.

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